Recibimos tentaciones constantemente, provocaciones, de personas que no saben lo que quieren, que sienten celos porque se sienten invadidos, amenazados, y se defienden sin ser atacados, queriendo sacarte del mundo. Constantemente siento esa energía de personas asustadas, y siempre mi reacción ha sido de hacer una señal de calma con el corazón y seguir mi camino. Siempre he huido de los conflictos, nunca he necesitado ni querido demostrar nada, ni convencer a nadie de nada, más que de no maltratar a los demás y ser más empáticos, comprensivos. Aunque conmigo no lo sean.
Me entristece ver cómo personas que pueden aprender, prefieren defenderse y cerrarse en su YO, en esa superioridad digna del inseguro. En mi afán de querer llegar a todas las personas con un mensaje de apertura de corazón, me encuentro esos corazones cerrados y humanos competitivos. No puedo hacer más que seguir fluyendo y no pararme en ellos, jamás he sido buena compitiendo porque nunca he querido ganar nada.
Hay tantos profesionales del marketing haciendo daño a los animales, y engañando a las personas que quieren buscar algo que jamás van a entender, porque no quieren ver más allá de su ombligo. Vendiendo humo, haciéndose importantes, para luego enseñar a las personas algo que perjudica a los animales y a las propias personas. En esta profesión que es nueva en el mundo, hay más intrusismo que profesionales. Una profesión no se aprende en un fin de semana. Hacen falta años de trabajo para crear un buen profesional. Y ese profesional, debe recibir una formación adecuada, constante, y debe tener unos firmes valores y sobre todo, una ética de trabajo. Y más, cuando estás trabajando en beneficio de otros.
Me ofrecen con frecuencia realizar charlas o trabajos que van en contra de mi filosofía y siempre lo rechazo, pero siento pena porque me pidan algo así y no entiendan por qué no quiero hacerlo. He rechazado programas de televisión, de radio, conferencias, por querer sacarme de mi centro. Mi centro es el amor por los animales, la vida, las personas, todo ser vivo, es respeto y agradecimiento. Y de ahí no me va a mover nadie.
Constantemente me escriben personas que quieren corregir a los gatos, hacerlos obedientes, sociables, buenos, según ellos. Que no estén aterrados y se dejen tocar y manipular. Que se dejen de mear en el sofá, o cagar en la bañera, porque es molesto, no porque sientan que su gato está sintiéndose mal. Eso da igual, quieren corrección, que deje de hacerlo ya. Y si no les funciona lo que les diga, pasan de mi y buscan otro que les de lo que buscan, para darse cuenta de que tampoco funciona, entonces su problema lo dan por crónico, cuando no han hecho nada, o peor, abandonan o sacrifican al gato, sin más. Y lo que les digo no les funciona porque no se enteran de la mitad, porque no quieren y no se implican. Rechazo totalmente ir en contra del gato en beneficio de una persona que no sabe lo que está pidiendo. No trabajo para alimentar la curiosidad de nadie, ni para dar mensajes trascendentales que ni vas a entender porque no te toca. Quizás te toca más aprender a cuidar tu cuerpo y mente aquí y ahora y no el saber qué fuiste en tu vida anterior. Quizás te toca a ti aprender por qué ese gato que has recogido está aterrado y cómo puedes hacerle feliz aunque preferirías estrujarlo y besarle para sentirte bien tú. A lo mejor te toca aprender a callarte por dentro y por fuera para darte cuenta de que te están hablando y te están pidiendo que pares de una vez, que estés en silencio y observes todo lo que te estás perdiendo. Es curioso cómo vamos buscando respuestas, herramientas e información, y cómo lo importante lo ignoramos y nos quedamos con lo que alimenta nuestra carencia de amor.
A mi me toca aprender a ser mejor cada día, a escuchar más también, porque me pierdo en mi cabeza a veces, como todos. Me toca aceptar que no puedo ayudar a todo el mundo y que la que necesita ayuda soy yo, que debo dejar que cada uno reciba lo que quiera y siga su camino también. En lo que debo trabajar duro es en mantenerme en mi sitio y seguir compartiendo desde aquí, para el que lo quiera recibir, sean 3 o 1000 personas. Aunque duela lo que hacen otros, me tengo que mantener aquí y hacer lo que hago con todo mi amor. Sólo así, mi alma está tranquila. Lo que diga mi cabeza me da igual.
Hay niños de 5 años con más verdad que un adulto que se ha hecho 5 años de carrera y presume de ello. La humildad es una actitud, una forma de sentir y estar, una apertura para aprender de cualquier experiencia tuya y de otros. De lo contrario, tu paso por la vida va a ser una lucha por reconocimiento y ambición, y habrás dejado atrás muchas sonrisas de tu corazón. Por lo tanto, una existencia vacía que no ha aportado nada a nadie. Yo quiero dar amor aunque no lo reciba, porque para mi el poder darlo y sentirlo también es una forma de recibir. Aunque amor recibo muchísimo, y para la minoría con la que me cruzo que se asustan, critican y me quieren sacar del mundo, no me voy a preocupar. A ellos también les tengo en cuenta, les entiendo y no les invado. Somos libres.
Sólo quiero que las personas dejen de pelearse, de medirse unas con otras. Me gustaría ver un mundo donde se tiene en cuenta a todo ser vivo y se convive en armonía. Aquí cabemos todos. Donde se aceptan todos los puntos de vista sin imponerse unos a otros. Compartiendo. No sé si lo veré, pero seguiré trabajando en mi centro para aportar lo que pueda, intentando ser sincera y honesta conmigo misma y con los demás. Y cuando mi cabeza me envenene, lo perdonaré. Porque al final, para qué estoy aquí, si no es para aprender y disfrutar. Lo que yo puedo aportar aquí es poco comparado con la experiencia que me estoy llevando. Cuando me vaya, quiero haber aportado algo bonito a los demás, porque yo me llevo mucho ya.
martes, 28 de marzo de 2017
viernes, 24 de marzo de 2017
En tu libertad está tu fuerza
Eso me dijo un gato ayer. Un gato atrapado y desesperado. Un gato que necesita ser libre y vivir su vida, porque el no poder hacerlo le está generando mucha ansiedad y está perdiendo el control y siendo agresivo a veces. Los gatos también se irritan, y se angustian, y saben cuándo no quieren estar en un lugar. Su forma de comunicarlo es lo que nosotros no entendemos pero, ¿cómo te puede comunicar un gato que está frustrado y desesperado? No entendemos la agresividad de un gato, tendemos a pensar que "se le va la olla". Todavía no he conocido un gato loco en mi vida. Y este gato, tan precioso, tan fuerte, reducido a pura frustración por no poder hacer la vida que necesita.
Hay gatos que son almas libres, aunque no sean asilvestrados y sean cariñosos, pero no quieren depender de nosotros ni vivir encerrados con nosotros. Este es uno, y me recordó mucho a las personas, a las que vivimos encerradas en los deberes, quehaceres y obligaciones y hemos perdido nuestra libertad. No fluimos, no podemos ser, los días se pasan como horas y no hemos hecho nada. Tenemos sueños, pero nos levantamos cada mañana con esfuerzo e inercia para cumplir obligaciones. Hemos perdido la ilusión por hacer, por compartir nuestros dones, porque no los encontramos muchas veces. Pensamos que no somos buenos en nada, no podemos ofrecer nada al mundo que no exista ya. Qué falso pensamiento.
Me recordó lo atrapados que vivimos en nosotros mismos, con todos nuestros pensamientos, juicios, cultura, con todo lo que nos condiciona para no poder expresarnos libremente. Hay que dar una imagen, hay que cumplir con las obligaciones, hay que ser mejor que el de al lado, y cuando vemos un alma libre, un artista, le admiramos y deseamos ser como él. Yo creo que todos somos artistas, pero no todos hemos encontrado nuestra expresión plena. El necesitar dinero para vivir es una de las mayores trampas y mentiras de nuestra historia, lo que nos atrapa en estas vidas y nos impide ser quienes queremos ser. Tantos sueños rotos y desesperación... cuando en realidad, si cumples tu sueño, todo se coloca para ir bien y no te faltará de nada.
La carencia llega cuando la sientes, y la abundancia llega cuando la sientes. Para este gato toda su fuerza y abundancia es su libertad. No sé si algún día seremos capaces de observar a los gatos en libertad y sentirnos como ellos, y entender toda su plenitud al sentir su libertad. Ahora no somos capaces, sentimos miedo y necesidad de controlarlos. Hablo de un gato, uno especial, que me ha recordado lo importante que es poder ser uno mismo, y estar donde se quiere estar. Yo me siento así a veces, atrapada en lo que yo misma he creado, con ansiedad a veces por querer ser mejor y no conseguirlo, por querer hacer algo diferente que me llene más y me de más libertad al no tener que estar a la altura de nada ni resolviendo problemas de otros. Adoro mi trabajo y estoy agradecida cada minuto, pero como ser humano también necesito esa libertad de Ser. Me veo infravalorando muchas veces mis dones, cuando en realidad, hay tanta gente admirándolos. Pero yo a veces no los veo, y mi crítico interno no me permite creerme los elogios, los aplasta, algo que yo veo favorable. Sin humildad no hay aprendizaje, sin errores no puedo aprender. Si lo hago todo perfecto no estoy haciendo nada. Necesito equivocarme, probar, y gracias a las personas con las que trabajo cada día, me equivoco y aprendo. No soy la mejor, pero lo hago lo mejor que sé. Lo doy todo y con todo mi corazón intento estar. Pero me pasa a mi, y a todo ser humano de este planeta. Quién no ha sentido frustración, quién no se ha sentido atrapado en una vida que no quiere y no sabe cómo salir de ella. Cómo no te vas a poner agresivo si necesitas salir de ahí a toda costa. Cómo no te vas a enfadar si eres infeliz y no te entienden. Es la frustración de la infelicidad y el ahogo de estar atrapado en ti mismo, que terminaría si cerraras este capítulo de tu vida y encontraras eso que a ti te genera la sensación de plenitud. Puede ser respirar y meditar una forma de sentirlo, pero para vivir así cada día, tenemos que salir de aquí.
Tenemos que hablar, cantar, pintar, escribir, crear, dejar que nuestra alma se exprese y comparta el Amor que trae. Esa es nuestra libertad, al igual que lo es para este gato sentir el viento, poder esconderse, correr, cazar, y disfrutar de lo que él elige en cada momento.
Somos almas libres, como los gatos, pero nos hemos encerrado en tantas cosas que nos hemos creído... ¿quién no necesita liberarse? En mi libertad, está mi fuerza. Cuando consiga ser libre y expresar mi corazón, entonces, seré única, plena, y feliz, como él. Así que a la vez que yo tomo la decisión de ser libre, le doy las gracias por el mensaje y deseo de corazón que él también encuentre pronto su libertad y felicidad. Gracias, Bob.
Hay gatos que son almas libres, aunque no sean asilvestrados y sean cariñosos, pero no quieren depender de nosotros ni vivir encerrados con nosotros. Este es uno, y me recordó mucho a las personas, a las que vivimos encerradas en los deberes, quehaceres y obligaciones y hemos perdido nuestra libertad. No fluimos, no podemos ser, los días se pasan como horas y no hemos hecho nada. Tenemos sueños, pero nos levantamos cada mañana con esfuerzo e inercia para cumplir obligaciones. Hemos perdido la ilusión por hacer, por compartir nuestros dones, porque no los encontramos muchas veces. Pensamos que no somos buenos en nada, no podemos ofrecer nada al mundo que no exista ya. Qué falso pensamiento.
Me recordó lo atrapados que vivimos en nosotros mismos, con todos nuestros pensamientos, juicios, cultura, con todo lo que nos condiciona para no poder expresarnos libremente. Hay que dar una imagen, hay que cumplir con las obligaciones, hay que ser mejor que el de al lado, y cuando vemos un alma libre, un artista, le admiramos y deseamos ser como él. Yo creo que todos somos artistas, pero no todos hemos encontrado nuestra expresión plena. El necesitar dinero para vivir es una de las mayores trampas y mentiras de nuestra historia, lo que nos atrapa en estas vidas y nos impide ser quienes queremos ser. Tantos sueños rotos y desesperación... cuando en realidad, si cumples tu sueño, todo se coloca para ir bien y no te faltará de nada.
La carencia llega cuando la sientes, y la abundancia llega cuando la sientes. Para este gato toda su fuerza y abundancia es su libertad. No sé si algún día seremos capaces de observar a los gatos en libertad y sentirnos como ellos, y entender toda su plenitud al sentir su libertad. Ahora no somos capaces, sentimos miedo y necesidad de controlarlos. Hablo de un gato, uno especial, que me ha recordado lo importante que es poder ser uno mismo, y estar donde se quiere estar. Yo me siento así a veces, atrapada en lo que yo misma he creado, con ansiedad a veces por querer ser mejor y no conseguirlo, por querer hacer algo diferente que me llene más y me de más libertad al no tener que estar a la altura de nada ni resolviendo problemas de otros. Adoro mi trabajo y estoy agradecida cada minuto, pero como ser humano también necesito esa libertad de Ser. Me veo infravalorando muchas veces mis dones, cuando en realidad, hay tanta gente admirándolos. Pero yo a veces no los veo, y mi crítico interno no me permite creerme los elogios, los aplasta, algo que yo veo favorable. Sin humildad no hay aprendizaje, sin errores no puedo aprender. Si lo hago todo perfecto no estoy haciendo nada. Necesito equivocarme, probar, y gracias a las personas con las que trabajo cada día, me equivoco y aprendo. No soy la mejor, pero lo hago lo mejor que sé. Lo doy todo y con todo mi corazón intento estar. Pero me pasa a mi, y a todo ser humano de este planeta. Quién no ha sentido frustración, quién no se ha sentido atrapado en una vida que no quiere y no sabe cómo salir de ella. Cómo no te vas a poner agresivo si necesitas salir de ahí a toda costa. Cómo no te vas a enfadar si eres infeliz y no te entienden. Es la frustración de la infelicidad y el ahogo de estar atrapado en ti mismo, que terminaría si cerraras este capítulo de tu vida y encontraras eso que a ti te genera la sensación de plenitud. Puede ser respirar y meditar una forma de sentirlo, pero para vivir así cada día, tenemos que salir de aquí.
Tenemos que hablar, cantar, pintar, escribir, crear, dejar que nuestra alma se exprese y comparta el Amor que trae. Esa es nuestra libertad, al igual que lo es para este gato sentir el viento, poder esconderse, correr, cazar, y disfrutar de lo que él elige en cada momento.
Somos almas libres, como los gatos, pero nos hemos encerrado en tantas cosas que nos hemos creído... ¿quién no necesita liberarse? En mi libertad, está mi fuerza. Cuando consiga ser libre y expresar mi corazón, entonces, seré única, plena, y feliz, como él. Así que a la vez que yo tomo la decisión de ser libre, le doy las gracias por el mensaje y deseo de corazón que él también encuentre pronto su libertad y felicidad. Gracias, Bob.
jueves, 29 de diciembre de 2016
Ser auténtico y trabajar en lo que crees
Hace un año que no escribo en mi blog pero he de decir que he tenido un año muy complicado a nivel personal, tuve que trascender a una nueva fase y me ha costado bastante, por lo que tuve paradas algunas cosas o han ido más lentas.
Sigo estando aquí, trabajando mucho, aunque haya estado a medio gas. Ya por fin vuelvo a recuperar mi energía y fuerza para poder compartir mucho de mi con los demás. Como un artista que depende de su inspiración para crear, al final todos estamos creando y somos artistas, y afecta todo.
A nivel personal estoy en una barca sin rumbo, he perdido toda mi estabilidad y he tenido que adaptarme a la incertidumbre, pero soy feliz de nuevo dentro de mi y me demuestro una vez más a mi misma que soy fuerte y amo la vida y a los demás, agradecida a cada experiencia vivida y con miedo, claro que sí, a lo que ha de venir. Pero siempre, al final, acabo agradecida por lo vivido, porque pese a tener miedo confío en la vida, en mi misma, en los que me quieren y me cuidan, mis ángeles, mis gatos, mi familia, mi alma, nada aquí está mal, sino al revés, es una experiencia de vida hermosa e intensa. Aunque me sigo quejando del cuerpo físico a veces :)
Me veo de nuevo con muchas ganas de compartir todo lo que sé, creando cursos nuevos con ilusión, mejorando los que ya había. Cuando tantas veces he dudado sobre mi camino, ahora lo acepto y lo camino con ganas, sintiéndome completa y a la vez separada de la Laura que soy, la niña a la que adoro. Amo a la gente única, auténtica, e intento siempre permanecer en mis valores y mi sentir.
Me han llegado a tachar de extremista por no compartir con la mayoría de personas algunos gustos, pero por un lado entiendo esa etiqueta, y por otro tengo la total seguridad en lo que creo y, lejos de defenderlo como hacen los extremistas, me mantengo en mi posición tranquila y en paz.
Ya van a hacer 17 años desde que comencé este precioso camino de ayuda a los animales. El aprendizaje obtenido no tiene precio, más trabajando con los gatos en sus problemas más o menos graves, con sus personas, siento que he alcanzado un nuevo nivel donde todo es más fácil porque la experiencia ayuda, y donde me apetece ayudar a otras personas a llegar hasta aquí.
Casi cada día me escriben personas que se quieren dedicar a lo mismo que yo, me preguntan por cursos de etología felina y siempre debo respirar un poco antes de responder porque mi lado Vervain de Bach quiere salir. Ya en este blog he dado mi opinión sobre esto y sobre lo que es ser Terapeuta Felino, para mi. Con estos valores y aprendizaje voy a enseñar a los que quieran aprender conmigo.
Lo que la mayoría de las personas ve de forma graciosa, para mi llega a ser doloroso, al conocer a los gatos y no quererlos ver como víctimas de las personas, ni a nosotros como víctimas de los animales. Humanizar a los gatos, disfrazarles, hacerles reaccionar como un humano para reírnos de ellos, tratarlos con autoridad como si fueran niños (algo que me duele hasta con los niños, y soy madre), provocarles para que agredan, forzarles cuando tienen miedo, no escucharles ni tenerles en cuenta, juzgar su comportamiento como si fueran malos.
Pero me duele también ver un profesional especializado en comportamiento felino que no escucha al gato, que sólo escucha a la persona, lo que ésta le cuenta desde su versión, y cómo, mientras el gato se mantiene impotente y frágil a lo que hagan con él, entre ellos acuerdan diferentes métodos de corrección de conducta, a un gato que está pidiendo ayuda para ser comprendido. Muchas caricias, chuches, pero nadie se para a observar a este gato, cómo se siente, qué pide, qué no quiere. La persona cuenta cómo vive el problema, cómo le afecta, y se hace víctima de él. Pero quien debe contar el problema es el gato, y tras 17 años trabajando con animales no necesito ya demostrar que los animales pueden contarlo, lo estáis viendo cada vez más. Por eso, ¿qué tipo de profesional quieres ser? ¿Quieres un reconocimiento oficial, un diploma? ¿Quieres cobrar mucho dinero y ser reconocido, famoso? ¿O a qué profesional vas a contratar para ayudar a tu gato? ¿Al que te da la razón, te da remedios inmediatos aunque sienten mal a tu gato, o a alguien que sea honesto, sincero, y te comunique sin prejuicios lo que ocurre y te acompañe en un largo proceso terapéutico? Yo lo tengo claro, y por eso recibiré en la nueva formación profesional que estoy preparando a personas que quieran trabajar con su corazón, que no tengan miedo de sí mismas, que sean valientes para enfrentarse a inseguridades, a verdades, que sean humildes para escuchar cualquier tipo de mensaje que un gato quiera dar, y ayudarles poniéndonos a su favor, y no tanto en el de la persona para quedar bien y ser así reconocidos, no aceptaré personas que odian a la humanidad.
Trabajar con amor, desde el amor, con el corazón, con respeto e igualdad por estos compañeros de vida y por el resto de la humanidad. Jamás imaginé qué tan lejos llegaría con mi profesión, ni sé aún, dentro de mi momento personal de incertidumbre, a dónde me llevará, pero a día de hoy, estoy feliz de ser la persona y profesional que soy, tras pasar tanto miedo, sufrimiento, tantas etapas, hoy me planto y me agradezco la experiencia y la fuerza con la que he viajado hasta aquí, y a partir de aquí pese a seguir aprendiendo, quiero enfocarme más en enseñar.
El mundo está cambiando, los extremos tiran cada uno hacia su lado para llegar a un equilibrio posible, yo sigo en mi neutralidad y mi base, no soy extrema, tengo valores. No vas a maltratar a un gato, no vas a hacer algo que sé que le va a perjudicar aunque a ti te haga gracia, te voy a informar y ayudar sin juzgarte, para eso he venido y mi amor por la vida, y por todos, es mi energía.
Feliz año 2017 <3
Sigo estando aquí, trabajando mucho, aunque haya estado a medio gas. Ya por fin vuelvo a recuperar mi energía y fuerza para poder compartir mucho de mi con los demás. Como un artista que depende de su inspiración para crear, al final todos estamos creando y somos artistas, y afecta todo.
A nivel personal estoy en una barca sin rumbo, he perdido toda mi estabilidad y he tenido que adaptarme a la incertidumbre, pero soy feliz de nuevo dentro de mi y me demuestro una vez más a mi misma que soy fuerte y amo la vida y a los demás, agradecida a cada experiencia vivida y con miedo, claro que sí, a lo que ha de venir. Pero siempre, al final, acabo agradecida por lo vivido, porque pese a tener miedo confío en la vida, en mi misma, en los que me quieren y me cuidan, mis ángeles, mis gatos, mi familia, mi alma, nada aquí está mal, sino al revés, es una experiencia de vida hermosa e intensa. Aunque me sigo quejando del cuerpo físico a veces :)
Me veo de nuevo con muchas ganas de compartir todo lo que sé, creando cursos nuevos con ilusión, mejorando los que ya había. Cuando tantas veces he dudado sobre mi camino, ahora lo acepto y lo camino con ganas, sintiéndome completa y a la vez separada de la Laura que soy, la niña a la que adoro. Amo a la gente única, auténtica, e intento siempre permanecer en mis valores y mi sentir.
Me han llegado a tachar de extremista por no compartir con la mayoría de personas algunos gustos, pero por un lado entiendo esa etiqueta, y por otro tengo la total seguridad en lo que creo y, lejos de defenderlo como hacen los extremistas, me mantengo en mi posición tranquila y en paz.
Ya van a hacer 17 años desde que comencé este precioso camino de ayuda a los animales. El aprendizaje obtenido no tiene precio, más trabajando con los gatos en sus problemas más o menos graves, con sus personas, siento que he alcanzado un nuevo nivel donde todo es más fácil porque la experiencia ayuda, y donde me apetece ayudar a otras personas a llegar hasta aquí.
Casi cada día me escriben personas que se quieren dedicar a lo mismo que yo, me preguntan por cursos de etología felina y siempre debo respirar un poco antes de responder porque mi lado Vervain de Bach quiere salir. Ya en este blog he dado mi opinión sobre esto y sobre lo que es ser Terapeuta Felino, para mi. Con estos valores y aprendizaje voy a enseñar a los que quieran aprender conmigo.
Lo que la mayoría de las personas ve de forma graciosa, para mi llega a ser doloroso, al conocer a los gatos y no quererlos ver como víctimas de las personas, ni a nosotros como víctimas de los animales. Humanizar a los gatos, disfrazarles, hacerles reaccionar como un humano para reírnos de ellos, tratarlos con autoridad como si fueran niños (algo que me duele hasta con los niños, y soy madre), provocarles para que agredan, forzarles cuando tienen miedo, no escucharles ni tenerles en cuenta, juzgar su comportamiento como si fueran malos.
Pero me duele también ver un profesional especializado en comportamiento felino que no escucha al gato, que sólo escucha a la persona, lo que ésta le cuenta desde su versión, y cómo, mientras el gato se mantiene impotente y frágil a lo que hagan con él, entre ellos acuerdan diferentes métodos de corrección de conducta, a un gato que está pidiendo ayuda para ser comprendido. Muchas caricias, chuches, pero nadie se para a observar a este gato, cómo se siente, qué pide, qué no quiere. La persona cuenta cómo vive el problema, cómo le afecta, y se hace víctima de él. Pero quien debe contar el problema es el gato, y tras 17 años trabajando con animales no necesito ya demostrar que los animales pueden contarlo, lo estáis viendo cada vez más. Por eso, ¿qué tipo de profesional quieres ser? ¿Quieres un reconocimiento oficial, un diploma? ¿Quieres cobrar mucho dinero y ser reconocido, famoso? ¿O a qué profesional vas a contratar para ayudar a tu gato? ¿Al que te da la razón, te da remedios inmediatos aunque sienten mal a tu gato, o a alguien que sea honesto, sincero, y te comunique sin prejuicios lo que ocurre y te acompañe en un largo proceso terapéutico? Yo lo tengo claro, y por eso recibiré en la nueva formación profesional que estoy preparando a personas que quieran trabajar con su corazón, que no tengan miedo de sí mismas, que sean valientes para enfrentarse a inseguridades, a verdades, que sean humildes para escuchar cualquier tipo de mensaje que un gato quiera dar, y ayudarles poniéndonos a su favor, y no tanto en el de la persona para quedar bien y ser así reconocidos, no aceptaré personas que odian a la humanidad.
Trabajar con amor, desde el amor, con el corazón, con respeto e igualdad por estos compañeros de vida y por el resto de la humanidad. Jamás imaginé qué tan lejos llegaría con mi profesión, ni sé aún, dentro de mi momento personal de incertidumbre, a dónde me llevará, pero a día de hoy, estoy feliz de ser la persona y profesional que soy, tras pasar tanto miedo, sufrimiento, tantas etapas, hoy me planto y me agradezco la experiencia y la fuerza con la que he viajado hasta aquí, y a partir de aquí pese a seguir aprendiendo, quiero enfocarme más en enseñar.
El mundo está cambiando, los extremos tiran cada uno hacia su lado para llegar a un equilibrio posible, yo sigo en mi neutralidad y mi base, no soy extrema, tengo valores. No vas a maltratar a un gato, no vas a hacer algo que sé que le va a perjudicar aunque a ti te haga gracia, te voy a informar y ayudar sin juzgarte, para eso he venido y mi amor por la vida, y por todos, es mi energía.
Feliz año 2017 <3
miércoles, 27 de enero de 2016
No soy infalible
Siento que trabajo en silencio, en una habitación donde paso horas, tras la pantalla de un ordenador, sin que nadie vea lo que hago ni cómo. Con mi gata Moway siempre a mi lado, hablando por teléfono durante horas, contesto cientos de correos, mensajes de Facebook, Whatsapp. La mayoría demandantes, la mayoría urgentes, pero nadie ve más allá de su propio problema. Llegué a la saturación, a necesitar tiempo para mi y para preparar más proyectos, porque lejos de parar, sigo inventando y creando porque quiero llegar a más personas, quiero dar más, porque siempre siento que hago poco. Muchas veces lloro leyendo los correos, y contesto desde lo más profundo de mi corazón tras respirar 10 segundos. Me dan ganas a veces de gritar ante las injusticias, cuando me cuentan sobre otros consejos que otros profesionales les han dado para solucionar los problemas de su gato. "Quítale las uñas", "hay que matarlo, no tiene arreglo y es peligroso", "es mejor que lo dejes en la calle, se apañará", "las cosas naturales no le van a hacer nada, dale fluoxetina". Me revuelve las entrañas y sufro en silencio mientras hago de tripas corazón y contesto con todo el amor que me sale. No juzgo, porque estas cosas se aconsejan desde la ignorancia. Pero duele, duele mucho. Y en vez de querer ir a toda una comunidad clamando al cielo que por Dios pongan un poco más de corazón en cuanto al comportamiento de los gatos se refiere, me entran más ganas de querer cambiar el mundo y trabajar para publicar mis libros, y todo lo que pueda aportar a este desconocido mundo de los gatos. No es que sea la persona que tiene toda la verdad, pero algo sé, y sé sobre el amor y respeto, y sé por qué los gatos actúan como actúan. Sé que ninguno de sus problemas se arregla amputándole los dedos, ni matándolos. Sé que tienen problemas, sentimientos, que manifiestan la más pura verdad y no se deben tapar con ansiolíticos. Sé que les podemos ayudar si dejamos al lado ese Ego estúpido, autoritario y soberbio que te hace querer tener razón. No tenemos razón, nunca, porque no estamos hablando con el corazón en la mano. Estoy cansada de ser de las pocas personas de mi país que trabaja en positivo con los gatos, pero por otro lado me llega una corriente nueva y fresca de personas que se están formando conmigo y con otras compañeras maravillosas y que quieren trabajar con esta filosofía y base. Eso es lo que me da esperanzas de que el mundo cambie y esos profesionales que recomiendan barbaridades, espero que se den cuenta de su incompetencia y trabajen de otra manera, porque se van a dar cuenta de que sí que ayudan a los gatos y a sus personas. Sólo un poco de humildad y recordar por qué estás haciendo lo que haces, si es por los animales o qué te mueve. Pocas veces me levanto y grito, muy pocas, porque no quiero meterme en el terreno de nadie ni juzgar, pero esta vez debo hacerlo por desahogarme, y porque no me muero sin cambiar el mundo, yo no me muero hasta que los gatos sean comprendidos y tratados mejor, así como las personas.
No descansaré hasta que vea que todos los profesionales vean más normal escuchar y entender a un gato que maltratarlo. No me iré hasta que la desungulación, el castigo y maltrato sean absolutamente rechazados e intolerables. Hasta que la medicación con ansiolíticos sea vista como una falta de respeto a los sentimientos y expresión de otro Ser.
Aguanto a diario cómo personas muy científicas desconfían de mi trabajo y quieren entenderlo de una forma muy mental. Y digo aguanto porque no me enfrento. Y si me critican me pasan sus palabras como la brisa fresca sin afectarme. Lo he dicho muchas veces, no tengo nada que demostrar. Yo ya estoy convencida. Sólo quiero aportar y aportar, dar todo lo que sé, para que con eso quien lo reciba haga lo que sienta. Y aún así, muchos no entenderán. Pero no es mi problema. Yo sólo tengo que compartir y dar lo mejor de mi.
Dicen que escribo poco en mi blog, pero es que sólo escribo cuando algo me duele, afortunadamente. Cuando tengo ganas de llorar, vengo y me desahogo, para eso es mi blog. No me importa quién lo lea, es como si no lo leyera nadie. Aunque en estos meses me he tenido que morder la lengua porque hay cosas que no se pueden contar en público y se sufren en silencio. Como ser humano, los estados de felicidad o realización en la vida no duran mucho. Pese a mi paz interior y mi eterna confianza en la vida, soy humana y tengo días malos. Y meses malos en que hay que ser fuerte y luchar. Pero no puedo escribir sobre ciertas cosas, simplemente, y llevo un tiempo en silencio aguantando como una guerrera.
No soy infalible. No se entiende lo que cuesta este trabajo, a nivel emocional y físico. Recibo a diario correos de personas pidiéndome "si tienes un ratito pregúntale a mi gato..." o "si tienes un ratito a ver cómo lo ves...". La comunicación animal no se hace en un ratito. Ya lo he explicado en otros posts de este blog. Es una gran responsabilidad y no es un don tal que uno pueda sentarse en un ratito a mirar una foto y saber dónde está un gato perdido. No funciona así. No se valora el tiempo ni el esfuerzo que ha conllevado años de formación y trabajo personal para que en un ratito puedas resolver un problema ajeno. Me duele porque me frustra el hecho de que no pueda hacerse así, porque necesitamos controlar todo así. No se puede y es irrespetuoso con los animales y la comunicación. Hay mundo inmenso detrás de todo esto que no alcanzamos a ver ni comprender. He llegado además a tal punto de saturación que estoy tan cansada, y aún sigo intentando dar lo mejor de mi, por los gatos, su bienestar, lo que más quiero, que las personas y los animales estén bien. Es mi motivación diaria, y aún cuando la vida personal de una se hace dura (mamá no te preocupes, estoy bien), hay que estar entera para tener esos "ratitos" que la gente demanda sin valorarlos de verdad. Me hace sentir realmente mal. Pero lo hago por ellos, desde esta habitación. Con mi música, mis velitas, mis animales de poder, y confiando en el Amor que me sostiene y me guía cada día.
Aunque no sean los resultados esperados en un caso en el que trabaje, aunque a veces un problema entre gatos sea complicado y las personas se desesperan, sigo teniendo que dar lo mejor de mi por ayudar. No por solucionar. Ayudar. Acompañar. Aconsejar. Pongo todo mi amor en ello sin esperar nada a cambio. Hay muchas cosas que no se ven desde el otro lado, la persona que lucha a diario por ser mejor, que sufre por cosas de la vida como todo el mundo, la persona que te está escuchando y quiere ayudarte aunque no confíes en ella, la que come delante del ordenador cualquier cosa para ver los vídeos de tus gatos a tiempo, los tuyos, y los de cien personas como tú.
Es agotador, pero sólo permito quejarme hoy, un ratito. Puedo derrumbarme un poquito y resoplar. Escribir esto y desahogarme. Luego vuelvo a mi fuerza interna y mi convicción y sigo adelante, contestando correos y queriendo ayudar a todos los que vienen a pedir ayuda. Me siento agradecida por la confianza de las personas y la cantidad de trabajo que llega. Eso me lleva a hacer cambios en un futuro inmediato. Cambios positivos, pero necesidad de soltar viejos patrones y empezar a establecer otras maneras de trabajar. Con ese objetivo: dar todo lo que pueda y lo máximo que llegue.
Y si me muero mañana, pues esto ha sido lo mejor de mi, eso no me cabe duda, lo intento cada día, así que en cualquier momento, me puedo marchar tranquila. Sólo espero que me de tiempo a publicar mis libros, al menos, y ver cómo cambia el mundo. Así que pese a lo dura que es la vida, me pido unos años más. Ya descansaré otro día.
No descansaré hasta que vea que todos los profesionales vean más normal escuchar y entender a un gato que maltratarlo. No me iré hasta que la desungulación, el castigo y maltrato sean absolutamente rechazados e intolerables. Hasta que la medicación con ansiolíticos sea vista como una falta de respeto a los sentimientos y expresión de otro Ser.
Aguanto a diario cómo personas muy científicas desconfían de mi trabajo y quieren entenderlo de una forma muy mental. Y digo aguanto porque no me enfrento. Y si me critican me pasan sus palabras como la brisa fresca sin afectarme. Lo he dicho muchas veces, no tengo nada que demostrar. Yo ya estoy convencida. Sólo quiero aportar y aportar, dar todo lo que sé, para que con eso quien lo reciba haga lo que sienta. Y aún así, muchos no entenderán. Pero no es mi problema. Yo sólo tengo que compartir y dar lo mejor de mi.
Dicen que escribo poco en mi blog, pero es que sólo escribo cuando algo me duele, afortunadamente. Cuando tengo ganas de llorar, vengo y me desahogo, para eso es mi blog. No me importa quién lo lea, es como si no lo leyera nadie. Aunque en estos meses me he tenido que morder la lengua porque hay cosas que no se pueden contar en público y se sufren en silencio. Como ser humano, los estados de felicidad o realización en la vida no duran mucho. Pese a mi paz interior y mi eterna confianza en la vida, soy humana y tengo días malos. Y meses malos en que hay que ser fuerte y luchar. Pero no puedo escribir sobre ciertas cosas, simplemente, y llevo un tiempo en silencio aguantando como una guerrera.
No soy infalible. No se entiende lo que cuesta este trabajo, a nivel emocional y físico. Recibo a diario correos de personas pidiéndome "si tienes un ratito pregúntale a mi gato..." o "si tienes un ratito a ver cómo lo ves...". La comunicación animal no se hace en un ratito. Ya lo he explicado en otros posts de este blog. Es una gran responsabilidad y no es un don tal que uno pueda sentarse en un ratito a mirar una foto y saber dónde está un gato perdido. No funciona así. No se valora el tiempo ni el esfuerzo que ha conllevado años de formación y trabajo personal para que en un ratito puedas resolver un problema ajeno. Me duele porque me frustra el hecho de que no pueda hacerse así, porque necesitamos controlar todo así. No se puede y es irrespetuoso con los animales y la comunicación. Hay mundo inmenso detrás de todo esto que no alcanzamos a ver ni comprender. He llegado además a tal punto de saturación que estoy tan cansada, y aún sigo intentando dar lo mejor de mi, por los gatos, su bienestar, lo que más quiero, que las personas y los animales estén bien. Es mi motivación diaria, y aún cuando la vida personal de una se hace dura (mamá no te preocupes, estoy bien), hay que estar entera para tener esos "ratitos" que la gente demanda sin valorarlos de verdad. Me hace sentir realmente mal. Pero lo hago por ellos, desde esta habitación. Con mi música, mis velitas, mis animales de poder, y confiando en el Amor que me sostiene y me guía cada día.
Aunque no sean los resultados esperados en un caso en el que trabaje, aunque a veces un problema entre gatos sea complicado y las personas se desesperan, sigo teniendo que dar lo mejor de mi por ayudar. No por solucionar. Ayudar. Acompañar. Aconsejar. Pongo todo mi amor en ello sin esperar nada a cambio. Hay muchas cosas que no se ven desde el otro lado, la persona que lucha a diario por ser mejor, que sufre por cosas de la vida como todo el mundo, la persona que te está escuchando y quiere ayudarte aunque no confíes en ella, la que come delante del ordenador cualquier cosa para ver los vídeos de tus gatos a tiempo, los tuyos, y los de cien personas como tú.
Es agotador, pero sólo permito quejarme hoy, un ratito. Puedo derrumbarme un poquito y resoplar. Escribir esto y desahogarme. Luego vuelvo a mi fuerza interna y mi convicción y sigo adelante, contestando correos y queriendo ayudar a todos los que vienen a pedir ayuda. Me siento agradecida por la confianza de las personas y la cantidad de trabajo que llega. Eso me lleva a hacer cambios en un futuro inmediato. Cambios positivos, pero necesidad de soltar viejos patrones y empezar a establecer otras maneras de trabajar. Con ese objetivo: dar todo lo que pueda y lo máximo que llegue.
Y si me muero mañana, pues esto ha sido lo mejor de mi, eso no me cabe duda, lo intento cada día, así que en cualquier momento, me puedo marchar tranquila. Sólo espero que me de tiempo a publicar mis libros, al menos, y ver cómo cambia el mundo. Así que pese a lo dura que es la vida, me pido unos años más. Ya descansaré otro día.
viernes, 21 de agosto de 2015
¿De verdad te sientes solo?
Hoy se me saltan las lágrimas, por un lado desconcertada, por otro, agradecida. Una de mis mejores amigas del alma, compañera de vida, me decía hoy que había estado llorando porque ha habido un momento en que le ha pasado algo y se ha sentido muy sola. ¡Eso no es verdad y lo sabes! le dije. No estamos solos, nunca lo hemos estado ni estaremos. Algunas personas estamos derribando algunos muros y allanando un camino en algún tema, ella es una de esas personas, y todo lo que ha construido lo ha hecho a base de esfuerzo y amor por lo que hace. Ha abierto un camino y detrás de ella hay infinidad de personas caminando por ese camino con el mismo amor y gratitud por lo que aporta. ¿Sola? estamos rodeadas de personas que nos apoyan y creen en nosotras.
Se me saltan las lágrimas cuando de la nada saco un proyecto para mejorar mi trabajo con los gatos y es apoyado incondicionalmente por cientos de personas. Cuando yo no esperaba nada. De hecho una de antemano espera fracasar, es casi una condición humana. Cuando hablo de mi libro y las personas se emocionan y me emocionan a mi. No me enriquece en absoluto como persona ni me engorda. Al revés, me incomoda, me abruma y me hace sentir más pequeña, más responsable, y me da más miedo. Pero dentro de esa sensación que ya conozco y contra la que he luchado tantos años, he encontrado a una Laura más segura que ha conseguido ilusionarse con el amor de los demás. Ya no tengo ganas de correr y buscar otra profesión con menos responsabilidad. He tardado años en aceptar mi lugar, y eso ha sido gracias al apoyo incondicional de las personas. Haga lo que haga, siempre recibo cariño. Y eso me hace llorar de emoción. Alguna vez en persona en algún curso se me han escapado las lágrimas por esto. No tengo forma de expresar mi gratitud a todas y cada una de las personas y seres vivos que forman parte de mi realidad y encarnación.
Jamás me he sentido sola, ya no sólo por las personas, sino que siento que tengo un soporte, algo que no me deja nunca caer, que me proporciona vías de escape, me da ayuda, me allana el camino. Siempre que pido ayuda en silencio, la tengo, siempre están, siempre responden. Las personas que no reciben ayuda es porque no la piden. Es imposible que te sientas solo si pides ayuda. Nos sentimos solos cuando nos tragamos todo y pensamos que nadie nos va a entender, que nos van a juzgar. Me doy cuenta en los cursos del proceso que todas las personas hacen. Siempre llegan todos más o menos tímidos, reservados, y el segundo día están compartiendo con esos aparentes extraños cosas muy íntimas, lloran, lo dan todo, y son arropadas, comprendidas, no juzgadas, y sobre todo, siempre hay otra persona con la misma experiencia o problema, que les hace sentir mucho mejor y con la que empatizan. Pero el primer día no lo has visto, no lo cuentas, no lo compartes, y tampoco sabes los demás en qué batalla estamos, prejuzgamos a los demás siempre. Y te aseguro que todos los seres humanos estamos en alguna batalla o varias. Pero las peleamos en silencio, nos han enseñado que hay que aguantar y tragar y cada uno con lo suyo. Pero no es así ni tiene que serlo. Una cosa es ser responsable con lo de uno mismo y no echárselo al de al lado y otra cosa es tragarlo solo.
Aclaro: cuando digo que jamás me he sentido sola, no es cierto tal como lo lees. Si escribo esto y hablo de ello es porque me he sentido sola hasta el extremo de llegar a la resignación y con ello pasar a la fe. Es lo único que me ha quedado y desde donde he llegado a sentir que en realidad no estoy sola. Por eso afirmo que en realidad, al final, nunca me he sentido sola. Me he quejado a mi amiga de sentirme sola mil veces, por tan sólo una que me ha dicho ella en un pequeño mal momento puntual, que ha inspirado a hablar sobre mi propia experiencia sobre la soledad.
Todos tenemos seres vivos que nos aman, sea familia y animales, pero luego hay otra familia preciosa que te sostiene en el más puro amor, con una luz preciosa, y que siempre está contigo en todos los planos de tu existencia. Tus gatos están conectados con ella. Sólo nosotros no recordamos, pero sabemos que ese soporte está ahí. No nos van a enviar un millón de euros, quizás, porque no te hacen falta para desarrollar tu propósito, de hecho te desviaría de él. Pero te has dado cuenta de que están ahí. Incluso en el monte más perdido del mundo, están allí contigo. Jamás puedes sentirte solo. No le pongas nombre, no importa, sólo siéntelo y recuerda todas las ocasiones en que han ocurrido milagros en tu vida, en que has superado todo lo que te ha ocurrido, en que por "suerte" te han ayudado o llegado cosas que te hacían falta. Muchas veces medito sólo para sentirles, y darles las gracias. Sé que están. Sé que hay una Laura de luz que ama a la Laura humana. ¿No lo sientes tú también? ¿Cómo te puedes sentir solo?
Sólo puedo agradecer, desde mi punto de vista, desde mí, todo lo que vosotros me dais, los que me leéis, los que venís a mis cursos, charlas, los que me llamáis para trabajar con vosotros y vuestros gatos. Los que os leéis mi trabajo, lo difundís, habláis bien de mi, me recomendáis. En estos últimos 7 años que llevo con Terapia Felina no puedo creer lo acompañada que estoy. Empecé de la nada, de cero, sin espectativas, sólo quería ayudar a los gatos porque trabajaba en la protectora y veía tantos abandonos y eutanasias que tenía que hacer algo, aportar un poco a las personas que no querían a su gato para que lo entendieran y no lo abandonaran. Y ahora me veo en un punto en el que estoy trabajando en dos libros, montando una asociación para ayudar a los voluntarios, con cursos que se llenan meses antes, recibiendo consultas a diario y teniendo que parar y encontrar espacios de tranquilidad porque me saturo. Y mi aparente éxito alegra a muchas personas que me quieren de corazón. Y eso ya, termina de llenar y de aplastar la inseguridad de una. La palabra "gracias" se queda corta. Me hacéis mejor persona y me hacéis dar lo mejor de mi, he crecido por vosotros, aprendido con vosotros. Y mis ángeles me acompañan y apoyan en este proceso de vida. Y mi gata Moway, que últimamente no me deja sola. No sé cuándo ni cómo acabará esta encarnación, si acaba, pero no tengo miedo. Porque recibo mucho amor y es lo que me sostiene. Y por ello confío.
Si te sientes solo, piénsalo bien... no lo estás. Siéntelo... y mira cómo de acompañado has estado desde que naciste, por los que se ven y los que no.
No tenía intención de escribir hoy pero estas cosas se sienten y hay que soltarlas en el momento. Quiero que todos sepan, incluida mi amiga, que jamás estamos solos, aunque ella lo sabe mejor que yo y esas cosas se dicen en un mal momento, pero luego vuelves a tu sitio y sigues con tu historia. Todos tenemos derecho a una pataleta, pero sólo un poquito, luego hay que seguir disfrutando y valorando lo que tenemos alrededor.
Un beso y gracias a los que leen este pequeño blog <3
Se me saltan las lágrimas cuando de la nada saco un proyecto para mejorar mi trabajo con los gatos y es apoyado incondicionalmente por cientos de personas. Cuando yo no esperaba nada. De hecho una de antemano espera fracasar, es casi una condición humana. Cuando hablo de mi libro y las personas se emocionan y me emocionan a mi. No me enriquece en absoluto como persona ni me engorda. Al revés, me incomoda, me abruma y me hace sentir más pequeña, más responsable, y me da más miedo. Pero dentro de esa sensación que ya conozco y contra la que he luchado tantos años, he encontrado a una Laura más segura que ha conseguido ilusionarse con el amor de los demás. Ya no tengo ganas de correr y buscar otra profesión con menos responsabilidad. He tardado años en aceptar mi lugar, y eso ha sido gracias al apoyo incondicional de las personas. Haga lo que haga, siempre recibo cariño. Y eso me hace llorar de emoción. Alguna vez en persona en algún curso se me han escapado las lágrimas por esto. No tengo forma de expresar mi gratitud a todas y cada una de las personas y seres vivos que forman parte de mi realidad y encarnación.
Jamás me he sentido sola, ya no sólo por las personas, sino que siento que tengo un soporte, algo que no me deja nunca caer, que me proporciona vías de escape, me da ayuda, me allana el camino. Siempre que pido ayuda en silencio, la tengo, siempre están, siempre responden. Las personas que no reciben ayuda es porque no la piden. Es imposible que te sientas solo si pides ayuda. Nos sentimos solos cuando nos tragamos todo y pensamos que nadie nos va a entender, que nos van a juzgar. Me doy cuenta en los cursos del proceso que todas las personas hacen. Siempre llegan todos más o menos tímidos, reservados, y el segundo día están compartiendo con esos aparentes extraños cosas muy íntimas, lloran, lo dan todo, y son arropadas, comprendidas, no juzgadas, y sobre todo, siempre hay otra persona con la misma experiencia o problema, que les hace sentir mucho mejor y con la que empatizan. Pero el primer día no lo has visto, no lo cuentas, no lo compartes, y tampoco sabes los demás en qué batalla estamos, prejuzgamos a los demás siempre. Y te aseguro que todos los seres humanos estamos en alguna batalla o varias. Pero las peleamos en silencio, nos han enseñado que hay que aguantar y tragar y cada uno con lo suyo. Pero no es así ni tiene que serlo. Una cosa es ser responsable con lo de uno mismo y no echárselo al de al lado y otra cosa es tragarlo solo.
Aclaro: cuando digo que jamás me he sentido sola, no es cierto tal como lo lees. Si escribo esto y hablo de ello es porque me he sentido sola hasta el extremo de llegar a la resignación y con ello pasar a la fe. Es lo único que me ha quedado y desde donde he llegado a sentir que en realidad no estoy sola. Por eso afirmo que en realidad, al final, nunca me he sentido sola. Me he quejado a mi amiga de sentirme sola mil veces, por tan sólo una que me ha dicho ella en un pequeño mal momento puntual, que ha inspirado a hablar sobre mi propia experiencia sobre la soledad.
Todos tenemos seres vivos que nos aman, sea familia y animales, pero luego hay otra familia preciosa que te sostiene en el más puro amor, con una luz preciosa, y que siempre está contigo en todos los planos de tu existencia. Tus gatos están conectados con ella. Sólo nosotros no recordamos, pero sabemos que ese soporte está ahí. No nos van a enviar un millón de euros, quizás, porque no te hacen falta para desarrollar tu propósito, de hecho te desviaría de él. Pero te has dado cuenta de que están ahí. Incluso en el monte más perdido del mundo, están allí contigo. Jamás puedes sentirte solo. No le pongas nombre, no importa, sólo siéntelo y recuerda todas las ocasiones en que han ocurrido milagros en tu vida, en que has superado todo lo que te ha ocurrido, en que por "suerte" te han ayudado o llegado cosas que te hacían falta. Muchas veces medito sólo para sentirles, y darles las gracias. Sé que están. Sé que hay una Laura de luz que ama a la Laura humana. ¿No lo sientes tú también? ¿Cómo te puedes sentir solo?
Sólo puedo agradecer, desde mi punto de vista, desde mí, todo lo que vosotros me dais, los que me leéis, los que venís a mis cursos, charlas, los que me llamáis para trabajar con vosotros y vuestros gatos. Los que os leéis mi trabajo, lo difundís, habláis bien de mi, me recomendáis. En estos últimos 7 años que llevo con Terapia Felina no puedo creer lo acompañada que estoy. Empecé de la nada, de cero, sin espectativas, sólo quería ayudar a los gatos porque trabajaba en la protectora y veía tantos abandonos y eutanasias que tenía que hacer algo, aportar un poco a las personas que no querían a su gato para que lo entendieran y no lo abandonaran. Y ahora me veo en un punto en el que estoy trabajando en dos libros, montando una asociación para ayudar a los voluntarios, con cursos que se llenan meses antes, recibiendo consultas a diario y teniendo que parar y encontrar espacios de tranquilidad porque me saturo. Y mi aparente éxito alegra a muchas personas que me quieren de corazón. Y eso ya, termina de llenar y de aplastar la inseguridad de una. La palabra "gracias" se queda corta. Me hacéis mejor persona y me hacéis dar lo mejor de mi, he crecido por vosotros, aprendido con vosotros. Y mis ángeles me acompañan y apoyan en este proceso de vida. Y mi gata Moway, que últimamente no me deja sola. No sé cuándo ni cómo acabará esta encarnación, si acaba, pero no tengo miedo. Porque recibo mucho amor y es lo que me sostiene. Y por ello confío.
Si te sientes solo, piénsalo bien... no lo estás. Siéntelo... y mira cómo de acompañado has estado desde que naciste, por los que se ven y los que no.
No tenía intención de escribir hoy pero estas cosas se sienten y hay que soltarlas en el momento. Quiero que todos sepan, incluida mi amiga, que jamás estamos solos, aunque ella lo sabe mejor que yo y esas cosas se dicen en un mal momento, pero luego vuelves a tu sitio y sigues con tu historia. Todos tenemos derecho a una pataleta, pero sólo un poquito, luego hay que seguir disfrutando y valorando lo que tenemos alrededor.
Un beso y gracias a los que leen este pequeño blog <3
lunes, 22 de junio de 2015
¿Me ayudas a cambiar el mundo? Entonces cambia conmigo
No me termino de adaptar a este mundo, me chocan tantas cosas. Hace mucho tiempo que me siento observadora y apenas interactúo, eso también creo que no es sano para mi. No me acostumbro a ver cómo en redes sociales hay que linchar a alguien, si no es un político, será un animalista que ha ido contra el "código", o cualquiera, da igual, pero hay que criticar, protestar, siempre en contra de alguien, así que veo personas que se vuelven extremistas por un momento y reivindican algo con mucha ira e intolerancia, luego se siguen tomando el café delante de su ordenador y se ríen con un chiste tonto. Lo triste es que luego cuando hay que salir a la calle a protestar de verdad, o cuando hay que actuar, nos quedamos en casa mirando hacia otro lado. No me acostumbro a ver cómo nos peleamos a diario por cualquier cosa, perdiendo tanto tiempo delante de un ordenador sin saber siquiera a quién le estamos hablando. Perdemos las formas, perdemos el norte totalmente. Luego publicamos algo espiritual también, porque nos parece genial y nos identificamos con ello. No se puede estar más desconectado de la vida y de uno mismo, es absurdo.
Me siento muy mal y me entristece mucho ver cómo nos relacionamos y lo que nos mueve. Lo cómodos e hipócritas que somos.
No quiero y me niego rotundamente a vivir en este mundo que hemos creado así. Si estoy aquí es porque he venido para cambiarlo, no para tolerarlo así y formar parte de él tal como es, y se perfectamente que debo cambiarlo desde mí, empezando por mi interior, floreciendo.
Esta mañana he sonreído a tres personas casualmente y me han devuelto la sonrisa. Luego he pitado a un coche que hizo una maniobra arriesgada y evidentemente me devolvió lo mismo. ¿Crees que todo es casual? He sido muy consciente de todo ello. ¿Cómo creas tú tu realidad? ¿Qué das y qué recibes?
Decidí amarme más a mi misma, menos maquillaje, más moño, más ropa que me gusta a mi, mirarme al espejo y reírme, quererme y mostrarme tal cual soy, el michelín, payasadas incluidas, opiniones, sin vergüenza, sin temor a quedar mal, se me quiere tal como soy. Las personas que me saludan no se fijan en si voy maquillada o no, me ven a mi y me sonríen. Soy yo la que opino que hoy no estoy tan mona. Pues ahora voy a estar preciosa todos los días, pero desde dentro. Siempre he sido muy segura de mi misma y me ha dado igual la opinión de los demás, pero ahora quiero serlo más, no quiero aparentar nada más que lo que soy.
Me choca cuando mis alumnos dicen "Laura es todo amor". No sé en qué momento ni cómo las he podido engañar para que piensen eso de mi. La realidad es que soy muy amorosa, muy tolerante, he aprendido a no juzgar y a disfrutar de cada persona tal como es, esa sensación de paz que llevo conmigo cuando estoy con personas es la que transmito y sienten, pero no soy todo amor, soy un ser humano con su eterna batalla como cualquier otro. Incluso puedo decir que es parte de una maniobra victimista o defensiva de "no me hagas daño, mira qué maja que soy". Cada vez me conozco mejor.
Pero sobre el amor he aprendido mucho y es el camino que elegí tomar. Y disfruto mucho de las personas, algo que parece irracional a día de hoy. Parece que lo normal es odiar a la humanidad y si no eres así es que vives en una utopía y eres imbécil, o un "happyflower". Yo no soy nada de eso, y no odio a la humanidad, al revés. Amo a cada ser vivo que compone este planeta pero no me gusta cómo funcionamos.
Hace poco hice una entrevista y afirmé que para mi no hay gente mala. Pero el entrevistador discrepó y empezó a citar todo tipo de vejación y maltrato que hace el ser humano. Sigo sin ver gente mala. Pero no se entiende esto. Intento entender cómo pienso esto para poder explicarlo, pero las personas que afirman que las personas son malas no quieren escuchar mis explicaciones aparentemente utópicas. Disfrutarían más linchando públicamente a alguien antes que perdonando. Pero es que para perdonar hay que entender la vida. Los animales me enseñaron que no hay gente mala, mis experiencias, mis maestros, algún libro que otro, la comprensión que he llegado a adoptar de lo que es la vida, la encarnación, el ser humano, me hacen estar segura de que no hay gente mala. Cada persona por separado es maravillosa, y todos cometemos errores a diario, hacemos daño o lo hemos hecho. Casos extremos como la madre que mata a su hijo, el hombre que pega a su perro. No veo el acto en sí para juzgarlo ni siento que necesiten castigo. Necesito ir más allá y ver cómo está esa persona y qué le ha llevado a ello, el amor que le falta, que no ha tenido, que no ha sabido dar. Sé que ese bebé y ese perro son parte de este mundo pero perdonadme, también sé que perdonan porque entienden la vida. Y tantas otras cosas que se basan en las leyes naturales. Tan sólo por esta afirmación seguro que hay personas que ya quieren criticarme a mi por no sentir ese odio y necesidad de castigar a los maltratadores. Me da igual, no quiero que el mundo funcione así y no caeré en esa trampa. Mantengo que este mundo es temporal, irreal, que estamos experimentando la encarnación, y que todo lo que ocurra en este mundo es un puro aprendizaje, que estamos perdonados antes de nacer incluso, y que poco a poco vamos avanzando hasta volver a ser el Amor incondicional que somos, del que venimos, al que vamos. Es tan sólo un día de colegio, como afirmaba el Dr. Bach. Quizás Jesucristo es lo que sabía, que no estamos aquí, y perdonó. Es lo que aprendí en un Curso de Milagros. No soy religiosa, no tengas miedo, es otra cosa que también produce rechazo. Son inspiraciones que me ayudan a pensar que todo esto realmente no importa tanto y que hasta las personas más depravadas tienen un Ser superior, son un Alma y no un trozo de carne insensible, que es igual que la mía, pero experimentando cosas diferentes. Por eso estamos perdonados de antes, sólo somos nosotros los que no perdonamos y generamos toda esta basura de odio. Y que todos nuestros actos y experiencias deben acercarse cada vez más al Amor incondicional. El que maltrata lo encontrará también, nadie va a quedarse atrás. Yo considero que he podido maltratar también, y trabajo para perdonarme.
He vivido media vida rescatando animales, ya escribí sobre ello anteriormente, y me he dejado arrastrar por el odio que mueve la protección animal, hasta que no quise formar más parte de eso. Ahora tengo un proyecto precioso para ayudar en este campo del voluntariado de los animales, porque debemos cambiar urgentemente cómo lo estamos haciendo si queremos ayudar, para hacerlo en positivo y con amor, no con sufrimiento y odio. El día que me vaya de este mundo, espero haber cambiado algo, pero aún así espero tener mucho tiempo porque aquí hay mucho, mucho trabajo.
Me siento muy mal y me entristece mucho ver cómo nos relacionamos y lo que nos mueve. Lo cómodos e hipócritas que somos.
No quiero y me niego rotundamente a vivir en este mundo que hemos creado así. Si estoy aquí es porque he venido para cambiarlo, no para tolerarlo así y formar parte de él tal como es, y se perfectamente que debo cambiarlo desde mí, empezando por mi interior, floreciendo.
Esta mañana he sonreído a tres personas casualmente y me han devuelto la sonrisa. Luego he pitado a un coche que hizo una maniobra arriesgada y evidentemente me devolvió lo mismo. ¿Crees que todo es casual? He sido muy consciente de todo ello. ¿Cómo creas tú tu realidad? ¿Qué das y qué recibes?
Decidí amarme más a mi misma, menos maquillaje, más moño, más ropa que me gusta a mi, mirarme al espejo y reírme, quererme y mostrarme tal cual soy, el michelín, payasadas incluidas, opiniones, sin vergüenza, sin temor a quedar mal, se me quiere tal como soy. Las personas que me saludan no se fijan en si voy maquillada o no, me ven a mi y me sonríen. Soy yo la que opino que hoy no estoy tan mona. Pues ahora voy a estar preciosa todos los días, pero desde dentro. Siempre he sido muy segura de mi misma y me ha dado igual la opinión de los demás, pero ahora quiero serlo más, no quiero aparentar nada más que lo que soy.
Me choca cuando mis alumnos dicen "Laura es todo amor". No sé en qué momento ni cómo las he podido engañar para que piensen eso de mi. La realidad es que soy muy amorosa, muy tolerante, he aprendido a no juzgar y a disfrutar de cada persona tal como es, esa sensación de paz que llevo conmigo cuando estoy con personas es la que transmito y sienten, pero no soy todo amor, soy un ser humano con su eterna batalla como cualquier otro. Incluso puedo decir que es parte de una maniobra victimista o defensiva de "no me hagas daño, mira qué maja que soy". Cada vez me conozco mejor.
Pero sobre el amor he aprendido mucho y es el camino que elegí tomar. Y disfruto mucho de las personas, algo que parece irracional a día de hoy. Parece que lo normal es odiar a la humanidad y si no eres así es que vives en una utopía y eres imbécil, o un "happyflower". Yo no soy nada de eso, y no odio a la humanidad, al revés. Amo a cada ser vivo que compone este planeta pero no me gusta cómo funcionamos.
Hace poco hice una entrevista y afirmé que para mi no hay gente mala. Pero el entrevistador discrepó y empezó a citar todo tipo de vejación y maltrato que hace el ser humano. Sigo sin ver gente mala. Pero no se entiende esto. Intento entender cómo pienso esto para poder explicarlo, pero las personas que afirman que las personas son malas no quieren escuchar mis explicaciones aparentemente utópicas. Disfrutarían más linchando públicamente a alguien antes que perdonando. Pero es que para perdonar hay que entender la vida. Los animales me enseñaron que no hay gente mala, mis experiencias, mis maestros, algún libro que otro, la comprensión que he llegado a adoptar de lo que es la vida, la encarnación, el ser humano, me hacen estar segura de que no hay gente mala. Cada persona por separado es maravillosa, y todos cometemos errores a diario, hacemos daño o lo hemos hecho. Casos extremos como la madre que mata a su hijo, el hombre que pega a su perro. No veo el acto en sí para juzgarlo ni siento que necesiten castigo. Necesito ir más allá y ver cómo está esa persona y qué le ha llevado a ello, el amor que le falta, que no ha tenido, que no ha sabido dar. Sé que ese bebé y ese perro son parte de este mundo pero perdonadme, también sé que perdonan porque entienden la vida. Y tantas otras cosas que se basan en las leyes naturales. Tan sólo por esta afirmación seguro que hay personas que ya quieren criticarme a mi por no sentir ese odio y necesidad de castigar a los maltratadores. Me da igual, no quiero que el mundo funcione así y no caeré en esa trampa. Mantengo que este mundo es temporal, irreal, que estamos experimentando la encarnación, y que todo lo que ocurra en este mundo es un puro aprendizaje, que estamos perdonados antes de nacer incluso, y que poco a poco vamos avanzando hasta volver a ser el Amor incondicional que somos, del que venimos, al que vamos. Es tan sólo un día de colegio, como afirmaba el Dr. Bach. Quizás Jesucristo es lo que sabía, que no estamos aquí, y perdonó. Es lo que aprendí en un Curso de Milagros. No soy religiosa, no tengas miedo, es otra cosa que también produce rechazo. Son inspiraciones que me ayudan a pensar que todo esto realmente no importa tanto y que hasta las personas más depravadas tienen un Ser superior, son un Alma y no un trozo de carne insensible, que es igual que la mía, pero experimentando cosas diferentes. Por eso estamos perdonados de antes, sólo somos nosotros los que no perdonamos y generamos toda esta basura de odio. Y que todos nuestros actos y experiencias deben acercarse cada vez más al Amor incondicional. El que maltrata lo encontrará también, nadie va a quedarse atrás. Yo considero que he podido maltratar también, y trabajo para perdonarme.
He vivido media vida rescatando animales, ya escribí sobre ello anteriormente, y me he dejado arrastrar por el odio que mueve la protección animal, hasta que no quise formar más parte de eso. Ahora tengo un proyecto precioso para ayudar en este campo del voluntariado de los animales, porque debemos cambiar urgentemente cómo lo estamos haciendo si queremos ayudar, para hacerlo en positivo y con amor, no con sufrimiento y odio. El día que me vaya de este mundo, espero haber cambiado algo, pero aún así espero tener mucho tiempo porque aquí hay mucho, mucho trabajo.
lunes, 6 de abril de 2015
Recogerse ante la tormenta
Trabajar desde la Presencia de uno requiere conocerse muy bien y saber cuándo se está y cuándo se debe parar. Mis herramientas son mi corazón, mi energía, y las tengo que cuidar cada día para estar bien centrada en ello. Un Comunicador Animal profesional debe trabajar bien a fondo todo esto, su Ser, su interior, y es algo que requiere años, media vida. No se es Comunicador Animal por un curso de un fin de semana, ni porque se te haya encendido una luz y decidas dedicarte a ello. Hay que aprender y trabajar mucho, simplemente por respeto a los animales.
He tenido que indagar en mi interior, reconocer mi Corazón, mi Ego, y hacer que se lleven bien, que no tengan conflictos, ser Uno con todo y consciente de la creación de mi propia realidad, de quién me acompaña, quién ilumina y quién necesita luz, quién me ama de corazón y quién simplemente me desea. Ser responsable conmigo misma y de mi creación a cada instante, ser muy limpia, honesta, humilde, sin necesidad de demostrar nada. Estar presente en el aquí y ahora y saber lo que es el Silencio, bucear en mi interior y encontrarme, amarme, despejando y colocando todo aquello que me aleja de mi Esencia, es tan importante. No consigo ver con claridad que uno pueda ser Terapeuta y/o Comunicador Animal y siga juzgando a las demás personas o sintiendo envidia, rabia y rechazo. Si no trabajas con tu Corazón, si no lo has limpiado, no se puede utilizar, pues ése es el Canal de Comunicación. No se puede hablar de Amor Incondicional si no sabes lo que es. El Amor que se siente por todo, seres vivos (humanos, todos ellos, animales, reino vegetal, mineral...), no hace distinciones.
En estos días he pasado por una removida que ya está pasando, parece. Muchos nos hemos sentido mal, tristes, han ocurrido desgracias, hemos enfermado, y nuestros animales también. A veces ocurre y todos lo vivimos pero no nos damos cuenta de ello y pensamos que tenemos "mala suerte" o que sólo te ha pasado a ti por casualidad. Pero todos estamos en este viaje a la vez y todos estamos igual, por eso nada nos diferencia, ni nadie es mejor ni peor que nadie. Date cuenta de que cuando están así las energías, es momento de recogerse y no trabajar con ellas. La semana pasada yo estuve mal y el cuerpo pedía reposo y no trabajar demasiado, y así lo hice. He aprendido a notar hasta lo más sutil y a parar cuando no estoy al 100%. La mayoría de las personas con las que trabajo no saben el gran esfuerzo que me supone cada consulta, estar aquí haciendo lo que hago. Otros han visto un negocio fácil e intentan simularlo, pero van a caer muy rápido, ya que no se trata de nada tan superficial. Poner mi energía a tu servicio para mi es mucho y es lo que tantos años me está costando trabajar, tener mi energía bien alineada, cuidada y protegida para usarla al servicio de los demás.
Pongo todo mi amor en cada caso que trabajo, cada correo que contesto, cada curso que doy. Es visible y se nota. Es así, sale solo, como debe ser. Pero tiene un coste para mi. No se tiene en cuenta pero no me importa porque es mi decisión hacerlo y quiero que así sea. Me preocupa mucho cuando un caso no va todo lo rápido en su evolución como quisiera, dudo de mi y me enfrento a mis propios miedos e inseguridades cada vez que esto pasa. Las supero y sigo adelante, porque hay otros 99 casos que van solucionándose muy bien. Sólo si uno no va bien ya me siento mal. Afortunadamente pasa muy pocas veces y siempre intento hacer todo lo posible por estar presente, ayudar en todo lo que pueda, con todo mi corazón. A veces el resultado no es el que uno espera, pues es el gato el que de alguna forma decide el desenlace, si le dejan. Otras veces es la persona la que se deja llevar por sus resistencias y no da la oportunidad al trabajo más profundo. Más no puedo hacer.
Cuanto más avanzo en mi mundo más me estoy encontrando con la doble cara. Veo cómo en las redes sociales mi "popularidad" aumenta, cómo cada día tengo más trabajo, más seguidores, los cursos se llenan, más personas que me escriben aunque sea sólo para darme las gracias por la información de mi web, no me asusta nada ni tampoco me atrae, veo que está pasando y estoy agradecida porque puedo seguir aquí un día más, gracias a las personas. Pienso que debo estar haciendo bien mi trabajo para que cada día más personas lo valoren. Pero por otro lado veo que hay personas no tan agradecidas, miedosas, envidiosas, celosas, que por puro ego dicen algo absurdo, me sueltan alguna tontería salida de un prejuicio o intentan desprestigiarme. Los veo, lo sé, me entero al final porque este mundo es muy pequeño, pero sencillamente lo ignoro, no quiero poner mi atención ni energía ahí. Es tan duro el resultado de las propias críticas de mi cabeza que no tengo más tiempo que perder con alguien que ni me conoce ni sabe absolutamente nada de mi, ni de lo que pienso, ni nada. Bastante tengo con calmar mi mente y mi Ego como para intentar demostrar algo al Ego de otro. Es absurdo. Como he aceptado mi presencia en este mundo, he aceptado mi trabajo y he decidido hacerlo de todo corazón sin esperar nada a cambio, todas estas cosas se van disipando, aunque siga ahí el miedo a que alguien me haga daño, al final sé que son mis propias críticas reflejados en otros, así que lo trabajo de forma interna, nunca echo balones fuera, ya no.
El otro día vi una escena de lo más cotidiana pero en aquél momento me hizo pensar. Iba una persona con su perro por la calle, se cruzó con una mujer que al ver al perro se paró a hacerle unas caricias y se convirtió en un momento de amor mágico. Desconocidos que se aman en un momento sin más. Es eso lo que nos atrae de los animales y nos repulsa de las personas, soy muy pesada pero lo digo: el Ego. Los animales no tienen y te aman incondicionalmente, es lo único que estamos esperando de la vida, el Amor incondicional, sea de la divinidad en que creas, trasladado al ser humano. Nos encanta un elogio, un piropo, cualquier signo de aceptación, de amor, de cariño, un abrazo sin motivo más que darlo. Nos encanta que nos reconozcan y nos quieran, que nos den cosas, objetos, dinero o amor, recibir algo que alimente nuestro Ego y nuestro Corazón. Pero no soportamos a los seres humanos porque tienen el mismo Ego que tú, que genera críticas, juicios, dolor, hace daño porque no se ama ni es capaz de amar a nadie, es rencoroso, envidioso, todo miedo. Tenemos que cambiar el mundo, y tal como nos sentimos amados por los animales, ser nosotros capaces de amar así también a las personas, siendo capaces de perdonar cualquier cosa en este mundo irreal y temporal.
Siento que esta última removida aún me ha dejado algo de ese dolor profundo del ser humano, porque algo sigue cambiando para todos y lo estoy sintiendo. No me puedo permitir unas vacaciones pero sí he bajado un poco el ritmo de trabajo hasta que esta "nube densa" pase. Hay que tener cuidado con las energías, cómo se mueven, y saber recogerse a tiempo, así como con las malas intenciones y pensamientos que generamos hacia los demás: cuidado, hacen daño, a esa persona y a ti. No es necesario, es absurdo. Dedícate a lo tuyo, a sobrevivir, a encontrar ese Amor que te falta, y ayuda al de al lado a conseguirlo también. No tienes otra cosa que hacer más que eso. Yo hago lo que puedo con todo mi corazón y como mejor sé, por ti, por los demás, y por mí. Este vacío que todos tenemos sólo se puede llenar con Amor y de Amor. Da para recibir.
He tenido que indagar en mi interior, reconocer mi Corazón, mi Ego, y hacer que se lleven bien, que no tengan conflictos, ser Uno con todo y consciente de la creación de mi propia realidad, de quién me acompaña, quién ilumina y quién necesita luz, quién me ama de corazón y quién simplemente me desea. Ser responsable conmigo misma y de mi creación a cada instante, ser muy limpia, honesta, humilde, sin necesidad de demostrar nada. Estar presente en el aquí y ahora y saber lo que es el Silencio, bucear en mi interior y encontrarme, amarme, despejando y colocando todo aquello que me aleja de mi Esencia, es tan importante. No consigo ver con claridad que uno pueda ser Terapeuta y/o Comunicador Animal y siga juzgando a las demás personas o sintiendo envidia, rabia y rechazo. Si no trabajas con tu Corazón, si no lo has limpiado, no se puede utilizar, pues ése es el Canal de Comunicación. No se puede hablar de Amor Incondicional si no sabes lo que es. El Amor que se siente por todo, seres vivos (humanos, todos ellos, animales, reino vegetal, mineral...), no hace distinciones.
En estos días he pasado por una removida que ya está pasando, parece. Muchos nos hemos sentido mal, tristes, han ocurrido desgracias, hemos enfermado, y nuestros animales también. A veces ocurre y todos lo vivimos pero no nos damos cuenta de ello y pensamos que tenemos "mala suerte" o que sólo te ha pasado a ti por casualidad. Pero todos estamos en este viaje a la vez y todos estamos igual, por eso nada nos diferencia, ni nadie es mejor ni peor que nadie. Date cuenta de que cuando están así las energías, es momento de recogerse y no trabajar con ellas. La semana pasada yo estuve mal y el cuerpo pedía reposo y no trabajar demasiado, y así lo hice. He aprendido a notar hasta lo más sutil y a parar cuando no estoy al 100%. La mayoría de las personas con las que trabajo no saben el gran esfuerzo que me supone cada consulta, estar aquí haciendo lo que hago. Otros han visto un negocio fácil e intentan simularlo, pero van a caer muy rápido, ya que no se trata de nada tan superficial. Poner mi energía a tu servicio para mi es mucho y es lo que tantos años me está costando trabajar, tener mi energía bien alineada, cuidada y protegida para usarla al servicio de los demás.
Pongo todo mi amor en cada caso que trabajo, cada correo que contesto, cada curso que doy. Es visible y se nota. Es así, sale solo, como debe ser. Pero tiene un coste para mi. No se tiene en cuenta pero no me importa porque es mi decisión hacerlo y quiero que así sea. Me preocupa mucho cuando un caso no va todo lo rápido en su evolución como quisiera, dudo de mi y me enfrento a mis propios miedos e inseguridades cada vez que esto pasa. Las supero y sigo adelante, porque hay otros 99 casos que van solucionándose muy bien. Sólo si uno no va bien ya me siento mal. Afortunadamente pasa muy pocas veces y siempre intento hacer todo lo posible por estar presente, ayudar en todo lo que pueda, con todo mi corazón. A veces el resultado no es el que uno espera, pues es el gato el que de alguna forma decide el desenlace, si le dejan. Otras veces es la persona la que se deja llevar por sus resistencias y no da la oportunidad al trabajo más profundo. Más no puedo hacer.
Cuanto más avanzo en mi mundo más me estoy encontrando con la doble cara. Veo cómo en las redes sociales mi "popularidad" aumenta, cómo cada día tengo más trabajo, más seguidores, los cursos se llenan, más personas que me escriben aunque sea sólo para darme las gracias por la información de mi web, no me asusta nada ni tampoco me atrae, veo que está pasando y estoy agradecida porque puedo seguir aquí un día más, gracias a las personas. Pienso que debo estar haciendo bien mi trabajo para que cada día más personas lo valoren. Pero por otro lado veo que hay personas no tan agradecidas, miedosas, envidiosas, celosas, que por puro ego dicen algo absurdo, me sueltan alguna tontería salida de un prejuicio o intentan desprestigiarme. Los veo, lo sé, me entero al final porque este mundo es muy pequeño, pero sencillamente lo ignoro, no quiero poner mi atención ni energía ahí. Es tan duro el resultado de las propias críticas de mi cabeza que no tengo más tiempo que perder con alguien que ni me conoce ni sabe absolutamente nada de mi, ni de lo que pienso, ni nada. Bastante tengo con calmar mi mente y mi Ego como para intentar demostrar algo al Ego de otro. Es absurdo. Como he aceptado mi presencia en este mundo, he aceptado mi trabajo y he decidido hacerlo de todo corazón sin esperar nada a cambio, todas estas cosas se van disipando, aunque siga ahí el miedo a que alguien me haga daño, al final sé que son mis propias críticas reflejados en otros, así que lo trabajo de forma interna, nunca echo balones fuera, ya no.
El otro día vi una escena de lo más cotidiana pero en aquél momento me hizo pensar. Iba una persona con su perro por la calle, se cruzó con una mujer que al ver al perro se paró a hacerle unas caricias y se convirtió en un momento de amor mágico. Desconocidos que se aman en un momento sin más. Es eso lo que nos atrae de los animales y nos repulsa de las personas, soy muy pesada pero lo digo: el Ego. Los animales no tienen y te aman incondicionalmente, es lo único que estamos esperando de la vida, el Amor incondicional, sea de la divinidad en que creas, trasladado al ser humano. Nos encanta un elogio, un piropo, cualquier signo de aceptación, de amor, de cariño, un abrazo sin motivo más que darlo. Nos encanta que nos reconozcan y nos quieran, que nos den cosas, objetos, dinero o amor, recibir algo que alimente nuestro Ego y nuestro Corazón. Pero no soportamos a los seres humanos porque tienen el mismo Ego que tú, que genera críticas, juicios, dolor, hace daño porque no se ama ni es capaz de amar a nadie, es rencoroso, envidioso, todo miedo. Tenemos que cambiar el mundo, y tal como nos sentimos amados por los animales, ser nosotros capaces de amar así también a las personas, siendo capaces de perdonar cualquier cosa en este mundo irreal y temporal.
Siento que esta última removida aún me ha dejado algo de ese dolor profundo del ser humano, porque algo sigue cambiando para todos y lo estoy sintiendo. No me puedo permitir unas vacaciones pero sí he bajado un poco el ritmo de trabajo hasta que esta "nube densa" pase. Hay que tener cuidado con las energías, cómo se mueven, y saber recogerse a tiempo, así como con las malas intenciones y pensamientos que generamos hacia los demás: cuidado, hacen daño, a esa persona y a ti. No es necesario, es absurdo. Dedícate a lo tuyo, a sobrevivir, a encontrar ese Amor que te falta, y ayuda al de al lado a conseguirlo también. No tienes otra cosa que hacer más que eso. Yo hago lo que puedo con todo mi corazón y como mejor sé, por ti, por los demás, y por mí. Este vacío que todos tenemos sólo se puede llenar con Amor y de Amor. Da para recibir.
jueves, 15 de enero de 2015
¿Estás?
Este año 2015 me está regalando muchas cosas y acaba de empezar. Para mi, 2014 ha sido muy duro físicamente, aunque ya llevo muchos años quejándome de tener cuerpo, porque duele, limita y molesta, entre otras cosas, y luchando, como hacemos todos cada día, conmigo misma, mis debilidades y autoreproches.
He llegado a la cima de una montaña y ahora siento que puedo bajar más tranquila. Algo ha cambiado que me vibra el corazón durante todo el día, como la sensación de estar enamorado profundamente, que sientes que el pecho te arde, ilusión y ese amor. Pero esta sensación no va por nada ni por nadie en concreto, eso es lo genial... que estoy así todo el día. Será amor por la vida... que es lo último que he conseguido entender.
Lo escribo porque creo que servirá a más de uno/a, ya que para mi ha sido un camino de 35 años (más lo que viene). Y lo escribo con lágrimas en los ojos porque me emociono al compartirlo y creo que a alguien le puede ir bien, aunque todos y cada uno de vosotros tiene su propio camino y subirá tantas montañas como sean necesarias, compartir ayuda y une, es una forma de dar.
Creo que nos pasa a todos, y más ahora, que no entendemos de qué va todo esto, que nos da miedo la enfermedad, o mismamente la estamos sufriendo como si fuera un castigo, y nos sentimos condenados a morir tarde o temprano, sin saber siquiera qué significa eso. Como que nos han soltado aquí sin decirnos nada y no sabemos ni para dónde tirar, sólo que tenemos que luchar para sobrevivir de la mejor manera posible y ya está. Ésa ha sido mi sensación, estar perdida, pese a sentir compañía y a mis guías conmigo, como que no me he enterado de nada, aunque en realidad si lo he hecho, pero el proceso es tan lento que no te das cuenta y piensas que sigues perdido.
Todo tiene su momento y la información te llega cuando eres capaz de integrarla en su sitio y bien. Si supiéramos todo no podríamos hacer lo que hemos venido a hacer. Te voy a contar algo de lo que no me siento orgullosa pero es lo que es, y estoy segura de que lo vas a entender.
En toda mi vida me he sentido frustrada y he llegado a no querer vivir. Si la vida es esta, cuerpo y limites, dolor, crueldad, sufrimiento, yo no he querido estar. He intentado escaparme todo lo posible, y pese a ello he ido haciendo mi tarea.Gracias a mi tarea con los gatos y sus personas, he ido trabajando estos limites y sufrimientos que uno sólo se crea. Esa sensación de no querer estar me ha perseguido toda la vida, por miedo principalmente, y esa actitud, junto con la de víctima, y los autoreproches, la sensación de culpa por todo que vamos heredando unos de otros, me ha mantenido con dolor o enferma casi siempre. No sabía lo que es vivir sin dolor. Si no es una cosa es otra, o enfermedad. Piensas que te atacan otros, pero cualquier cosa que te esté pasando no viene de nadie más que de ti mismo. El mayor atacante eres tú, no hace falta nadie más.
2014 me ha traído muchísima sabiduría y herramientas que, desde que las uso, mi mundo ha cambiado. Hay dos cosas que son lo más importante para mi, una es el perdón, y la otra la gratitud. Con eso, he llegado a la cima de mi montaña y he visto lo bonito que es este mundo y el ser humano. El perdón es difícil, hasta que veas lo responsable que eres de todo lo que te rodea. Hasta que entiendas que en este mundo caduco nada es real y por tanto nada importa tanto como para sufrir por ello. Es temporal, es una enseñanza, no está aquí en realidad, tu alma está intacta, por tanto se me está haciendo más fácil perdonar. Se puede perdonar en el momento y de repente la situación cambia. O puedes trabajar el perdón con algo más profundo hacia alguien. Y el perdón hacia ti mismo es un trabajo para toda la vida.
La gratitud es lo primero que doy antes de recibir nada. No hay que esperar a recibir para dar las gracias. Es justamente al revés. El secreto de la abundancia no reside en el "no tengo", sino en el "gracias por lo que tengo". Entonces, valorando lo que tienes, tendrás más de eso. Es realmente poderoso y así lo he venido practicando. Ha cambiado todo. Doy gracias hasta por el euro que sale de mi cartera para pagar el pan, por comer cada día, por llegar a casa con la compra hecha y ver la nevera con comida. Por ver a mi hija sonreir. Por cada persona que me escribe, por cada gato y persona con los que trabajo. Doy gracias a todo lo que me llega y así me está llegando más. Ya no me quejo de lo que no me llega, de que un curso se tenga que posponer, de que alguien me deba dinero, no pongo energía en eso, en la escasez. Justo al revés... Si no, no salimos de esa espiral. Si te crees que hay crisis y que no hay dinero ni trabajo, estás en esa espiral. Sal de ahí dando la gracias y perdonando. Si a esto le sumas la confianza ciega en tu Alma, tus guías o ángeles, a la Fe, ya es una maravilla.
Y para acabar el año, enferma y muy removida, hice mi tercer trabajo de sanación de antepasados y ancestros. Me emocioné al final, cuando vi a cada uno de mis ancestros despedirse de mi, dar las gracias, y salir de allí con alas que brillaban. Tras unos días, recibí mi primer regalo del año. Bueno, ha sido más de uno, pero te cuento el que lo ha cambiado todo. Pese a ser obvio, para mi no lo ha sido.
Un día me desperté porque alguien me hablaba. Decía que Dios nunca se olvida de dar, sólo que a veces cambia la forma de hacerlo. Empecé a meditar a diario, y al pedir ayuda, el mensaje más importante que me llegó fue que debo querer estar. Para este año he pedido salud, lo que me lleva faltando media vida, la abundancia ya sé cómo llega, la felicidad la tengo, el Amor lo tengo, pero mi cuerpo me seguía molestando tanto que no quería estar en él. La solución ha sido querer estar en él. Así de fácil. Me han enseñado que estoy aquí porque tengo que estar, que necesito estar presente y querer estarlo. Toda la evasión, autoreproche, miedo, duele mucho, en el cuerpo. La espalda, el cuello, los hombros, la cabeza, el estómago, todo. Todo se disipó en el momento en que decidí estar y confiar plenamente en mi presencia. He rellenado mi espacio con ella, me he fortalecido y en pocas horas aprendí a ser feliz con mi cuerpo y estando aquí.
Nos pasamos la vida leyendo a gurús, yendo a cursos, haciendo terapias, pero... lo más importante, tu presencia, tu corazón, tú... está aquí? Quieres estar? estás cumpliendo la tarea de tu alma?
Llevo 15 días sin dolor alguno y enamorada, energetizada y vibrando. Si siento algún dolor, le digo que le amo y perdono lo que lo generó, lo libero, relleno ese posible hueco, y desaparece. Y si mañana enfermo, ya no lo veré como un ataque, seguiré sintiendo mi cuerpo plenamente y aprendiendo de él, transmutando, como hacen los gatos. Seguiré meditando cada día y estando presente, amando. Gracias.
He llegado a la cima de una montaña y ahora siento que puedo bajar más tranquila. Algo ha cambiado que me vibra el corazón durante todo el día, como la sensación de estar enamorado profundamente, que sientes que el pecho te arde, ilusión y ese amor. Pero esta sensación no va por nada ni por nadie en concreto, eso es lo genial... que estoy así todo el día. Será amor por la vida... que es lo último que he conseguido entender.
Lo escribo porque creo que servirá a más de uno/a, ya que para mi ha sido un camino de 35 años (más lo que viene). Y lo escribo con lágrimas en los ojos porque me emociono al compartirlo y creo que a alguien le puede ir bien, aunque todos y cada uno de vosotros tiene su propio camino y subirá tantas montañas como sean necesarias, compartir ayuda y une, es una forma de dar.
Creo que nos pasa a todos, y más ahora, que no entendemos de qué va todo esto, que nos da miedo la enfermedad, o mismamente la estamos sufriendo como si fuera un castigo, y nos sentimos condenados a morir tarde o temprano, sin saber siquiera qué significa eso. Como que nos han soltado aquí sin decirnos nada y no sabemos ni para dónde tirar, sólo que tenemos que luchar para sobrevivir de la mejor manera posible y ya está. Ésa ha sido mi sensación, estar perdida, pese a sentir compañía y a mis guías conmigo, como que no me he enterado de nada, aunque en realidad si lo he hecho, pero el proceso es tan lento que no te das cuenta y piensas que sigues perdido.
Todo tiene su momento y la información te llega cuando eres capaz de integrarla en su sitio y bien. Si supiéramos todo no podríamos hacer lo que hemos venido a hacer. Te voy a contar algo de lo que no me siento orgullosa pero es lo que es, y estoy segura de que lo vas a entender.
En toda mi vida me he sentido frustrada y he llegado a no querer vivir. Si la vida es esta, cuerpo y limites, dolor, crueldad, sufrimiento, yo no he querido estar. He intentado escaparme todo lo posible, y pese a ello he ido haciendo mi tarea.Gracias a mi tarea con los gatos y sus personas, he ido trabajando estos limites y sufrimientos que uno sólo se crea. Esa sensación de no querer estar me ha perseguido toda la vida, por miedo principalmente, y esa actitud, junto con la de víctima, y los autoreproches, la sensación de culpa por todo que vamos heredando unos de otros, me ha mantenido con dolor o enferma casi siempre. No sabía lo que es vivir sin dolor. Si no es una cosa es otra, o enfermedad. Piensas que te atacan otros, pero cualquier cosa que te esté pasando no viene de nadie más que de ti mismo. El mayor atacante eres tú, no hace falta nadie más.
2014 me ha traído muchísima sabiduría y herramientas que, desde que las uso, mi mundo ha cambiado. Hay dos cosas que son lo más importante para mi, una es el perdón, y la otra la gratitud. Con eso, he llegado a la cima de mi montaña y he visto lo bonito que es este mundo y el ser humano. El perdón es difícil, hasta que veas lo responsable que eres de todo lo que te rodea. Hasta que entiendas que en este mundo caduco nada es real y por tanto nada importa tanto como para sufrir por ello. Es temporal, es una enseñanza, no está aquí en realidad, tu alma está intacta, por tanto se me está haciendo más fácil perdonar. Se puede perdonar en el momento y de repente la situación cambia. O puedes trabajar el perdón con algo más profundo hacia alguien. Y el perdón hacia ti mismo es un trabajo para toda la vida.
La gratitud es lo primero que doy antes de recibir nada. No hay que esperar a recibir para dar las gracias. Es justamente al revés. El secreto de la abundancia no reside en el "no tengo", sino en el "gracias por lo que tengo". Entonces, valorando lo que tienes, tendrás más de eso. Es realmente poderoso y así lo he venido practicando. Ha cambiado todo. Doy gracias hasta por el euro que sale de mi cartera para pagar el pan, por comer cada día, por llegar a casa con la compra hecha y ver la nevera con comida. Por ver a mi hija sonreir. Por cada persona que me escribe, por cada gato y persona con los que trabajo. Doy gracias a todo lo que me llega y así me está llegando más. Ya no me quejo de lo que no me llega, de que un curso se tenga que posponer, de que alguien me deba dinero, no pongo energía en eso, en la escasez. Justo al revés... Si no, no salimos de esa espiral. Si te crees que hay crisis y que no hay dinero ni trabajo, estás en esa espiral. Sal de ahí dando la gracias y perdonando. Si a esto le sumas la confianza ciega en tu Alma, tus guías o ángeles, a la Fe, ya es una maravilla.
Y para acabar el año, enferma y muy removida, hice mi tercer trabajo de sanación de antepasados y ancestros. Me emocioné al final, cuando vi a cada uno de mis ancestros despedirse de mi, dar las gracias, y salir de allí con alas que brillaban. Tras unos días, recibí mi primer regalo del año. Bueno, ha sido más de uno, pero te cuento el que lo ha cambiado todo. Pese a ser obvio, para mi no lo ha sido.
Un día me desperté porque alguien me hablaba. Decía que Dios nunca se olvida de dar, sólo que a veces cambia la forma de hacerlo. Empecé a meditar a diario, y al pedir ayuda, el mensaje más importante que me llegó fue que debo querer estar. Para este año he pedido salud, lo que me lleva faltando media vida, la abundancia ya sé cómo llega, la felicidad la tengo, el Amor lo tengo, pero mi cuerpo me seguía molestando tanto que no quería estar en él. La solución ha sido querer estar en él. Así de fácil. Me han enseñado que estoy aquí porque tengo que estar, que necesito estar presente y querer estarlo. Toda la evasión, autoreproche, miedo, duele mucho, en el cuerpo. La espalda, el cuello, los hombros, la cabeza, el estómago, todo. Todo se disipó en el momento en que decidí estar y confiar plenamente en mi presencia. He rellenado mi espacio con ella, me he fortalecido y en pocas horas aprendí a ser feliz con mi cuerpo y estando aquí.
Nos pasamos la vida leyendo a gurús, yendo a cursos, haciendo terapias, pero... lo más importante, tu presencia, tu corazón, tú... está aquí? Quieres estar? estás cumpliendo la tarea de tu alma?
Llevo 15 días sin dolor alguno y enamorada, energetizada y vibrando. Si siento algún dolor, le digo que le amo y perdono lo que lo generó, lo libero, relleno ese posible hueco, y desaparece. Y si mañana enfermo, ya no lo veré como un ataque, seguiré sintiendo mi cuerpo plenamente y aprendiendo de él, transmutando, como hacen los gatos. Seguiré meditando cada día y estando presente, amando. Gracias.
viernes, 26 de diciembre de 2014
¿Desde dónde Eres?
Muchas personas me preguntan cómo pueden hacer para ser Terapeuta Felina como yo, que qué deben estudiar. O que quieren hacer mis cursos para dedicarse a ello de forma profesional. Para mi es muy complicado explicar todo lo que he tenido que hacer y sigo haciendo para poder dedicarme a esto, es mi vida entera.
El trabajo principal y más duro es trabajar y limpiar mi corazón, para poder estar en él, y moverme desde él, expresarme desde él, un corazón "limpito" como dice mi amiga María Simona. Para tener el corazón limpito llevo muchos años de duro trabajo personal, y aprendiendo de cada gato y persona con el que me cruzo.
Veo hoy día muchas personas terapeutas o comunicadores de animales o que se dedican a los animales que no pueden estar más lejos de su corazón, y me cuesta mucho no decir nada, no es asunto mío, creo, y desgraciadamente me he dado cuenta de que he sido muy vulnerable, pese a intuir con tiempo no actuar y protegerme. Si bien todos somos humanos y todos tenemos problemas y dramas, lo principal para mi es trabajar desde el corazón, y es algo de lo que he hecho charlas y escritos y aún así es poco, algo que hablo siempre en mis cursos, y por ahora no he visto a casi ningún terapeuta animal que se mueva y trabaje de forma limpia y desde el amor incondicional, no veo más que Ego y competencia por todas partes. A mi me cuesta estar en mi corazón, también tengo Ego, y lo conozco bien porque llevo años mirándole a los ojos, sé cuáles son mis puntos débiles y sé las cosas que tengo que trabajar conmigo misma. Pero me quejo de que hay otros profesionales que ni siquiera han mirado dentro de su corazón ni una sola vez y que hablan del Amor y ni siquiera lo han sentido ni una sola vez. Yo sé lo que muevo y lo veo en mis cursos y cuando estoy con las personas, y no sólo yo sino las personas que vienen también lo ven y lo sienten, y eso es a base de trabajo conmigo misma. La energía que muevo es más blanca que negra, es limpia y pacífica, es amorosa, eso es lo que me expresa y eso es una buena guía. ¿Y, sabes qué? no siempre ha sido así. Pero ahora sí lo es.
Confío en que las personas que caminan al lado de los animales van a ser sanados y van a llegar a su corazón gracias a ellos, por eso no me meto demasiado, porque sé que eso lo harán los animales y sus guías. Donde si voy a trabajar es con las personas que se dedican a la protección animal, eso es otra historia de la que ya he hablado algo y en lo que tengo un precioso proyecto en marcha.
Esto es una respuesta a las personas que me dicen que quieren dedicarse a algo parecido a lo que yo hago. No se trata sólo de aprender sobre gatos, se trata de ver quién eres, de qué estás hecho y cuánto odio, miedo, envidia y rabia tienes, que lo veas, lo reconozcas y lo trabajes, lo tuyo y lo de tus antepasados y ancestros. No se puede hablar del corazón si estás odiando, no puedes. No se puede hablar de amor si tienes miedo e incertidumbre, eso no es Amor. Puedes aprender sobre conducta animal y comunicarte con los animales todo lo que quieras pero eso no es nada, si sólo vas con eso, te va a sobrepasar y te vas a frustrar.
Ahora acabo de realizar mi tercera sanación de ancestros y antepasados, y esta vez me han ayudado a sanar otras cosas nada bonitas que personas con tan sólo un pensamiento de odio o de envidia me han causado, aparte de lo que ya traigo conmigo. No os hacéis a la idea de la fuerza y el poder que tenemos con nuestros pensamientos, podemos hacer daño a cualquiera, daño muy grave. Lo peor es que todo se vuelve contra ti por duplicado. El mundo no se está moviendo desde el amor todavía, lo estamos intentando, estamos aprendiendo, y por eso estamos viendo todo el daño que estamos causando a los demás. Es momento de poner más luz, de perdonar, de hablar en positivo y de ver a todo ser humano como si fueras tú mismo, y perdonar, perdonar y perdonar, lo más difícil de todo.
Si queremos que el mundo cambie no lo vamos a conseguir desde la política, el dinero, ni religiones. O lo cambias tú dentro de tu corazón o seguirá igual. O haces actos de amor cada día o todo seguirá igual. O sientes amor por el de al lado y le perdonas o todo seguirá igual. Te quejas de injusticias? de crueldad? qué hay dentro de ti?
Estoy viendo cosas muy negativas y feas que vienen de personas terapeutas o comunicadoras de animales, cuidado con la energía que mueves, desde dónde la estás moviendo? con qué intención? cómo está tu corazón?
Quieres ser Terapeuta Felino o Comunicador Animal? entonces, desde dónde Eres? Qué mueves? Quién Eres? Eres Amor Incondicional o al menos lo intentas?
Espero que este nuevo año sirva para sanar todas estas cosas y que todos encontremos un poco más de Luz para que seamos la Luz que hemos venido a Ser. Pido protección y salud para todos, buenos pensamientos y mucho perdón, abundancia y alegría. Gracias.
El trabajo principal y más duro es trabajar y limpiar mi corazón, para poder estar en él, y moverme desde él, expresarme desde él, un corazón "limpito" como dice mi amiga María Simona. Para tener el corazón limpito llevo muchos años de duro trabajo personal, y aprendiendo de cada gato y persona con el que me cruzo.
Veo hoy día muchas personas terapeutas o comunicadores de animales o que se dedican a los animales que no pueden estar más lejos de su corazón, y me cuesta mucho no decir nada, no es asunto mío, creo, y desgraciadamente me he dado cuenta de que he sido muy vulnerable, pese a intuir con tiempo no actuar y protegerme. Si bien todos somos humanos y todos tenemos problemas y dramas, lo principal para mi es trabajar desde el corazón, y es algo de lo que he hecho charlas y escritos y aún así es poco, algo que hablo siempre en mis cursos, y por ahora no he visto a casi ningún terapeuta animal que se mueva y trabaje de forma limpia y desde el amor incondicional, no veo más que Ego y competencia por todas partes. A mi me cuesta estar en mi corazón, también tengo Ego, y lo conozco bien porque llevo años mirándole a los ojos, sé cuáles son mis puntos débiles y sé las cosas que tengo que trabajar conmigo misma. Pero me quejo de que hay otros profesionales que ni siquiera han mirado dentro de su corazón ni una sola vez y que hablan del Amor y ni siquiera lo han sentido ni una sola vez. Yo sé lo que muevo y lo veo en mis cursos y cuando estoy con las personas, y no sólo yo sino las personas que vienen también lo ven y lo sienten, y eso es a base de trabajo conmigo misma. La energía que muevo es más blanca que negra, es limpia y pacífica, es amorosa, eso es lo que me expresa y eso es una buena guía. ¿Y, sabes qué? no siempre ha sido así. Pero ahora sí lo es.
Confío en que las personas que caminan al lado de los animales van a ser sanados y van a llegar a su corazón gracias a ellos, por eso no me meto demasiado, porque sé que eso lo harán los animales y sus guías. Donde si voy a trabajar es con las personas que se dedican a la protección animal, eso es otra historia de la que ya he hablado algo y en lo que tengo un precioso proyecto en marcha.
Esto es una respuesta a las personas que me dicen que quieren dedicarse a algo parecido a lo que yo hago. No se trata sólo de aprender sobre gatos, se trata de ver quién eres, de qué estás hecho y cuánto odio, miedo, envidia y rabia tienes, que lo veas, lo reconozcas y lo trabajes, lo tuyo y lo de tus antepasados y ancestros. No se puede hablar del corazón si estás odiando, no puedes. No se puede hablar de amor si tienes miedo e incertidumbre, eso no es Amor. Puedes aprender sobre conducta animal y comunicarte con los animales todo lo que quieras pero eso no es nada, si sólo vas con eso, te va a sobrepasar y te vas a frustrar.
Ahora acabo de realizar mi tercera sanación de ancestros y antepasados, y esta vez me han ayudado a sanar otras cosas nada bonitas que personas con tan sólo un pensamiento de odio o de envidia me han causado, aparte de lo que ya traigo conmigo. No os hacéis a la idea de la fuerza y el poder que tenemos con nuestros pensamientos, podemos hacer daño a cualquiera, daño muy grave. Lo peor es que todo se vuelve contra ti por duplicado. El mundo no se está moviendo desde el amor todavía, lo estamos intentando, estamos aprendiendo, y por eso estamos viendo todo el daño que estamos causando a los demás. Es momento de poner más luz, de perdonar, de hablar en positivo y de ver a todo ser humano como si fueras tú mismo, y perdonar, perdonar y perdonar, lo más difícil de todo.
Si queremos que el mundo cambie no lo vamos a conseguir desde la política, el dinero, ni religiones. O lo cambias tú dentro de tu corazón o seguirá igual. O haces actos de amor cada día o todo seguirá igual. O sientes amor por el de al lado y le perdonas o todo seguirá igual. Te quejas de injusticias? de crueldad? qué hay dentro de ti?
Estoy viendo cosas muy negativas y feas que vienen de personas terapeutas o comunicadoras de animales, cuidado con la energía que mueves, desde dónde la estás moviendo? con qué intención? cómo está tu corazón?
Quieres ser Terapeuta Felino o Comunicador Animal? entonces, desde dónde Eres? Qué mueves? Quién Eres? Eres Amor Incondicional o al menos lo intentas?
Espero que este nuevo año sirva para sanar todas estas cosas y que todos encontremos un poco más de Luz para que seamos la Luz que hemos venido a Ser. Pido protección y salud para todos, buenos pensamientos y mucho perdón, abundancia y alegría. Gracias.
sábado, 4 de octubre de 2014
Gracias
Es complicado sentir por un lado que lo que hago me resulta muy difícil (por lo visto repito mucho la frase "me cuesta mucho estar aquí"), y por otro lado estoy tan contenta y satisfecha con lo que hago, al presenciar cada día verdaderos milagros y magia por parte de los gatos y las personas. Cada curso presencial que hago conozco a personas increíbles que reafirman cada vez más mi creencia de que cada ser humano es maravilloso, porque en el fondo somos todos el mismo. Cada vez me cuesta menos verlo, me encanta ver a través de las personas y reconocer ese corazón que sólo pide amor, es igual al mío.
El curso de Comunicación Felina me está resultando precioso y mágico, cada vez me gusta más hacerlo y lo disfruto más. Las personas salen distintas, felices, con el corazón abierto, con ganas de cambiar cosas y de estar bien, y sobre todo con ganas de llegar a casa y abrazar a sus gatos, porque siempre nos dan lecciones y nos ayudan, nos hacen pasar unos ratos muy emocionantes en este curso. Reímos y lloramos a la vez, hacemos terapia de grupo con nuestros gatos, y aprendemos mucho sobre ellos.
Estos dos últimos años he "sufrido" una transformación, de esas dolorosas que parece que nunca terminan. Una sanación profunda, un crecimiento y amplitud como nunca antes hice. He superado mis propias barreras, las más difíciles, y he llegado a un claro en el que me siento a gusto siendo yo misma. Te das cuenta de que hagas lo que hagas serás tú mismo, sin que lo que hagas te absorba y anule el resto de tu Ser. He ganado esa batalla y ahora Soy, haga lo que haga. Mi trabajo me expresa plenamente, sin máscaras, eso es lo que soy, hago las cosas como las siento, digo lo que siento, lo que percibo sin juzgarlo, y he comprobado que eso es lo que necesitaba. La inseguridad en uno mismo es terrible, tú mismo te anulas en silencio y privas al exterior de todo lo que tienes, que siempre es grandioso porque sale del corazón. Gracias a estas barreras que uno mismo se impone puedes llegar a conocerte en profundidad y sacar tu verdadero yo, sin miedos. Después de tantos años de lucha me considero una valiente, porque he convertido mi profesión en algo único, al servicio de los demás, que ayuda y con la que crezco, pero sobre todo, me ha costado muchísimo disfrutar con ella. Estoy tirando muros que otros construyeron, y si bien creo que nadie tiene una Verdad única, yo voy con la mía por delante, siempre he presumido de ser una persona con sus propios valores y sigo inmune al veneno de los demás. Yo creo que eso es lo que me hace crecer, porque gracias a expresarme a través de mi trabajo me estoy conociendo a través de los demás, a través de sus gatos, de sus historias. He aceptado que aprendo lo que enseño, que mi camino está con los gatos pero no porque sea la que más sabe de ellos, que eso lo da la experiencia y el trabajo, sino porque me toca aprender de ellos en mi experiencia de vida. Mientras sea así, serán mis compañeros de trabajo y maestros, y las personas mis espejos.
Y hablando de ellos, la experiencia me ha regalado el poder disfrutar de guiños que los gatos me hacen. Gracias a confiar plenamente en su labor junto a su humano, he podido disfrutar de lo que hago. Antes me cargaba con todas las responsabilidades, pero entendí que cada gato tiene su tarea, no es la mía. Conectar a las personas con sus gatos ya de por sí es un gran trabajo, precioso y gratificante. El resto es tarea de ellos, abrir el corazón y guiar por ese camino a su persona. Sólo los animales saben hacerlo.
Mis compañeros de trabajo, los gatos, me dicen cuándo el mensaje ha sido comprendido y transmitido, tienen sus maneras peculiares que ahora veo rápido y me sacan una sonrisa, ahora siento complicidad en cada caso que trabajo. Problemas que se desvanecen durante la comunicación con el gato y su persona, cambios de actitud mostrando cariño y agradecimiento. He aceptado la magia en mi vida y la veo cada día, la agradezco y me encanta. Los gatos me demuestran que hay mucho más, y que el único camino está en mi corazón. Ese pellizco de amor que siento por cada persona que conozco en mis cursos, por cada persona con la que hablo por teléfono cada día, por todo lo que son, lo que me dan, lo que me enseñan, por verme en cada una de ellas, porque me enamoro de cada persona con la que me cruzo. He aprendido el perdón y a verme en los demás, a ver más allá de un ser humano, sin juicios, a no creerme nada de lo que mi cabeza me cuenta, sólo mi corazón. En mis cursos siempre se crea un ambiente increíble de cariño y armonía, y siempre les digo que extiendan eso al resto del mundo, a cualquier persona con la que se crucen por la calle, somos los mismos, no hay diferencia.
Gracias a aceptarme tal como soy, a aceptar mi trabajo, mi tarea, mi encarnación en esta experiencia, todo está creciendo, todo está yendo bien, a más y a más. No hay nada como tener miedo y no creerse quien uno es para que se abra un abismo en tu camino y te quedes estancado. Cuando realmente es más fácil aceptarte, creértelo y seguir adelante con total confianza, porque el resultado es maravilloso aunque te cueste imaginarlo. De repente todo va bien, tienes abundancia en todos los sentidos, cuando aprendes a verla y a agradecerla. He aprendido que todo lo que te acerque al amor y a la unión, a dar a los demás, a sentir gratitud, es el camino del corazón y siempre, siempre, te crea una sensación que reconoces y te llena pues es la que buscas en cada momento de tu vida. En caso contrario, todo lo que tu cabeza diga contra ti, te machaque y te aleje del amor y de los demás, es tu querido Ego, tu miedo, tu sombra, al que cada vez deberíamos hacer menos caso. Los animales siempre te van a hablar al corazón y desde el amor incondicional, así que si queremos entenderles y crecer con ellos, más nos vale ir trabajando ese corazón que hemos tenido olvidado tanto tiempo, empezando con la paciencia, el perdón a los demás, que en realidad es a ti mismo. Algunas veces cuesta mucho y nos llevará la vida en ello, pero para eso la tenemos.
Gracias <3
El curso de Comunicación Felina me está resultando precioso y mágico, cada vez me gusta más hacerlo y lo disfruto más. Las personas salen distintas, felices, con el corazón abierto, con ganas de cambiar cosas y de estar bien, y sobre todo con ganas de llegar a casa y abrazar a sus gatos, porque siempre nos dan lecciones y nos ayudan, nos hacen pasar unos ratos muy emocionantes en este curso. Reímos y lloramos a la vez, hacemos terapia de grupo con nuestros gatos, y aprendemos mucho sobre ellos.
Estos dos últimos años he "sufrido" una transformación, de esas dolorosas que parece que nunca terminan. Una sanación profunda, un crecimiento y amplitud como nunca antes hice. He superado mis propias barreras, las más difíciles, y he llegado a un claro en el que me siento a gusto siendo yo misma. Te das cuenta de que hagas lo que hagas serás tú mismo, sin que lo que hagas te absorba y anule el resto de tu Ser. He ganado esa batalla y ahora Soy, haga lo que haga. Mi trabajo me expresa plenamente, sin máscaras, eso es lo que soy, hago las cosas como las siento, digo lo que siento, lo que percibo sin juzgarlo, y he comprobado que eso es lo que necesitaba. La inseguridad en uno mismo es terrible, tú mismo te anulas en silencio y privas al exterior de todo lo que tienes, que siempre es grandioso porque sale del corazón. Gracias a estas barreras que uno mismo se impone puedes llegar a conocerte en profundidad y sacar tu verdadero yo, sin miedos. Después de tantos años de lucha me considero una valiente, porque he convertido mi profesión en algo único, al servicio de los demás, que ayuda y con la que crezco, pero sobre todo, me ha costado muchísimo disfrutar con ella. Estoy tirando muros que otros construyeron, y si bien creo que nadie tiene una Verdad única, yo voy con la mía por delante, siempre he presumido de ser una persona con sus propios valores y sigo inmune al veneno de los demás. Yo creo que eso es lo que me hace crecer, porque gracias a expresarme a través de mi trabajo me estoy conociendo a través de los demás, a través de sus gatos, de sus historias. He aceptado que aprendo lo que enseño, que mi camino está con los gatos pero no porque sea la que más sabe de ellos, que eso lo da la experiencia y el trabajo, sino porque me toca aprender de ellos en mi experiencia de vida. Mientras sea así, serán mis compañeros de trabajo y maestros, y las personas mis espejos.
Y hablando de ellos, la experiencia me ha regalado el poder disfrutar de guiños que los gatos me hacen. Gracias a confiar plenamente en su labor junto a su humano, he podido disfrutar de lo que hago. Antes me cargaba con todas las responsabilidades, pero entendí que cada gato tiene su tarea, no es la mía. Conectar a las personas con sus gatos ya de por sí es un gran trabajo, precioso y gratificante. El resto es tarea de ellos, abrir el corazón y guiar por ese camino a su persona. Sólo los animales saben hacerlo.
Mis compañeros de trabajo, los gatos, me dicen cuándo el mensaje ha sido comprendido y transmitido, tienen sus maneras peculiares que ahora veo rápido y me sacan una sonrisa, ahora siento complicidad en cada caso que trabajo. Problemas que se desvanecen durante la comunicación con el gato y su persona, cambios de actitud mostrando cariño y agradecimiento. He aceptado la magia en mi vida y la veo cada día, la agradezco y me encanta. Los gatos me demuestran que hay mucho más, y que el único camino está en mi corazón. Ese pellizco de amor que siento por cada persona que conozco en mis cursos, por cada persona con la que hablo por teléfono cada día, por todo lo que son, lo que me dan, lo que me enseñan, por verme en cada una de ellas, porque me enamoro de cada persona con la que me cruzo. He aprendido el perdón y a verme en los demás, a ver más allá de un ser humano, sin juicios, a no creerme nada de lo que mi cabeza me cuenta, sólo mi corazón. En mis cursos siempre se crea un ambiente increíble de cariño y armonía, y siempre les digo que extiendan eso al resto del mundo, a cualquier persona con la que se crucen por la calle, somos los mismos, no hay diferencia.
Gracias a aceptarme tal como soy, a aceptar mi trabajo, mi tarea, mi encarnación en esta experiencia, todo está creciendo, todo está yendo bien, a más y a más. No hay nada como tener miedo y no creerse quien uno es para que se abra un abismo en tu camino y te quedes estancado. Cuando realmente es más fácil aceptarte, creértelo y seguir adelante con total confianza, porque el resultado es maravilloso aunque te cueste imaginarlo. De repente todo va bien, tienes abundancia en todos los sentidos, cuando aprendes a verla y a agradecerla. He aprendido que todo lo que te acerque al amor y a la unión, a dar a los demás, a sentir gratitud, es el camino del corazón y siempre, siempre, te crea una sensación que reconoces y te llena pues es la que buscas en cada momento de tu vida. En caso contrario, todo lo que tu cabeza diga contra ti, te machaque y te aleje del amor y de los demás, es tu querido Ego, tu miedo, tu sombra, al que cada vez deberíamos hacer menos caso. Los animales siempre te van a hablar al corazón y desde el amor incondicional, así que si queremos entenderles y crecer con ellos, más nos vale ir trabajando ese corazón que hemos tenido olvidado tanto tiempo, empezando con la paciencia, el perdón a los demás, que en realidad es a ti mismo. Algunas veces cuesta mucho y nos llevará la vida en ello, pero para eso la tenemos.
Gracias <3
martes, 10 de junio de 2014
Creciendo
A raíz de un curso que acabo de terminar, donde una vez más profundizo en mi Ser y trabajo mi Corazón y mi Presencia, llega información nueva a asimilar. También viendo a mis maravillosos compañeros y compañeras, mis espejos, me hace sentir que pese a que cada uno esté pasando lo suyo a su manera, no estoy sola. Hablamos de realidades tales como que la perfección no existe en los estereotipos, no hay gente buena, no hay gente mala, somos perfectos tal como somos. Todos mentimos, todos tenemos malos pensamientos, a todos se nos lleva la rabia en algún momento, todos tenemos miedo, todos vibramos bajo a veces. Unos más conscientes, otros menos, pero somos todos iguales.
Por eso me duele que se trate mal a las personas, porque yo siento que detrás de ese Ego que todos tenemos hay un Ser maravilloso. Yo veo a ese Ser, y me encanta. Por eso me gustan las personas y ya no las veo como se suelen ver, como "gente". Veo seres increíbles, con sus vidas, sus experiencias, su camino, y que se crucen en mi vida me hace sentir gratitud. Me encanta conocer personas, y gracias a mi trabajo las conozco cada día, y sus gatos me cuentan cosas sobre ellas, cosas íntimas a veces. Y me parece precioso, porque no juzgo nada, si no que veo a una persona creciendo siempre. Y se crece hacia el amor y la apertura del corazón. Por tanto, es bonito.
Tengo mis demonios, mis trolls, mis esfinges, que saltan cuando intento poner un poco de luz, o cuando me despisto. Últimamente he visto muchos, porque he pegado un "estirón". He llenado de luz mi espacio y al iluminar zonas sombrías, han aparecido estos trolls. Dan miedo, a veces hacen daño, pero sólo porque yo me he dejado. Y siempre enseñan, que no bajes la guardia, que ocupes tu espacio, y que lo que necesitan es amor, nada más.
Cualquier persona recluída en el odio, el rencor y el victimismo, necesita amor y falta de juicio. Pero somos demasiado duros, vivimos en el mundo de la consecuencia y el castigo, de la manipulación y el querer todo para uno mismo. Luego vamos de salvadores de los demás, de humildes personas, y si alguien nos dice lo contrario, nos lo queremos comer. Eso no es amor, más bien ahí se necesita amor.
Hoy cumplo 35 años y, haciendo un repaso a mi vida, diferencio unas cuantas fases, unas oscuras, otras duras, pero siempre con algún compañero felino indicándome el camino y protegiéndome. Llegar a donde he llegado y hacia donde voy, es fruto de mucho trabajo, mucho esfuerzo, muchas caídas y recuperaciones, pero muchas. A día de hoy sigo dudando a veces, pero tengo a unos ángeles muy pacientes que me siguen animando y no dejan que me caiga. El peso de la responsabilidad y la valentía que debo tener para hacer lo que hago hacen que quiera escapar del planeta de vez en cuando. Pero en este momento, a mitad de mi vida y en plena madurez, miro atrás y veo cómo todo ha ido encajando para estar donde estoy, y todos los valores que hoy tengo. Siempre he sido única en mis opiniones, nunca me he dejado arrastrar, siempre me he mantenido neutra y eso ha hecho que pueda caminar sola y construir mi propio mundo desde mi corazón, y también eso se ha ganado la confianza de miles de personas. Aún no sé exactamente a dónde me lleva pero cada día es una sorpresa y un aprendizaje más, con las personas y sus gatos.
La maternidad también me está aportando muchísimo, entendiendo la vida, los milagros, el poder del amor, el dar sin esperar nada a cambio porque das con el corazón. Tal y como aprendemos en Reiki, te propongo, "Sólo por hoy". Sólo por hoy, no juzgues al otro. Sólo por hoy, da algo a los demás sin esperar nada. Sólo por hoy, mira y trata a las personas con cariño. Sólo por hoy, cambia tu rabia por gratitud. Sólo por hoy, mírate al espejo y reconócete, abrázate y ámate así. Sólo por hoy, sé feliz y sonríe. Sólo por hoy, disfruta el presente tal como es.
Hoy en especial agradezco desde lo más profundo de mi Alma, a mis ángeles, mis guías, mis compañeros de vida, a todos los animales, seres que me han guiado y acompañado, plantas, árboles, Tierra, y a todos los humanos que forman parte de mi realidad, a todos sin excepción: Gracias. Sigo caminando un día más.
Por eso me duele que se trate mal a las personas, porque yo siento que detrás de ese Ego que todos tenemos hay un Ser maravilloso. Yo veo a ese Ser, y me encanta. Por eso me gustan las personas y ya no las veo como se suelen ver, como "gente". Veo seres increíbles, con sus vidas, sus experiencias, su camino, y que se crucen en mi vida me hace sentir gratitud. Me encanta conocer personas, y gracias a mi trabajo las conozco cada día, y sus gatos me cuentan cosas sobre ellas, cosas íntimas a veces. Y me parece precioso, porque no juzgo nada, si no que veo a una persona creciendo siempre. Y se crece hacia el amor y la apertura del corazón. Por tanto, es bonito.
Tengo mis demonios, mis trolls, mis esfinges, que saltan cuando intento poner un poco de luz, o cuando me despisto. Últimamente he visto muchos, porque he pegado un "estirón". He llenado de luz mi espacio y al iluminar zonas sombrías, han aparecido estos trolls. Dan miedo, a veces hacen daño, pero sólo porque yo me he dejado. Y siempre enseñan, que no bajes la guardia, que ocupes tu espacio, y que lo que necesitan es amor, nada más.
Cualquier persona recluída en el odio, el rencor y el victimismo, necesita amor y falta de juicio. Pero somos demasiado duros, vivimos en el mundo de la consecuencia y el castigo, de la manipulación y el querer todo para uno mismo. Luego vamos de salvadores de los demás, de humildes personas, y si alguien nos dice lo contrario, nos lo queremos comer. Eso no es amor, más bien ahí se necesita amor.
Hoy cumplo 35 años y, haciendo un repaso a mi vida, diferencio unas cuantas fases, unas oscuras, otras duras, pero siempre con algún compañero felino indicándome el camino y protegiéndome. Llegar a donde he llegado y hacia donde voy, es fruto de mucho trabajo, mucho esfuerzo, muchas caídas y recuperaciones, pero muchas. A día de hoy sigo dudando a veces, pero tengo a unos ángeles muy pacientes que me siguen animando y no dejan que me caiga. El peso de la responsabilidad y la valentía que debo tener para hacer lo que hago hacen que quiera escapar del planeta de vez en cuando. Pero en este momento, a mitad de mi vida y en plena madurez, miro atrás y veo cómo todo ha ido encajando para estar donde estoy, y todos los valores que hoy tengo. Siempre he sido única en mis opiniones, nunca me he dejado arrastrar, siempre me he mantenido neutra y eso ha hecho que pueda caminar sola y construir mi propio mundo desde mi corazón, y también eso se ha ganado la confianza de miles de personas. Aún no sé exactamente a dónde me lleva pero cada día es una sorpresa y un aprendizaje más, con las personas y sus gatos.
La maternidad también me está aportando muchísimo, entendiendo la vida, los milagros, el poder del amor, el dar sin esperar nada a cambio porque das con el corazón. Tal y como aprendemos en Reiki, te propongo, "Sólo por hoy". Sólo por hoy, no juzgues al otro. Sólo por hoy, da algo a los demás sin esperar nada. Sólo por hoy, mira y trata a las personas con cariño. Sólo por hoy, cambia tu rabia por gratitud. Sólo por hoy, mírate al espejo y reconócete, abrázate y ámate así. Sólo por hoy, sé feliz y sonríe. Sólo por hoy, disfruta el presente tal como es.
Hoy en especial agradezco desde lo más profundo de mi Alma, a mis ángeles, mis guías, mis compañeros de vida, a todos los animales, seres que me han guiado y acompañado, plantas, árboles, Tierra, y a todos los humanos que forman parte de mi realidad, a todos sin excepción: Gracias. Sigo caminando un día más.
jueves, 17 de abril de 2014
Mi profesión es...
Hablar sobre mi profesión me cuesta mucho. Cuando alguien me pregunta a qué me dedico es como si me preguntaran algo muy personal, porque sé que al contestarles que soy Terapeuta de Gatos, voy a tener que contarles en qué consiste y cómo lo hago, entrando en temas donde ya hay personas que alucinan un poco para bien y otras para mal, y ninguna de ellas lo entiende a la primera. Una profesión habitual no es. Y desde luego ni yo misma me podía imaginar en su día que iba a acabar haciendo lo que hago. Mi idea era ayudar a los gatos, pero a este nivel en el que estoy comunicando con ellos y trabajando con sus personas, nunca lo habría sabido. Y siento que esto va a más, yo también voy aprendiendo y creciendo como todo el mundo. Atrás dejo algunos casos sin "resolver", que en su día me dejaban con frustración, pero hoy sé que no tengo que resolver nada, siempre he hecho esto pero lo que he aprendido es a manejarlo y a encajar yo los resultados, que siempre son buenos. Porque son los gatos los que "mandan". Y cuando algo no se tiene que resolver es porque el comportamiento no ha sido entendido, por tanto el mensaje menos todavía. No se trata de resolver problemas, es mucho más, es todo lo que engloba al gato, su persona, su familia, su casa, su vida, su energía, su cuerpo, otros planos...
A veces las personas no integran el mensaje que les doy, así que el gato sigue igual. Y está bien así, porque ya es tarea del gato seguir, y siempre que hace falta me vuelven a llamar para, de nuevo, decir algo, desbloquear algo. El trabajo real es del gato con su persona, yo sólo hago de enlace en momentos puntuales. Me ha costado media vida entender esto. He tenido que acudir a mis ángeles con mil dudas para entender esto y aceptarlo. El Ego siempre quiere resolver los problemas y ayudar a los demás de forma 100% eficaz, valorando el resultado como la anulación total del comportamiento no deseado y la satisfacción de la persona que te llama. ¡Qué grave error!
Estamos acostumbrados a los profesionales que los llamas y te resuelven un problema. Como los médicos que te reparan una parte del cuerpo, no te dicen por qué está mal, sólo la reparan. Aunque falle por otro sitio después porque lo que origina la enfermedad o dolor sigue sin trabajarse. O educadores que anulan un comportamiento porque supuestamente "está mal".
Bueno con mi profesión me pasa que hay personas que contactan conmigo empezando con "tengo un problema", escribiéndome unos dos kilómetros de correo, y acabando con un "bueno a ver si me das algún consejo", no saben realmente el trabajo que implica todo lo que rodea lo que me cuentan y lo imposible que es para mi dar "un consejo". En mi web hay muchos consejos en muchos formatos. Necesito preguntar a los gatos lo que necesitan y cómo están, no se trata de dar consejos, eso ya está cubierto por otro lado. Tampoco se trata de resolver problemas sin que te afecte.
A veces hablo con personas que quieren que contacte con sus gatos para preguntar algunas cosas concretas, pero cuando contacto con los gatos me cuentan siempre sobre su persona, sobre sus bloqueos, cómo están, cómo les puedo ayudar. Y claro, la persona que esperaba una comunicación donde poder decirle cosas que ni siquiera podría contrastar, se ve implicada emocional y personalmente en la consulta. Mi forma de trabajar es diferente, son los gatos lo que me dicen lo que tengo que decir, son ellos los que me ayudan a entender lo que ocurre y lo que tengo que comunicar a la persona es lo que es. Y a veces no es lo que esperaban. Pero... los gatos mandan. Sobre todo, porque siempre es por nuestro mayor bien. Incluso comportamientos que parecen "castigos" para nosotros, siempre son para nuestro bien. Tienen formas peculiares para enseñarnos nuestros bloqueos y cosas que nos impiden estar bien, pero es que como no escuchamos ni ponemos atención, nos tienen que morder, orinarse en la cama... en fin, tienen que hacer algo para que te pongas en marcha, porque algo está pasando. A veces me quedo con la sensación de saber que no les he dicho lo que querían que les dijeran, pero con la tranquilidad de que he dicho lo que los gatos querían que dijera. Ganar seguridad en algo así es muy complicado y ha costado mucho tiempo, pero viendo los resultados es que es así.
Cada profesional además, es único en lo que hace. Mi manera es esta, lo que hago es ese enlace entre persona y gato, para ayudar al gato a seguir trabajando con su persona, para ayudar a la persona a entenderse con su gato y ser más feliz, vivir más plenamente esta experiencia de la vida, aprender, evolucionar. Ayudo en momentos puntuales, no sano ni hago milagros, no creo en eso. Creo que cada uno es responsable de lo suyo y sólo poniendo un poco de consciencia ya se desbloquean muchas cosas y los gatos cambian, al no necesitar expresar más de lo mismo, porque ya está desbloqueado.
Hay consultas en las que sé que me van a escribir a la media hora diciéndome que el gato está distinto, más cariñoso. Incluso mientras hablamos los gatos suelen aparecer y confirmar mis palabras. He tenido que aprender a no dar lo que la gente espera de mi, sino a no juzgar lo que recibo y darlo tal cual, siempre desde mi corazón y con cariño, el mensaje de los gatos.
Es una profesión difícil de explicar, creo que es la peor pregunta que alguien puede hacerme, ¿a qué te dedicas? ¡es un mundo resumirlo! Me siento afortunada, pese a todas las inseguridades y errores que cometa, todo forma parte de mi camino y mi experiencia, por eso confío en que todo está bien, pongo mucha atención, respeto y amor en lo que hago, mucha gratitud por poder hacerlo. Es complicado trabajar con personas pero yo sé cómo los animales abren el corazón de uno, confío en ellos y me dejo llevar.
A veces las personas no integran el mensaje que les doy, así que el gato sigue igual. Y está bien así, porque ya es tarea del gato seguir, y siempre que hace falta me vuelven a llamar para, de nuevo, decir algo, desbloquear algo. El trabajo real es del gato con su persona, yo sólo hago de enlace en momentos puntuales. Me ha costado media vida entender esto. He tenido que acudir a mis ángeles con mil dudas para entender esto y aceptarlo. El Ego siempre quiere resolver los problemas y ayudar a los demás de forma 100% eficaz, valorando el resultado como la anulación total del comportamiento no deseado y la satisfacción de la persona que te llama. ¡Qué grave error!
Estamos acostumbrados a los profesionales que los llamas y te resuelven un problema. Como los médicos que te reparan una parte del cuerpo, no te dicen por qué está mal, sólo la reparan. Aunque falle por otro sitio después porque lo que origina la enfermedad o dolor sigue sin trabajarse. O educadores que anulan un comportamiento porque supuestamente "está mal".
Bueno con mi profesión me pasa que hay personas que contactan conmigo empezando con "tengo un problema", escribiéndome unos dos kilómetros de correo, y acabando con un "bueno a ver si me das algún consejo", no saben realmente el trabajo que implica todo lo que rodea lo que me cuentan y lo imposible que es para mi dar "un consejo". En mi web hay muchos consejos en muchos formatos. Necesito preguntar a los gatos lo que necesitan y cómo están, no se trata de dar consejos, eso ya está cubierto por otro lado. Tampoco se trata de resolver problemas sin que te afecte.
A veces hablo con personas que quieren que contacte con sus gatos para preguntar algunas cosas concretas, pero cuando contacto con los gatos me cuentan siempre sobre su persona, sobre sus bloqueos, cómo están, cómo les puedo ayudar. Y claro, la persona que esperaba una comunicación donde poder decirle cosas que ni siquiera podría contrastar, se ve implicada emocional y personalmente en la consulta. Mi forma de trabajar es diferente, son los gatos lo que me dicen lo que tengo que decir, son ellos los que me ayudan a entender lo que ocurre y lo que tengo que comunicar a la persona es lo que es. Y a veces no es lo que esperaban. Pero... los gatos mandan. Sobre todo, porque siempre es por nuestro mayor bien. Incluso comportamientos que parecen "castigos" para nosotros, siempre son para nuestro bien. Tienen formas peculiares para enseñarnos nuestros bloqueos y cosas que nos impiden estar bien, pero es que como no escuchamos ni ponemos atención, nos tienen que morder, orinarse en la cama... en fin, tienen que hacer algo para que te pongas en marcha, porque algo está pasando. A veces me quedo con la sensación de saber que no les he dicho lo que querían que les dijeran, pero con la tranquilidad de que he dicho lo que los gatos querían que dijera. Ganar seguridad en algo así es muy complicado y ha costado mucho tiempo, pero viendo los resultados es que es así.
Cada profesional además, es único en lo que hace. Mi manera es esta, lo que hago es ese enlace entre persona y gato, para ayudar al gato a seguir trabajando con su persona, para ayudar a la persona a entenderse con su gato y ser más feliz, vivir más plenamente esta experiencia de la vida, aprender, evolucionar. Ayudo en momentos puntuales, no sano ni hago milagros, no creo en eso. Creo que cada uno es responsable de lo suyo y sólo poniendo un poco de consciencia ya se desbloquean muchas cosas y los gatos cambian, al no necesitar expresar más de lo mismo, porque ya está desbloqueado.
Hay consultas en las que sé que me van a escribir a la media hora diciéndome que el gato está distinto, más cariñoso. Incluso mientras hablamos los gatos suelen aparecer y confirmar mis palabras. He tenido que aprender a no dar lo que la gente espera de mi, sino a no juzgar lo que recibo y darlo tal cual, siempre desde mi corazón y con cariño, el mensaje de los gatos.
Es una profesión difícil de explicar, creo que es la peor pregunta que alguien puede hacerme, ¿a qué te dedicas? ¡es un mundo resumirlo! Me siento afortunada, pese a todas las inseguridades y errores que cometa, todo forma parte de mi camino y mi experiencia, por eso confío en que todo está bien, pongo mucha atención, respeto y amor en lo que hago, mucha gratitud por poder hacerlo. Es complicado trabajar con personas pero yo sé cómo los animales abren el corazón de uno, confío en ellos y me dejo llevar.
martes, 18 de marzo de 2014
Júzgame o ámate
Estoy aprendiendo mucho en estos últimos meses, sobre mi y sobre la vida. No me gusta filosofar y lo hago mucho, pero es una forma de desahogarme y de expresar cosas que siento y vivo. Siento que estoy creciendo y madurando, dejando atrás tantas inseguridades que me acompañaron durante muchos años. Siento que soy yo misma más que nunca, y siento amor por la humana que soy. Amo mis defectos y amo todo aquello que me ha hecho dudar, todos los dolores que me han hecho parar, amo todo lo que compone mi forma y mi personalidad. Porque conozco a esta humana desde el principio, he vivido con ella toda la vida y la admiro. Pienso que si todos llegáramos a sentir esto y nos liberáramos de juicios hacia fuera el mundo sería más amor, que falta hace.
Últimamente me llama mucho la atención que la mayoría de personas se siente siempre identificada con otra persona que habla de forma negativa, o está de bajón, que sufre, que vive en pena constante. Es como que les gusta revolcarse en mierda y si es juntos, mejor. Pero cuando alguien tiene éxito, es feliz, lo miran mal, empiezan a sacar defectos, le envían malos pensamientos, no se identifican con él o ella, y sobre todo, le juzgan. Así nos va.
Yo intento vivir siempre con amor y es tan grande lo que siento por todo el mundo, que a veces voy por la calle y miro a desconocidos y siento que los amo, a veces incluso se me ha saltado alguna lágrima con esta emoción. Veo lo que son, lo que les distingue, lo único que es cada uno, la vida que estará llevando, y le admiro y le amo. Hace ya mucho que dejé de juzgar a las personas empezando por mi misma, trabajando el perdón a mi misma porque no hay nadie más a quien perdonar, y comenzando a aceptar y a amar todo tal cual es porque todo es maravilloso. Desde que vivo con esta sensación de amor y gratitud, hace años que nadie se dirige a mi de malas maneras, me siento muy afortunada porque todas las personas que me rodean me tratan con mucho cariño, me siento arropada y querida, pero sobre todo desde que yo siento eso por mi misma.
Constantemente vivimos hacia fuera y hacia los demás, nos pasamos la vida juzgando a otros y somos incapaces de estar solos con nosotros mismos, mirándonos a un espejo, viéndonos y amándonos tal como somos, amándonos hasta llorar de la emoción. Mira lo que has pasado, lo que has vivido, mira quién eres, lo bonito que es lo que cada persona tiene dentro.
Una de las cosas que más me gusta de mi trabajo es el conocer a personas que aman tanto a sus gatos que cuando sus gatos les hablan su corazón se abre como una flor en primavera y se emocionan. Porque a sus gatos no les juzgan y lo que salga de ellos les llega directo al corazón. Es una de las maravillas que hacen los animales con nosotros.
Pero yo siempre insisto en que sería más bonito si nosotros intentáramos ser como los animales, vivir sin juicios y amando al Ser tal como es, y no sólo al humano sino a todo lo que lo compone. Lo que hay dentro del humano también, y lo que le rodea. Todos somos iguales, según en qué circunstancias nos conozcamos podemos caernos mejor o peor, pero somos iguales, y estamos todos en el mismo camino, viviendo las mismas experiencias.
A mi me llaman y me escriben personas maravillosas contándome que han maltratado a sus gatos, que los han castigado o que los quieren abandonar por cualquier circunstancia. Si yo juzgara y reventara mi ira contra ellos los gatos no recibirían ninguna ayuda para su situación, y la persona tampoco. La persona necesita comprensión, no juicio, necesita contarme lo que le ocurre, lo que necesita, y luego el gato me cuenta la realidad. Y desde ahí veo a la persona con más claridad e intento hacer llegar el mensaje del gato y ayudarle en lo que necesiten ambos. No juzgo, no me enfado, no odio, siento amor y cariño, siento ganas de comprender y de dar.
Me duele en el alma cuando veo personas que arremeten contra otras, o simplemente alguien mirando mal a otra persona, no siento rabia, siento dolor de corazón, porque siento esa falta de amor. Ya en otros posts comenté la gran falta de amor que hay en el mundo de la protección animal. Para mi ese mundo es como mi segunda casa, he vivido media vida en él y me horroriza en lo que hemos convertido la ayuda a los animales. Se supone que las personas que se llaman amantes de los animales son personas con gran corazón pero me encuentro que en protección animal se mueve una de las energías más densas, oscuras y dolorosas que he conocido jamás. Y me duele más aún que eso es lo que está afectando más a los animales. Veo cómo las personas acaban en un extremo donde se autodenominan animalistas o proteccionistas y siento una intolerancia bestial hacia las personas, viviendo en una sensación de dolor, frustración, pena, sufrimiento por los animales, y odio, ira, rencor hacia las personas. Pero no he conocido ni un sólo animal en mi vida que sienta ni odio, ni ira ni rencor por nadie, ellos son puro Amor. Y estamos yendo con un supuesto amor por los animales y rechazando y deseando la muerte o castigo horrible a los que son como nosotros, personas maravillosas. Emitimos juicios sin conocer, deseamos cosas horribles sin conocer las circunstancias de nadie, y me duele en el alma, y se me saltan las lágrimas cuando lo escribo, me duele en el alma la falta de amor que existe entre los humanos. La falta de compasión, de perdón, de tolerancia, todas esas cualidades que los animales tienen y nos dan cada día, todas esas no las queremos usar con nosotros mismos ni con los demás.
En mis cursos intento hacer llegar este mensaje y agradezco cuando llega a las personas, haré lo que pueda para que se ayude a los animales pero se ame a las personas también, porque somos todos extraordinarios, todos. Yo también me enfado a veces pero enseguida me observo y veo cuál ha sido el origen dentro de mi, siempre están en uno mismo, nadie nos hace nada. A mi de pequeña siempre me han dicho que tengo mucho carácter, incluso que he sido una niña mala. Nunca lo he sido, y tengo mucho carácter por cosas que ya entendí. No soy una "happyflower" predicando amor y paz. Te puedo comer vivo si quiero. Pero lo que siento es Amor.
Gracias.
Últimamente me llama mucho la atención que la mayoría de personas se siente siempre identificada con otra persona que habla de forma negativa, o está de bajón, que sufre, que vive en pena constante. Es como que les gusta revolcarse en mierda y si es juntos, mejor. Pero cuando alguien tiene éxito, es feliz, lo miran mal, empiezan a sacar defectos, le envían malos pensamientos, no se identifican con él o ella, y sobre todo, le juzgan. Así nos va.
Yo intento vivir siempre con amor y es tan grande lo que siento por todo el mundo, que a veces voy por la calle y miro a desconocidos y siento que los amo, a veces incluso se me ha saltado alguna lágrima con esta emoción. Veo lo que son, lo que les distingue, lo único que es cada uno, la vida que estará llevando, y le admiro y le amo. Hace ya mucho que dejé de juzgar a las personas empezando por mi misma, trabajando el perdón a mi misma porque no hay nadie más a quien perdonar, y comenzando a aceptar y a amar todo tal cual es porque todo es maravilloso. Desde que vivo con esta sensación de amor y gratitud, hace años que nadie se dirige a mi de malas maneras, me siento muy afortunada porque todas las personas que me rodean me tratan con mucho cariño, me siento arropada y querida, pero sobre todo desde que yo siento eso por mi misma.
Constantemente vivimos hacia fuera y hacia los demás, nos pasamos la vida juzgando a otros y somos incapaces de estar solos con nosotros mismos, mirándonos a un espejo, viéndonos y amándonos tal como somos, amándonos hasta llorar de la emoción. Mira lo que has pasado, lo que has vivido, mira quién eres, lo bonito que es lo que cada persona tiene dentro.
Una de las cosas que más me gusta de mi trabajo es el conocer a personas que aman tanto a sus gatos que cuando sus gatos les hablan su corazón se abre como una flor en primavera y se emocionan. Porque a sus gatos no les juzgan y lo que salga de ellos les llega directo al corazón. Es una de las maravillas que hacen los animales con nosotros.
Pero yo siempre insisto en que sería más bonito si nosotros intentáramos ser como los animales, vivir sin juicios y amando al Ser tal como es, y no sólo al humano sino a todo lo que lo compone. Lo que hay dentro del humano también, y lo que le rodea. Todos somos iguales, según en qué circunstancias nos conozcamos podemos caernos mejor o peor, pero somos iguales, y estamos todos en el mismo camino, viviendo las mismas experiencias.
A mi me llaman y me escriben personas maravillosas contándome que han maltratado a sus gatos, que los han castigado o que los quieren abandonar por cualquier circunstancia. Si yo juzgara y reventara mi ira contra ellos los gatos no recibirían ninguna ayuda para su situación, y la persona tampoco. La persona necesita comprensión, no juicio, necesita contarme lo que le ocurre, lo que necesita, y luego el gato me cuenta la realidad. Y desde ahí veo a la persona con más claridad e intento hacer llegar el mensaje del gato y ayudarle en lo que necesiten ambos. No juzgo, no me enfado, no odio, siento amor y cariño, siento ganas de comprender y de dar.
Me duele en el alma cuando veo personas que arremeten contra otras, o simplemente alguien mirando mal a otra persona, no siento rabia, siento dolor de corazón, porque siento esa falta de amor. Ya en otros posts comenté la gran falta de amor que hay en el mundo de la protección animal. Para mi ese mundo es como mi segunda casa, he vivido media vida en él y me horroriza en lo que hemos convertido la ayuda a los animales. Se supone que las personas que se llaman amantes de los animales son personas con gran corazón pero me encuentro que en protección animal se mueve una de las energías más densas, oscuras y dolorosas que he conocido jamás. Y me duele más aún que eso es lo que está afectando más a los animales. Veo cómo las personas acaban en un extremo donde se autodenominan animalistas o proteccionistas y siento una intolerancia bestial hacia las personas, viviendo en una sensación de dolor, frustración, pena, sufrimiento por los animales, y odio, ira, rencor hacia las personas. Pero no he conocido ni un sólo animal en mi vida que sienta ni odio, ni ira ni rencor por nadie, ellos son puro Amor. Y estamos yendo con un supuesto amor por los animales y rechazando y deseando la muerte o castigo horrible a los que son como nosotros, personas maravillosas. Emitimos juicios sin conocer, deseamos cosas horribles sin conocer las circunstancias de nadie, y me duele en el alma, y se me saltan las lágrimas cuando lo escribo, me duele en el alma la falta de amor que existe entre los humanos. La falta de compasión, de perdón, de tolerancia, todas esas cualidades que los animales tienen y nos dan cada día, todas esas no las queremos usar con nosotros mismos ni con los demás.
En mis cursos intento hacer llegar este mensaje y agradezco cuando llega a las personas, haré lo que pueda para que se ayude a los animales pero se ame a las personas también, porque somos todos extraordinarios, todos. Yo también me enfado a veces pero enseguida me observo y veo cuál ha sido el origen dentro de mi, siempre están en uno mismo, nadie nos hace nada. A mi de pequeña siempre me han dicho que tengo mucho carácter, incluso que he sido una niña mala. Nunca lo he sido, y tengo mucho carácter por cosas que ya entendí. No soy una "happyflower" predicando amor y paz. Te puedo comer vivo si quiero. Pero lo que siento es Amor.
Gracias.
miércoles, 5 de marzo de 2014
¿Sabes callar y escuchar?
Desde que estoy trabajando con los gatos, una de las cosas que más veo es la ausencia total de comunicación entre humanos y gatos. Y no sólo eso, sino que nuestra comunicación con ellos es errónea en gran parte provocando respuestas negativas, y por otro lado, que no sabemos leer el lenguaje de los gatos, ni entenderlos ni sentirlos. He conocido a personas que sí lo hacen de forma natural, pero la gran mayoría no, por eso están los animales como están. No me refiero a hablarle al gato, que creo que son nuestros mayores confidentes (la de cosas que les contamos en la intimidad, más lo que ven!), sino otro tipo de comunicación mucho más básica y desinteresada.
Por ciertas características que llevo innatas más otros aprendizajes que voy haciendo a lo largo de mi vida y mi trabajo, he llegado a un punto en el que he visto la importancia de comunicar (escuchar, dejar hablar, entender, callar, preguntar, no juzgar) y he decidido centrarme en ello, la comunicación entre gatos y personas. Porque aquí es donde empieza todo a fallar y donde al final son los gatos los mayores perjudicados, seres tan valiosos que apenas entendemos y por inocente ignorancia no son comprendidos ni amados como merecen.
Hemos de entender que los animales tienen una vida individual que ellos saben vivir, que tienen derecho de elegir lo que quieren y lo que no, derecho a vivirla. Pero es imposible que entendamos nada de esto si ya de por sí, ni siquiera entendemos su lenguaje corporal ni los mensajes que nos hacen llegar día tras día durante la convivencia. Nos vamos siempre al rollo espiritual para ver "qué me quiere decir mi gato sobre mi", ¡cuando ni siquiera estamos teniendo en cuenta que nos está pidiendo otro tipo de comida o que no le gusta que hayas metido a otro gato!
Mi trabajo se ha asentado en trabajar la relación del gato y su persona, en hacer que se entiendan en todos los niveles, a veces más espiritual, a veces más terrenal, pero es arreglar esa relación y como consecuencia, una vida feliz juntos, una apertura de corazón tan grande que damos un gran paso en nuestro camino de crecimiento.
En este trabajo he ido viendo que cosas tan básicas como entender el lenguaje corporal de los gatos no se está haciendo, y tras eso veo cómo tampoco se les entiende de ninguna manera. Qué les queda a ellos para poder comunicarse con nosotros? Los "supuestos" problemas de comportamiento, que hacen que movamos el culo! Que si mi gato se mea en mi cama, o me muerde... Si estuviéramos más abiertos a estar en el presente, escuchar, ver, sentir, los gatos no llegarían tan lejos, pero es que no saben ya cómo comunicar con nosotros.
Gracias a mi compañera Mª Victoria Simona que cada vez hace llegar a más personas la maravillosa Comunicación Animal Entrespecies que practico desde hace tantos años y que te cambia la vida. Aprendemos que podemos "escuchar" a los animales, a la Naturaleza, que ellos pueden decirnos telepáticamente lo que necesitan y lo que quieren o no. Es algo muy bonito que siempre voy recomendando a todo el mundo y para mi es vital.
Estoy muy contenta de poder anunciar un nuevo curso que he hecho con todo mi corazón, que me parece muy interesante y será divertido porque vamos a jugar y practicar mucho, que se llama Comunicación Felina. En este curso quiero enseñar el lenguaje corporal del gato, el lenguaje vocal, la comunicación química, cómo se mueve, qué necesita de nosotros, por qué comunica con nosotros, cómo lo hace, qué es la comunicación energética, cómo traducir los problemas de comportamiento en mensajes, cómo sentir a tu gato, y las enfermedades qué significan, todo lo que engloba la Comunicación entre nuestros gatos y nosotros, lo tendremos en un fin de semana completito. Creo que es un gran curso que hace mucha falta para que sepamos entender a nuestros gatos, poder relacionarnos con ellos a nivel físico, emocional, espiritual, de forma totalmente práctica. Quiero que las personas salgan de mi curso pudiendo entender a cualquier gato que se cruce en su camino. Conociendo su lenguaje y sabiendo cómo interactuar con él, respetándolo y aceptando que en la relación y la comunicación hay dos receptores y dos emisores. Siempre en positivo como todo lo que hago, siempre con cariño y alegría. Será un gran complemento a los encuentros "Entendiendo a los gatos" que hago una vez al mes en Barcelona, donde resolvemos dudas que tenemos sobre los gatos en general, haciendo las consultas allí en vivo y en directo.
Voy a seguir trabajando en ello, en la comunicación entre gatos y humanos, para que por fin nos entendamos y mejore la convivencia de ambos, creciendo y caminando juntos en el presente.
Por ciertas características que llevo innatas más otros aprendizajes que voy haciendo a lo largo de mi vida y mi trabajo, he llegado a un punto en el que he visto la importancia de comunicar (escuchar, dejar hablar, entender, callar, preguntar, no juzgar) y he decidido centrarme en ello, la comunicación entre gatos y personas. Porque aquí es donde empieza todo a fallar y donde al final son los gatos los mayores perjudicados, seres tan valiosos que apenas entendemos y por inocente ignorancia no son comprendidos ni amados como merecen.
Hemos de entender que los animales tienen una vida individual que ellos saben vivir, que tienen derecho de elegir lo que quieren y lo que no, derecho a vivirla. Pero es imposible que entendamos nada de esto si ya de por sí, ni siquiera entendemos su lenguaje corporal ni los mensajes que nos hacen llegar día tras día durante la convivencia. Nos vamos siempre al rollo espiritual para ver "qué me quiere decir mi gato sobre mi", ¡cuando ni siquiera estamos teniendo en cuenta que nos está pidiendo otro tipo de comida o que no le gusta que hayas metido a otro gato!
Mi trabajo se ha asentado en trabajar la relación del gato y su persona, en hacer que se entiendan en todos los niveles, a veces más espiritual, a veces más terrenal, pero es arreglar esa relación y como consecuencia, una vida feliz juntos, una apertura de corazón tan grande que damos un gran paso en nuestro camino de crecimiento.
En este trabajo he ido viendo que cosas tan básicas como entender el lenguaje corporal de los gatos no se está haciendo, y tras eso veo cómo tampoco se les entiende de ninguna manera. Qué les queda a ellos para poder comunicarse con nosotros? Los "supuestos" problemas de comportamiento, que hacen que movamos el culo! Que si mi gato se mea en mi cama, o me muerde... Si estuviéramos más abiertos a estar en el presente, escuchar, ver, sentir, los gatos no llegarían tan lejos, pero es que no saben ya cómo comunicar con nosotros.
Gracias a mi compañera Mª Victoria Simona que cada vez hace llegar a más personas la maravillosa Comunicación Animal Entrespecies que practico desde hace tantos años y que te cambia la vida. Aprendemos que podemos "escuchar" a los animales, a la Naturaleza, que ellos pueden decirnos telepáticamente lo que necesitan y lo que quieren o no. Es algo muy bonito que siempre voy recomendando a todo el mundo y para mi es vital.
Estoy muy contenta de poder anunciar un nuevo curso que he hecho con todo mi corazón, que me parece muy interesante y será divertido porque vamos a jugar y practicar mucho, que se llama Comunicación Felina. En este curso quiero enseñar el lenguaje corporal del gato, el lenguaje vocal, la comunicación química, cómo se mueve, qué necesita de nosotros, por qué comunica con nosotros, cómo lo hace, qué es la comunicación energética, cómo traducir los problemas de comportamiento en mensajes, cómo sentir a tu gato, y las enfermedades qué significan, todo lo que engloba la Comunicación entre nuestros gatos y nosotros, lo tendremos en un fin de semana completito. Creo que es un gran curso que hace mucha falta para que sepamos entender a nuestros gatos, poder relacionarnos con ellos a nivel físico, emocional, espiritual, de forma totalmente práctica. Quiero que las personas salgan de mi curso pudiendo entender a cualquier gato que se cruce en su camino. Conociendo su lenguaje y sabiendo cómo interactuar con él, respetándolo y aceptando que en la relación y la comunicación hay dos receptores y dos emisores. Siempre en positivo como todo lo que hago, siempre con cariño y alegría. Será un gran complemento a los encuentros "Entendiendo a los gatos" que hago una vez al mes en Barcelona, donde resolvemos dudas que tenemos sobre los gatos en general, haciendo las consultas allí en vivo y en directo.
Voy a seguir trabajando en ello, en la comunicación entre gatos y humanos, para que por fin nos entendamos y mejore la convivencia de ambos, creciendo y caminando juntos en el presente.
martes, 25 de febrero de 2014
Quiero que trabajemos juntos
Dicen que para ser valiente hay que tener miedo, y yo de eso tengo mucho, por eso decidí ser muy valiente. Hace una semana tuve, digamos, una conversación con mis ángeles y guías, y desde ese mismo día se abrió algo en mi que ha dejado lugar a una profunda pena. He entendido ciertas cosas que no me quería creer pero son, y he confirmado, como siempre, que siempre hay que seguir las propias intuiciones. Por otro lado, me reencontré con la chavalita que se llamaba Laura Trillo, antes de que la frase "de Terapia Felina" viniera detrás y eclipsara mi persona. La identidad de uno es muy importante, así como sus raíces, y ya hace tiempo sabía que me había ocultado de alguna manera bajo mi profesión, y antes fue bajo la asociación animal en la que era voluntaria. Siempre he querido volver a sentir a esa Laura Trillo y no la encontraba, hasta que mis ángeles me la han devuelto.
Eso ha traído un montón de sensaciones que me tienen en un estado de desconcierto, porque también revivo quizás esa pena que tenía que salir hacia fuera, porque quizás ahora sí puedo integrarla en mi corazón. Si bien nunca me ha faltado de nada si que considero que he tenido una vida muy difícil con las personas. Siempre he tenido problemas para encontrar amigos de verdad y cuando creía haberlos encontrado, por cualquier cosa han desaparecido, sin más. Y lo sigo reviviendo una y otra vez, la gente que se mueve a mi alrededor, hace eso, se mueve a mi alrededor y ya está.
(A veces escribo cosas que me salen del alma y me escribe gente preguntándome que si estoy bien, que qué me pasa. Tranquilos, estoy muy feliz, pero me apetece escribir lo que me sale, agradezco la preocupación pero no es necesaria.)
Al empezar a caer máscaras estoy viendo y sintiendo lo que hay detrás, y lejos de racionalizarlo porque no lo entiendo, no sé a dónde llegaré, es cosa mía. He visto la cantidad de personas que me siguen, que siguen mi trabajo, que me escriben a diario, que me rodean, me piden, algunos exigen, esperan de mi algo, y he llegado a un punto en que debo decir que estoy algo decepcionada, y no se si es eso lo que me duele de mi trabajo. En el fondo, pese a todo mi alrededor, estoy sola, y seguiré sola en lo que hago, no sólo lo he visto, lo he aceptado. Estoy en un camino elegido por mi, ayudando a los gatos y a las personas a entenderse porque me importa a mi que eso ocurra, pero miro hacia dentro y veo ese vacío con el que amanezco cada mañana. Que si no fuera por la sonrisa de mi bebé, no olvidaría. Puede ser mi propia inseguridad que ya se que está ahí, pero eso me hace ser cauta en lo que hago, es necesaria y la quiero conmigo. Puede ser la pena que me produce el estar sola en esto y no poder contar con nadie, tener que sacar mi trabajo adelante y si no lo hago no llego a ninguna parte, ni siquiera a fin de mes, y que esto sea un trabajo y no disfrute de ello tanto como quisiera por cómo me siento. Veo cómo las personas utilizan lo que escribo, lo comparten cuando les conviene, menos cuando lo pido. Veo cómo el mundo, pese a intentar vivir en el corazón y hacer las cosas con cariño, no me responde igual. No quiero ni pretendo ser desagradecida pues al final todos los que me rodean me aportan cosas grandísimas, que cada persona es un mundo maravilloso que estoy feliz de conocer y compartir y que me están ayudando a crecer. No hablo de nadie. Sé que la mayoría hablan bien de mi trabajo y en el resultado se ve. Pero a nivel general, he visto que no puedo contar con nadie, y que cada uno se mueve desde donde le conviene. Mucho corazón y mucho amor pero seguimos viviendo en solitario, en el ego, en el te ayudo si me va bien y si no miro a otro lado. He visto y sentido el desprecio de quienes no me entienden, y en los que pretenden que trabaje gratis para su conveniencia, que no valoran ni mi tiempo, mis conocimientos ni mi vida. Estoy muy triste porque hay días en que no puedo tirar del carro y nadie lo hace por mi. Sé que mi trabajo ayuda a muchísimos gatos a estar bien, pero me encantaría que llegara mucho más lejos porque hay tantos gatos maltratados, abandonados, eutanasiados... que tan sólo con algún artículo de los publicados, o una consulta por teléfono, se solucionarían a tiempo. Pero no veo a casi nadie tomándose esto como una cruzada contra el abandono, sino más bien, hoy me conviene, mañana no. Al final me estoy quejando tanto que se me van a echar encima, pero es que no me importa porque esta pena me apetece sacarla, y si lo siento así es porque es real, ni reprocho nada a nadie (ya me veo los comentarios, "oye, que yo sí que te ayudo!" y cosas así, eso es que nadie ha entendido nada de lo escrito). De hecho no busco respuesta alguna cuando escribo, y menos en este blog, que es para mi, para expresarme sin necesidad de agradar a nadie, para desahogarme y vaciar mi mochila, no necesito comentarios ni para bien ni para mal.
Cada día analizo mentalmente qué es lo que me hace sentir mal de mi trabajo, e intento encontrar la fórmula para estar bien con ello. Y creo que una parte importante es la implicación de los demás con lo que hago. Quizás piensan que al compartir mis cursos o mis artículos me están beneficiando a mi y por eso no lo hacen, ahí entran las competiciones y las envidias que no entiendo. Quien me conoce un poco sabe que no me muevo desde la necesidad de ser reconocida, ni conocida, ni amada. Lo único que me mueve en lo que hago es ayudar a los gatos, aunque suene poco humilde, es así. Cada historia comprendida y gato feliz, es el motorcito que me hace seguir. Cuando eso deje de pasar, lo dejaré, cuando no funcione y cuando vea que ya no se necesita. Porque si fuera por mi, estaría en otro sitio, pasaría desapercibida, haría cosas para mi y nadie más. Me cuesta muchísimo estar aquí cada día, respondiendo a todos, estando para todos, escribiendo, contestando, hablando. Así es que, si realmente alguien ama a los gatos y quiere verlos mejor, me gustaría que se implicara más en hacer llegar lo que hago bien lejos, porque sé que ayuda y consigue ese objetivo. Cada curso realizado salen personas contentas mejorando la vida de sus gatos y los de la protectora de animales o clínica veterinaria, cada artículo compartido llega a gente que lo necesita, cada vez que das el Manual para adoptantes de gatos llega a alguien que lo necesita, a sus gatos.
Con eso, quizás estaría aquí con más alegría y ganas, viendo que todos trabajamos juntos, y no yo sola, inventando cada día cómo llegar a más gente para que puedan entender a los gatos y dejen de maltratarlos. Me encantaría ver amor e implicación con los gatos, de verdad, en que estén bien, antes de ser abandonados, antes de ser maltratados, antes de todo eso, se puede hacer. Pero sola no puedo.
Gracias a los que me leen, espero que no haya ningún comentario, prefiero una acción desinteresada por amor a los gatos.
Eso ha traído un montón de sensaciones que me tienen en un estado de desconcierto, porque también revivo quizás esa pena que tenía que salir hacia fuera, porque quizás ahora sí puedo integrarla en mi corazón. Si bien nunca me ha faltado de nada si que considero que he tenido una vida muy difícil con las personas. Siempre he tenido problemas para encontrar amigos de verdad y cuando creía haberlos encontrado, por cualquier cosa han desaparecido, sin más. Y lo sigo reviviendo una y otra vez, la gente que se mueve a mi alrededor, hace eso, se mueve a mi alrededor y ya está.
(A veces escribo cosas que me salen del alma y me escribe gente preguntándome que si estoy bien, que qué me pasa. Tranquilos, estoy muy feliz, pero me apetece escribir lo que me sale, agradezco la preocupación pero no es necesaria.)
Al empezar a caer máscaras estoy viendo y sintiendo lo que hay detrás, y lejos de racionalizarlo porque no lo entiendo, no sé a dónde llegaré, es cosa mía. He visto la cantidad de personas que me siguen, que siguen mi trabajo, que me escriben a diario, que me rodean, me piden, algunos exigen, esperan de mi algo, y he llegado a un punto en que debo decir que estoy algo decepcionada, y no se si es eso lo que me duele de mi trabajo. En el fondo, pese a todo mi alrededor, estoy sola, y seguiré sola en lo que hago, no sólo lo he visto, lo he aceptado. Estoy en un camino elegido por mi, ayudando a los gatos y a las personas a entenderse porque me importa a mi que eso ocurra, pero miro hacia dentro y veo ese vacío con el que amanezco cada mañana. Que si no fuera por la sonrisa de mi bebé, no olvidaría. Puede ser mi propia inseguridad que ya se que está ahí, pero eso me hace ser cauta en lo que hago, es necesaria y la quiero conmigo. Puede ser la pena que me produce el estar sola en esto y no poder contar con nadie, tener que sacar mi trabajo adelante y si no lo hago no llego a ninguna parte, ni siquiera a fin de mes, y que esto sea un trabajo y no disfrute de ello tanto como quisiera por cómo me siento. Veo cómo las personas utilizan lo que escribo, lo comparten cuando les conviene, menos cuando lo pido. Veo cómo el mundo, pese a intentar vivir en el corazón y hacer las cosas con cariño, no me responde igual. No quiero ni pretendo ser desagradecida pues al final todos los que me rodean me aportan cosas grandísimas, que cada persona es un mundo maravilloso que estoy feliz de conocer y compartir y que me están ayudando a crecer. No hablo de nadie. Sé que la mayoría hablan bien de mi trabajo y en el resultado se ve. Pero a nivel general, he visto que no puedo contar con nadie, y que cada uno se mueve desde donde le conviene. Mucho corazón y mucho amor pero seguimos viviendo en solitario, en el ego, en el te ayudo si me va bien y si no miro a otro lado. He visto y sentido el desprecio de quienes no me entienden, y en los que pretenden que trabaje gratis para su conveniencia, que no valoran ni mi tiempo, mis conocimientos ni mi vida. Estoy muy triste porque hay días en que no puedo tirar del carro y nadie lo hace por mi. Sé que mi trabajo ayuda a muchísimos gatos a estar bien, pero me encantaría que llegara mucho más lejos porque hay tantos gatos maltratados, abandonados, eutanasiados... que tan sólo con algún artículo de los publicados, o una consulta por teléfono, se solucionarían a tiempo. Pero no veo a casi nadie tomándose esto como una cruzada contra el abandono, sino más bien, hoy me conviene, mañana no. Al final me estoy quejando tanto que se me van a echar encima, pero es que no me importa porque esta pena me apetece sacarla, y si lo siento así es porque es real, ni reprocho nada a nadie (ya me veo los comentarios, "oye, que yo sí que te ayudo!" y cosas así, eso es que nadie ha entendido nada de lo escrito). De hecho no busco respuesta alguna cuando escribo, y menos en este blog, que es para mi, para expresarme sin necesidad de agradar a nadie, para desahogarme y vaciar mi mochila, no necesito comentarios ni para bien ni para mal.
Cada día analizo mentalmente qué es lo que me hace sentir mal de mi trabajo, e intento encontrar la fórmula para estar bien con ello. Y creo que una parte importante es la implicación de los demás con lo que hago. Quizás piensan que al compartir mis cursos o mis artículos me están beneficiando a mi y por eso no lo hacen, ahí entran las competiciones y las envidias que no entiendo. Quien me conoce un poco sabe que no me muevo desde la necesidad de ser reconocida, ni conocida, ni amada. Lo único que me mueve en lo que hago es ayudar a los gatos, aunque suene poco humilde, es así. Cada historia comprendida y gato feliz, es el motorcito que me hace seguir. Cuando eso deje de pasar, lo dejaré, cuando no funcione y cuando vea que ya no se necesita. Porque si fuera por mi, estaría en otro sitio, pasaría desapercibida, haría cosas para mi y nadie más. Me cuesta muchísimo estar aquí cada día, respondiendo a todos, estando para todos, escribiendo, contestando, hablando. Así es que, si realmente alguien ama a los gatos y quiere verlos mejor, me gustaría que se implicara más en hacer llegar lo que hago bien lejos, porque sé que ayuda y consigue ese objetivo. Cada curso realizado salen personas contentas mejorando la vida de sus gatos y los de la protectora de animales o clínica veterinaria, cada artículo compartido llega a gente que lo necesita, cada vez que das el Manual para adoptantes de gatos llega a alguien que lo necesita, a sus gatos.
Con eso, quizás estaría aquí con más alegría y ganas, viendo que todos trabajamos juntos, y no yo sola, inventando cada día cómo llegar a más gente para que puedan entender a los gatos y dejen de maltratarlos. Me encantaría ver amor e implicación con los gatos, de verdad, en que estén bien, antes de ser abandonados, antes de ser maltratados, antes de todo eso, se puede hacer. Pero sola no puedo.
Gracias a los que me leen, espero que no haya ningún comentario, prefiero una acción desinteresada por amor a los gatos.
miércoles, 12 de febrero de 2014
¿Vives o te desvives?
Hace tiempo que vengo sintiendo que hay algo diferente en mi, estoy trabajando más, pero de otra manera, con otras sensaciones distintas. Me costó mucho aceptar que no todos los casos que me llegan son para resolver y que el supuesto problema de comportamiento desaparezca para conformidad del cliente, así mi Ego también se ve realizado. De lo contrario, me machaco tanto que me apetece cambiar de profesión pensando que no valgo para esto. Algo que me hace tener los pies en la Tierra. Pero la mayoría de personas que contactan conmigo no están en el mismo punto. Muchos gatos sólo quieren que se les escuche y ya está, que se sepa lo que están haciendo, poniendo un poquito de consciencia en su persona, porque realmente la solución está en nosotros, no tanto en el gato. Pero nosotros siempre queremos soluciones inmediatas sin importar el por qué de las cosas. Queremos sanar enfermedades sin saber por qué las tenemos, quitarnos dolores sin saber qué hemos hecho para que nuestro cuerpo hable. Con los gatos pasa igual, podemos anularlos con ansiolíticos, corregir su conducta hacia algo más cómodo para nosotros, pero nos estamos perdiendo toda la información por el camino. Queremos ser felices pero ignoramos todas las señales del Universo que nos guían hacia esa felicidad. Porque la queremos aquí y ahora, pero nunca estamos ni vivimos en el aquí y ahora. ¡Qué absurdo!. Siempre estamos anclados en el pasado, o pensando en el futuro, y la vida se nos pasa, instantes en los que merece la pena darte cuenta de que estás vivo y respirando, que tu corazón late y la vida te rodea. Eso es felicidad, y nos la estamos perdiendo, siempre pensando y pensando. Pre-ocupaciones, cosas que no vamos a resolver en el momento, siempre ocupando nuestra cabeza. Yo siempre intento fijarme en cómo viven y cómo son los animales, y pretendo imitarles. Veo a los gatos tomando el Sol, y simplemente están haciendo eso, tomar la luz y la energía del Sol, disfrutando el momento, transmutando y sanando. No están pensando ni en la lista de la compra, ni en lo que le pasó ayer, ni en cómo va a pagar el alquiler de este mes. Ellos están vivos y viven, éso es lo único que hacen, en el instante. Ni están recordando ni están proyectando, simplemente están. Eso es lo que me gustaría conseguir porque creo que es el estado más maravilloso del Ser. Cuando lo consigo, ¡es increíble! Imagino que muchos ya lo habréis experimentado también, pero sólo lo conseguimos a ratos. ¿Conseguiremos vivir así? Simplemente siendo, estando, sin preocupaciones, creando nuestra propia realidad en el momento con pensamientos positivos, en estado de gratitud total. Suena bien. No hace falta entrar en meditación profunda para conseguir ese estado, simplemente para y observa si estás respirando, si estás vivo y ¡oh! Bienvenido al presente.
Pues mi trabajo va encaminado a intentar hacer sentir este tipo de cosas a las personas que me llegan con todo tipo de problemas con sus gatos, hacerles entender que nada es tan importante, que todo son mensajes para nosotros y que todo tiene trabajo y solución poco a poco. Que a veces no estamos haciendo bien las cosas y nos estamos perdiendo toda esa valiosa información sobre nosotros mismos para poder estar bien. Cuando alguien me contacta con un problema (¡siempre con la palabra "problema"!), antes me sentía muy responsable y hasta culpable si no conseguía ayudar al gato a estar bien. Después de muchas decepciones (es lo malo de tener espectativas) conmigo misma y autoflagelamiento, me di cuenta de que estoy haciendo lo que tengo que hacer. No tengo ni quiero la responsabilidad de todos los problemas que la gente tenga con los gatos. Mi única responsabilidad, creo, es ponerte en contacto con tu gato y ayudaros a entenderos, ayudar a que los gatos estén bien, por tanto la persona también, aunque a veces la persona se tiene que implicar en un trabajo personal de años para que el gato "mejore su comportamiento", cosa que no depende de mi. Yo no tengo el control de la vida de tu gato, porque he aprendido que son ellos los que saben dónde están y lo que están haciendo, y a veces me lo quieren decir, otras veces no, por tanto yo sólo tengo que ayudar en momentos concretos. Me cargaba demasiado con la responsabilidad de asegurarme de que el cliente queda contento con lo que le digo, que ve resultados y que el gato "se arregla". Pero he decidido que no quiero eso, que pese a poder equivocarme muchas veces y no saber interpretar bien un mensaje, o pese a hacerlo bien y que la persona no quede conforme porque el gato no "se arregla" inmediatamente, lo que tengo que hacer es lo que estoy haciendo ahora. Yo también estoy aprendiendo, y mis errores sirven para mucho, en vez de para hundirme y querer dedicarme a otra cosa, ahora veo la enseñanza del animal y si realmente he dado bien el mensaje o no. Hay mensajes que me da miedo decir porque o bien no los he entendido bien y tampoco sé expresarlo en condiciones (y lo digo con total humildad siempre), o es una información que condicionaría demasiado a la persona. Mis guías me dicen que debo confiar así que en ello estoy (porque tengo un dolor en parte de mi cuerpo que más me vale hacerle caso o si no sigue ahí). Me equivoque o no, siempre hago mi trabajo con muchísimo respeto y amor, desde mi corazón. Si me equivoco, entiendo que debo aprender algo yo. Hay que ser muy respetuoso con los animales, las personas y esta forma de trabajo, hay días en que no puedo trabajar, pues tengo que descansar y ya está, hay días que estoy bien y lo noto en las comunicaciones. Tengo que aprender a identificar cuándo no puedo y a saber decir que hoy no, no puedo. A veces hasta lloro del estrés que tengo, de nuevo sin estar en el presente, porque se me está pasando la vida demasiado rápido. Con un bebé y un trabajo como este, en el que personas tiran de mi las 24 horas del día, que no respetan ni las noches ni las horas de comer, e intentando tener algo de vida personal, al final... mando todo al carajo, me quedo con mi familia, y me pongo a tomar el Sol en alguna parte, respirando, sintiendo la vida y siendo feliz, agradecida, porque dentro de todo este alboroto, la felicidad está ahí, en cuanto pares y te des cuenta de que estás vivo, ¡es lo más maravilloso que tenemos! ¡Disfruta de la vida y aprende de tu alrededor, estate en el presente y respira, vive! Nada es tan importante. Pasito a pasito.
Hoy recomiendo leer al maravilloso Eckhart Tolle, "El poder del Ahora" y otros tantos libros maravillosos que tiene. ¡Gracias!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)