Es complicado sentir por un lado que lo que hago me resulta muy difícil (por lo visto repito mucho la frase "me cuesta mucho estar aquí"), y por otro lado estoy tan contenta y satisfecha con lo que hago, al presenciar cada día verdaderos milagros y magia por parte de los gatos y las personas. Cada curso presencial que hago conozco a personas increíbles que reafirman cada vez más mi creencia de que cada ser humano es maravilloso, porque en el fondo somos todos el mismo. Cada vez me cuesta menos verlo, me encanta ver a través de las personas y reconocer ese corazón que sólo pide amor, es igual al mío.
El curso de Comunicación Felina me está resultando precioso y mágico, cada vez me gusta más hacerlo y lo disfruto más. Las personas salen distintas, felices, con el corazón abierto, con ganas de cambiar cosas y de estar bien, y sobre todo con ganas de llegar a casa y abrazar a sus gatos, porque siempre nos dan lecciones y nos ayudan, nos hacen pasar unos ratos muy emocionantes en este curso. Reímos y lloramos a la vez, hacemos terapia de grupo con nuestros gatos, y aprendemos mucho sobre ellos.
Estos dos últimos años he "sufrido" una transformación, de esas dolorosas que parece que nunca terminan. Una sanación profunda, un crecimiento y amplitud como nunca antes hice. He superado mis propias barreras, las más difíciles, y he llegado a un claro en el que me siento a gusto siendo yo misma. Te das cuenta de que hagas lo que hagas serás tú mismo, sin que lo que hagas te absorba y anule el resto de tu Ser. He ganado esa batalla y ahora Soy, haga lo que haga. Mi trabajo me expresa plenamente, sin máscaras, eso es lo que soy, hago las cosas como las siento, digo lo que siento, lo que percibo sin juzgarlo, y he comprobado que eso es lo que necesitaba. La inseguridad en uno mismo es terrible, tú mismo te anulas en silencio y privas al exterior de todo lo que tienes, que siempre es grandioso porque sale del corazón. Gracias a estas barreras que uno mismo se impone puedes llegar a conocerte en profundidad y sacar tu verdadero yo, sin miedos. Después de tantos años de lucha me considero una valiente, porque he convertido mi profesión en algo único, al servicio de los demás, que ayuda y con la que crezco, pero sobre todo, me ha costado muchísimo disfrutar con ella. Estoy tirando muros que otros construyeron, y si bien creo que nadie tiene una Verdad única, yo voy con la mía por delante, siempre he presumido de ser una persona con sus propios valores y sigo inmune al veneno de los demás. Yo creo que eso es lo que me hace crecer, porque gracias a expresarme a través de mi trabajo me estoy conociendo a través de los demás, a través de sus gatos, de sus historias. He aceptado que aprendo lo que enseño, que mi camino está con los gatos pero no porque sea la que más sabe de ellos, que eso lo da la experiencia y el trabajo, sino porque me toca aprender de ellos en mi experiencia de vida. Mientras sea así, serán mis compañeros de trabajo y maestros, y las personas mis espejos.
Y hablando de ellos, la experiencia me ha regalado el poder disfrutar de guiños que los gatos me hacen. Gracias a confiar plenamente en su labor junto a su humano, he podido disfrutar de lo que hago. Antes me cargaba con todas las responsabilidades, pero entendí que cada gato tiene su tarea, no es la mía. Conectar a las personas con sus gatos ya de por sí es un gran trabajo, precioso y gratificante. El resto es tarea de ellos, abrir el corazón y guiar por ese camino a su persona. Sólo los animales saben hacerlo.
Mis compañeros de trabajo, los gatos, me dicen cuándo el mensaje ha sido comprendido y transmitido, tienen sus maneras peculiares que ahora veo rápido y me sacan una sonrisa, ahora siento complicidad en cada caso que trabajo. Problemas que se desvanecen durante la comunicación con el gato y su persona, cambios de actitud mostrando cariño y agradecimiento. He aceptado la magia en mi vida y la veo cada día, la agradezco y me encanta. Los gatos me demuestran que hay mucho más, y que el único camino está en mi corazón. Ese pellizco de amor que siento por cada persona que conozco en mis cursos, por cada persona con la que hablo por teléfono cada día, por todo lo que son, lo que me dan, lo que me enseñan, por verme en cada una de ellas, porque me enamoro de cada persona con la que me cruzo. He aprendido el perdón y a verme en los demás, a ver más allá de un ser humano, sin juicios, a no creerme nada de lo que mi cabeza me cuenta, sólo mi corazón. En mis cursos siempre se crea un ambiente increíble de cariño y armonía, y siempre les digo que extiendan eso al resto del mundo, a cualquier persona con la que se crucen por la calle, somos los mismos, no hay diferencia.
Gracias a aceptarme tal como soy, a aceptar mi trabajo, mi tarea, mi encarnación en esta experiencia, todo está creciendo, todo está yendo bien, a más y a más. No hay nada como tener miedo y no creerse quien uno es para que se abra un abismo en tu camino y te quedes estancado. Cuando realmente es más fácil aceptarte, creértelo y seguir adelante con total confianza, porque el resultado es maravilloso aunque te cueste imaginarlo. De repente todo va bien, tienes abundancia en todos los sentidos, cuando aprendes a verla y a agradecerla. He aprendido que todo lo que te acerque al amor y a la unión, a dar a los demás, a sentir gratitud, es el camino del corazón y siempre, siempre, te crea una sensación que reconoces y te llena pues es la que buscas en cada momento de tu vida. En caso contrario, todo lo que tu cabeza diga contra ti, te machaque y te aleje del amor y de los demás, es tu querido Ego, tu miedo, tu sombra, al que cada vez deberíamos hacer menos caso. Los animales siempre te van a hablar al corazón y desde el amor incondicional, así que si queremos entenderles y crecer con ellos, más nos vale ir trabajando ese corazón que hemos tenido olvidado tanto tiempo, empezando con la paciencia, el perdón a los demás, que en realidad es a ti mismo. Algunas veces cuesta mucho y nos llevará la vida en ello, pero para eso la tenemos.
Gracias <3
sábado, 4 de octubre de 2014
martes, 10 de junio de 2014
Creciendo
A raíz de un curso que acabo de terminar, donde una vez más profundizo en mi Ser y trabajo mi Corazón y mi Presencia, llega información nueva a asimilar. También viendo a mis maravillosos compañeros y compañeras, mis espejos, me hace sentir que pese a que cada uno esté pasando lo suyo a su manera, no estoy sola. Hablamos de realidades tales como que la perfección no existe en los estereotipos, no hay gente buena, no hay gente mala, somos perfectos tal como somos. Todos mentimos, todos tenemos malos pensamientos, a todos se nos lleva la rabia en algún momento, todos tenemos miedo, todos vibramos bajo a veces. Unos más conscientes, otros menos, pero somos todos iguales.
Por eso me duele que se trate mal a las personas, porque yo siento que detrás de ese Ego que todos tenemos hay un Ser maravilloso. Yo veo a ese Ser, y me encanta. Por eso me gustan las personas y ya no las veo como se suelen ver, como "gente". Veo seres increíbles, con sus vidas, sus experiencias, su camino, y que se crucen en mi vida me hace sentir gratitud. Me encanta conocer personas, y gracias a mi trabajo las conozco cada día, y sus gatos me cuentan cosas sobre ellas, cosas íntimas a veces. Y me parece precioso, porque no juzgo nada, si no que veo a una persona creciendo siempre. Y se crece hacia el amor y la apertura del corazón. Por tanto, es bonito.
Tengo mis demonios, mis trolls, mis esfinges, que saltan cuando intento poner un poco de luz, o cuando me despisto. Últimamente he visto muchos, porque he pegado un "estirón". He llenado de luz mi espacio y al iluminar zonas sombrías, han aparecido estos trolls. Dan miedo, a veces hacen daño, pero sólo porque yo me he dejado. Y siempre enseñan, que no bajes la guardia, que ocupes tu espacio, y que lo que necesitan es amor, nada más.
Cualquier persona recluída en el odio, el rencor y el victimismo, necesita amor y falta de juicio. Pero somos demasiado duros, vivimos en el mundo de la consecuencia y el castigo, de la manipulación y el querer todo para uno mismo. Luego vamos de salvadores de los demás, de humildes personas, y si alguien nos dice lo contrario, nos lo queremos comer. Eso no es amor, más bien ahí se necesita amor.
Hoy cumplo 35 años y, haciendo un repaso a mi vida, diferencio unas cuantas fases, unas oscuras, otras duras, pero siempre con algún compañero felino indicándome el camino y protegiéndome. Llegar a donde he llegado y hacia donde voy, es fruto de mucho trabajo, mucho esfuerzo, muchas caídas y recuperaciones, pero muchas. A día de hoy sigo dudando a veces, pero tengo a unos ángeles muy pacientes que me siguen animando y no dejan que me caiga. El peso de la responsabilidad y la valentía que debo tener para hacer lo que hago hacen que quiera escapar del planeta de vez en cuando. Pero en este momento, a mitad de mi vida y en plena madurez, miro atrás y veo cómo todo ha ido encajando para estar donde estoy, y todos los valores que hoy tengo. Siempre he sido única en mis opiniones, nunca me he dejado arrastrar, siempre me he mantenido neutra y eso ha hecho que pueda caminar sola y construir mi propio mundo desde mi corazón, y también eso se ha ganado la confianza de miles de personas. Aún no sé exactamente a dónde me lleva pero cada día es una sorpresa y un aprendizaje más, con las personas y sus gatos.
La maternidad también me está aportando muchísimo, entendiendo la vida, los milagros, el poder del amor, el dar sin esperar nada a cambio porque das con el corazón. Tal y como aprendemos en Reiki, te propongo, "Sólo por hoy". Sólo por hoy, no juzgues al otro. Sólo por hoy, da algo a los demás sin esperar nada. Sólo por hoy, mira y trata a las personas con cariño. Sólo por hoy, cambia tu rabia por gratitud. Sólo por hoy, mírate al espejo y reconócete, abrázate y ámate así. Sólo por hoy, sé feliz y sonríe. Sólo por hoy, disfruta el presente tal como es.
Hoy en especial agradezco desde lo más profundo de mi Alma, a mis ángeles, mis guías, mis compañeros de vida, a todos los animales, seres que me han guiado y acompañado, plantas, árboles, Tierra, y a todos los humanos que forman parte de mi realidad, a todos sin excepción: Gracias. Sigo caminando un día más.
Por eso me duele que se trate mal a las personas, porque yo siento que detrás de ese Ego que todos tenemos hay un Ser maravilloso. Yo veo a ese Ser, y me encanta. Por eso me gustan las personas y ya no las veo como se suelen ver, como "gente". Veo seres increíbles, con sus vidas, sus experiencias, su camino, y que se crucen en mi vida me hace sentir gratitud. Me encanta conocer personas, y gracias a mi trabajo las conozco cada día, y sus gatos me cuentan cosas sobre ellas, cosas íntimas a veces. Y me parece precioso, porque no juzgo nada, si no que veo a una persona creciendo siempre. Y se crece hacia el amor y la apertura del corazón. Por tanto, es bonito.
Tengo mis demonios, mis trolls, mis esfinges, que saltan cuando intento poner un poco de luz, o cuando me despisto. Últimamente he visto muchos, porque he pegado un "estirón". He llenado de luz mi espacio y al iluminar zonas sombrías, han aparecido estos trolls. Dan miedo, a veces hacen daño, pero sólo porque yo me he dejado. Y siempre enseñan, que no bajes la guardia, que ocupes tu espacio, y que lo que necesitan es amor, nada más.
Cualquier persona recluída en el odio, el rencor y el victimismo, necesita amor y falta de juicio. Pero somos demasiado duros, vivimos en el mundo de la consecuencia y el castigo, de la manipulación y el querer todo para uno mismo. Luego vamos de salvadores de los demás, de humildes personas, y si alguien nos dice lo contrario, nos lo queremos comer. Eso no es amor, más bien ahí se necesita amor.
Hoy cumplo 35 años y, haciendo un repaso a mi vida, diferencio unas cuantas fases, unas oscuras, otras duras, pero siempre con algún compañero felino indicándome el camino y protegiéndome. Llegar a donde he llegado y hacia donde voy, es fruto de mucho trabajo, mucho esfuerzo, muchas caídas y recuperaciones, pero muchas. A día de hoy sigo dudando a veces, pero tengo a unos ángeles muy pacientes que me siguen animando y no dejan que me caiga. El peso de la responsabilidad y la valentía que debo tener para hacer lo que hago hacen que quiera escapar del planeta de vez en cuando. Pero en este momento, a mitad de mi vida y en plena madurez, miro atrás y veo cómo todo ha ido encajando para estar donde estoy, y todos los valores que hoy tengo. Siempre he sido única en mis opiniones, nunca me he dejado arrastrar, siempre me he mantenido neutra y eso ha hecho que pueda caminar sola y construir mi propio mundo desde mi corazón, y también eso se ha ganado la confianza de miles de personas. Aún no sé exactamente a dónde me lleva pero cada día es una sorpresa y un aprendizaje más, con las personas y sus gatos.
La maternidad también me está aportando muchísimo, entendiendo la vida, los milagros, el poder del amor, el dar sin esperar nada a cambio porque das con el corazón. Tal y como aprendemos en Reiki, te propongo, "Sólo por hoy". Sólo por hoy, no juzgues al otro. Sólo por hoy, da algo a los demás sin esperar nada. Sólo por hoy, mira y trata a las personas con cariño. Sólo por hoy, cambia tu rabia por gratitud. Sólo por hoy, mírate al espejo y reconócete, abrázate y ámate así. Sólo por hoy, sé feliz y sonríe. Sólo por hoy, disfruta el presente tal como es.
Hoy en especial agradezco desde lo más profundo de mi Alma, a mis ángeles, mis guías, mis compañeros de vida, a todos los animales, seres que me han guiado y acompañado, plantas, árboles, Tierra, y a todos los humanos que forman parte de mi realidad, a todos sin excepción: Gracias. Sigo caminando un día más.
jueves, 17 de abril de 2014
Mi profesión es...
Hablar sobre mi profesión me cuesta mucho. Cuando alguien me pregunta a qué me dedico es como si me preguntaran algo muy personal, porque sé que al contestarles que soy Terapeuta de Gatos, voy a tener que contarles en qué consiste y cómo lo hago, entrando en temas donde ya hay personas que alucinan un poco para bien y otras para mal, y ninguna de ellas lo entiende a la primera. Una profesión habitual no es. Y desde luego ni yo misma me podía imaginar en su día que iba a acabar haciendo lo que hago. Mi idea era ayudar a los gatos, pero a este nivel en el que estoy comunicando con ellos y trabajando con sus personas, nunca lo habría sabido. Y siento que esto va a más, yo también voy aprendiendo y creciendo como todo el mundo. Atrás dejo algunos casos sin "resolver", que en su día me dejaban con frustración, pero hoy sé que no tengo que resolver nada, siempre he hecho esto pero lo que he aprendido es a manejarlo y a encajar yo los resultados, que siempre son buenos. Porque son los gatos los que "mandan". Y cuando algo no se tiene que resolver es porque el comportamiento no ha sido entendido, por tanto el mensaje menos todavía. No se trata de resolver problemas, es mucho más, es todo lo que engloba al gato, su persona, su familia, su casa, su vida, su energía, su cuerpo, otros planos...
A veces las personas no integran el mensaje que les doy, así que el gato sigue igual. Y está bien así, porque ya es tarea del gato seguir, y siempre que hace falta me vuelven a llamar para, de nuevo, decir algo, desbloquear algo. El trabajo real es del gato con su persona, yo sólo hago de enlace en momentos puntuales. Me ha costado media vida entender esto. He tenido que acudir a mis ángeles con mil dudas para entender esto y aceptarlo. El Ego siempre quiere resolver los problemas y ayudar a los demás de forma 100% eficaz, valorando el resultado como la anulación total del comportamiento no deseado y la satisfacción de la persona que te llama. ¡Qué grave error!
Estamos acostumbrados a los profesionales que los llamas y te resuelven un problema. Como los médicos que te reparan una parte del cuerpo, no te dicen por qué está mal, sólo la reparan. Aunque falle por otro sitio después porque lo que origina la enfermedad o dolor sigue sin trabajarse. O educadores que anulan un comportamiento porque supuestamente "está mal".
Bueno con mi profesión me pasa que hay personas que contactan conmigo empezando con "tengo un problema", escribiéndome unos dos kilómetros de correo, y acabando con un "bueno a ver si me das algún consejo", no saben realmente el trabajo que implica todo lo que rodea lo que me cuentan y lo imposible que es para mi dar "un consejo". En mi web hay muchos consejos en muchos formatos. Necesito preguntar a los gatos lo que necesitan y cómo están, no se trata de dar consejos, eso ya está cubierto por otro lado. Tampoco se trata de resolver problemas sin que te afecte.
A veces hablo con personas que quieren que contacte con sus gatos para preguntar algunas cosas concretas, pero cuando contacto con los gatos me cuentan siempre sobre su persona, sobre sus bloqueos, cómo están, cómo les puedo ayudar. Y claro, la persona que esperaba una comunicación donde poder decirle cosas que ni siquiera podría contrastar, se ve implicada emocional y personalmente en la consulta. Mi forma de trabajar es diferente, son los gatos lo que me dicen lo que tengo que decir, son ellos los que me ayudan a entender lo que ocurre y lo que tengo que comunicar a la persona es lo que es. Y a veces no es lo que esperaban. Pero... los gatos mandan. Sobre todo, porque siempre es por nuestro mayor bien. Incluso comportamientos que parecen "castigos" para nosotros, siempre son para nuestro bien. Tienen formas peculiares para enseñarnos nuestros bloqueos y cosas que nos impiden estar bien, pero es que como no escuchamos ni ponemos atención, nos tienen que morder, orinarse en la cama... en fin, tienen que hacer algo para que te pongas en marcha, porque algo está pasando. A veces me quedo con la sensación de saber que no les he dicho lo que querían que les dijeran, pero con la tranquilidad de que he dicho lo que los gatos querían que dijera. Ganar seguridad en algo así es muy complicado y ha costado mucho tiempo, pero viendo los resultados es que es así.
Cada profesional además, es único en lo que hace. Mi manera es esta, lo que hago es ese enlace entre persona y gato, para ayudar al gato a seguir trabajando con su persona, para ayudar a la persona a entenderse con su gato y ser más feliz, vivir más plenamente esta experiencia de la vida, aprender, evolucionar. Ayudo en momentos puntuales, no sano ni hago milagros, no creo en eso. Creo que cada uno es responsable de lo suyo y sólo poniendo un poco de consciencia ya se desbloquean muchas cosas y los gatos cambian, al no necesitar expresar más de lo mismo, porque ya está desbloqueado.
Hay consultas en las que sé que me van a escribir a la media hora diciéndome que el gato está distinto, más cariñoso. Incluso mientras hablamos los gatos suelen aparecer y confirmar mis palabras. He tenido que aprender a no dar lo que la gente espera de mi, sino a no juzgar lo que recibo y darlo tal cual, siempre desde mi corazón y con cariño, el mensaje de los gatos.
Es una profesión difícil de explicar, creo que es la peor pregunta que alguien puede hacerme, ¿a qué te dedicas? ¡es un mundo resumirlo! Me siento afortunada, pese a todas las inseguridades y errores que cometa, todo forma parte de mi camino y mi experiencia, por eso confío en que todo está bien, pongo mucha atención, respeto y amor en lo que hago, mucha gratitud por poder hacerlo. Es complicado trabajar con personas pero yo sé cómo los animales abren el corazón de uno, confío en ellos y me dejo llevar.
A veces las personas no integran el mensaje que les doy, así que el gato sigue igual. Y está bien así, porque ya es tarea del gato seguir, y siempre que hace falta me vuelven a llamar para, de nuevo, decir algo, desbloquear algo. El trabajo real es del gato con su persona, yo sólo hago de enlace en momentos puntuales. Me ha costado media vida entender esto. He tenido que acudir a mis ángeles con mil dudas para entender esto y aceptarlo. El Ego siempre quiere resolver los problemas y ayudar a los demás de forma 100% eficaz, valorando el resultado como la anulación total del comportamiento no deseado y la satisfacción de la persona que te llama. ¡Qué grave error!
Estamos acostumbrados a los profesionales que los llamas y te resuelven un problema. Como los médicos que te reparan una parte del cuerpo, no te dicen por qué está mal, sólo la reparan. Aunque falle por otro sitio después porque lo que origina la enfermedad o dolor sigue sin trabajarse. O educadores que anulan un comportamiento porque supuestamente "está mal".
Bueno con mi profesión me pasa que hay personas que contactan conmigo empezando con "tengo un problema", escribiéndome unos dos kilómetros de correo, y acabando con un "bueno a ver si me das algún consejo", no saben realmente el trabajo que implica todo lo que rodea lo que me cuentan y lo imposible que es para mi dar "un consejo". En mi web hay muchos consejos en muchos formatos. Necesito preguntar a los gatos lo que necesitan y cómo están, no se trata de dar consejos, eso ya está cubierto por otro lado. Tampoco se trata de resolver problemas sin que te afecte.
A veces hablo con personas que quieren que contacte con sus gatos para preguntar algunas cosas concretas, pero cuando contacto con los gatos me cuentan siempre sobre su persona, sobre sus bloqueos, cómo están, cómo les puedo ayudar. Y claro, la persona que esperaba una comunicación donde poder decirle cosas que ni siquiera podría contrastar, se ve implicada emocional y personalmente en la consulta. Mi forma de trabajar es diferente, son los gatos lo que me dicen lo que tengo que decir, son ellos los que me ayudan a entender lo que ocurre y lo que tengo que comunicar a la persona es lo que es. Y a veces no es lo que esperaban. Pero... los gatos mandan. Sobre todo, porque siempre es por nuestro mayor bien. Incluso comportamientos que parecen "castigos" para nosotros, siempre son para nuestro bien. Tienen formas peculiares para enseñarnos nuestros bloqueos y cosas que nos impiden estar bien, pero es que como no escuchamos ni ponemos atención, nos tienen que morder, orinarse en la cama... en fin, tienen que hacer algo para que te pongas en marcha, porque algo está pasando. A veces me quedo con la sensación de saber que no les he dicho lo que querían que les dijeran, pero con la tranquilidad de que he dicho lo que los gatos querían que dijera. Ganar seguridad en algo así es muy complicado y ha costado mucho tiempo, pero viendo los resultados es que es así.
Cada profesional además, es único en lo que hace. Mi manera es esta, lo que hago es ese enlace entre persona y gato, para ayudar al gato a seguir trabajando con su persona, para ayudar a la persona a entenderse con su gato y ser más feliz, vivir más plenamente esta experiencia de la vida, aprender, evolucionar. Ayudo en momentos puntuales, no sano ni hago milagros, no creo en eso. Creo que cada uno es responsable de lo suyo y sólo poniendo un poco de consciencia ya se desbloquean muchas cosas y los gatos cambian, al no necesitar expresar más de lo mismo, porque ya está desbloqueado.
Hay consultas en las que sé que me van a escribir a la media hora diciéndome que el gato está distinto, más cariñoso. Incluso mientras hablamos los gatos suelen aparecer y confirmar mis palabras. He tenido que aprender a no dar lo que la gente espera de mi, sino a no juzgar lo que recibo y darlo tal cual, siempre desde mi corazón y con cariño, el mensaje de los gatos.
Es una profesión difícil de explicar, creo que es la peor pregunta que alguien puede hacerme, ¿a qué te dedicas? ¡es un mundo resumirlo! Me siento afortunada, pese a todas las inseguridades y errores que cometa, todo forma parte de mi camino y mi experiencia, por eso confío en que todo está bien, pongo mucha atención, respeto y amor en lo que hago, mucha gratitud por poder hacerlo. Es complicado trabajar con personas pero yo sé cómo los animales abren el corazón de uno, confío en ellos y me dejo llevar.
martes, 18 de marzo de 2014
Júzgame o ámate
Estoy aprendiendo mucho en estos últimos meses, sobre mi y sobre la vida. No me gusta filosofar y lo hago mucho, pero es una forma de desahogarme y de expresar cosas que siento y vivo. Siento que estoy creciendo y madurando, dejando atrás tantas inseguridades que me acompañaron durante muchos años. Siento que soy yo misma más que nunca, y siento amor por la humana que soy. Amo mis defectos y amo todo aquello que me ha hecho dudar, todos los dolores que me han hecho parar, amo todo lo que compone mi forma y mi personalidad. Porque conozco a esta humana desde el principio, he vivido con ella toda la vida y la admiro. Pienso que si todos llegáramos a sentir esto y nos liberáramos de juicios hacia fuera el mundo sería más amor, que falta hace.
Últimamente me llama mucho la atención que la mayoría de personas se siente siempre identificada con otra persona que habla de forma negativa, o está de bajón, que sufre, que vive en pena constante. Es como que les gusta revolcarse en mierda y si es juntos, mejor. Pero cuando alguien tiene éxito, es feliz, lo miran mal, empiezan a sacar defectos, le envían malos pensamientos, no se identifican con él o ella, y sobre todo, le juzgan. Así nos va.
Yo intento vivir siempre con amor y es tan grande lo que siento por todo el mundo, que a veces voy por la calle y miro a desconocidos y siento que los amo, a veces incluso se me ha saltado alguna lágrima con esta emoción. Veo lo que son, lo que les distingue, lo único que es cada uno, la vida que estará llevando, y le admiro y le amo. Hace ya mucho que dejé de juzgar a las personas empezando por mi misma, trabajando el perdón a mi misma porque no hay nadie más a quien perdonar, y comenzando a aceptar y a amar todo tal cual es porque todo es maravilloso. Desde que vivo con esta sensación de amor y gratitud, hace años que nadie se dirige a mi de malas maneras, me siento muy afortunada porque todas las personas que me rodean me tratan con mucho cariño, me siento arropada y querida, pero sobre todo desde que yo siento eso por mi misma.
Constantemente vivimos hacia fuera y hacia los demás, nos pasamos la vida juzgando a otros y somos incapaces de estar solos con nosotros mismos, mirándonos a un espejo, viéndonos y amándonos tal como somos, amándonos hasta llorar de la emoción. Mira lo que has pasado, lo que has vivido, mira quién eres, lo bonito que es lo que cada persona tiene dentro.
Una de las cosas que más me gusta de mi trabajo es el conocer a personas que aman tanto a sus gatos que cuando sus gatos les hablan su corazón se abre como una flor en primavera y se emocionan. Porque a sus gatos no les juzgan y lo que salga de ellos les llega directo al corazón. Es una de las maravillas que hacen los animales con nosotros.
Pero yo siempre insisto en que sería más bonito si nosotros intentáramos ser como los animales, vivir sin juicios y amando al Ser tal como es, y no sólo al humano sino a todo lo que lo compone. Lo que hay dentro del humano también, y lo que le rodea. Todos somos iguales, según en qué circunstancias nos conozcamos podemos caernos mejor o peor, pero somos iguales, y estamos todos en el mismo camino, viviendo las mismas experiencias.
A mi me llaman y me escriben personas maravillosas contándome que han maltratado a sus gatos, que los han castigado o que los quieren abandonar por cualquier circunstancia. Si yo juzgara y reventara mi ira contra ellos los gatos no recibirían ninguna ayuda para su situación, y la persona tampoco. La persona necesita comprensión, no juicio, necesita contarme lo que le ocurre, lo que necesita, y luego el gato me cuenta la realidad. Y desde ahí veo a la persona con más claridad e intento hacer llegar el mensaje del gato y ayudarle en lo que necesiten ambos. No juzgo, no me enfado, no odio, siento amor y cariño, siento ganas de comprender y de dar.
Me duele en el alma cuando veo personas que arremeten contra otras, o simplemente alguien mirando mal a otra persona, no siento rabia, siento dolor de corazón, porque siento esa falta de amor. Ya en otros posts comenté la gran falta de amor que hay en el mundo de la protección animal. Para mi ese mundo es como mi segunda casa, he vivido media vida en él y me horroriza en lo que hemos convertido la ayuda a los animales. Se supone que las personas que se llaman amantes de los animales son personas con gran corazón pero me encuentro que en protección animal se mueve una de las energías más densas, oscuras y dolorosas que he conocido jamás. Y me duele más aún que eso es lo que está afectando más a los animales. Veo cómo las personas acaban en un extremo donde se autodenominan animalistas o proteccionistas y siento una intolerancia bestial hacia las personas, viviendo en una sensación de dolor, frustración, pena, sufrimiento por los animales, y odio, ira, rencor hacia las personas. Pero no he conocido ni un sólo animal en mi vida que sienta ni odio, ni ira ni rencor por nadie, ellos son puro Amor. Y estamos yendo con un supuesto amor por los animales y rechazando y deseando la muerte o castigo horrible a los que son como nosotros, personas maravillosas. Emitimos juicios sin conocer, deseamos cosas horribles sin conocer las circunstancias de nadie, y me duele en el alma, y se me saltan las lágrimas cuando lo escribo, me duele en el alma la falta de amor que existe entre los humanos. La falta de compasión, de perdón, de tolerancia, todas esas cualidades que los animales tienen y nos dan cada día, todas esas no las queremos usar con nosotros mismos ni con los demás.
En mis cursos intento hacer llegar este mensaje y agradezco cuando llega a las personas, haré lo que pueda para que se ayude a los animales pero se ame a las personas también, porque somos todos extraordinarios, todos. Yo también me enfado a veces pero enseguida me observo y veo cuál ha sido el origen dentro de mi, siempre están en uno mismo, nadie nos hace nada. A mi de pequeña siempre me han dicho que tengo mucho carácter, incluso que he sido una niña mala. Nunca lo he sido, y tengo mucho carácter por cosas que ya entendí. No soy una "happyflower" predicando amor y paz. Te puedo comer vivo si quiero. Pero lo que siento es Amor.
Gracias.
Últimamente me llama mucho la atención que la mayoría de personas se siente siempre identificada con otra persona que habla de forma negativa, o está de bajón, que sufre, que vive en pena constante. Es como que les gusta revolcarse en mierda y si es juntos, mejor. Pero cuando alguien tiene éxito, es feliz, lo miran mal, empiezan a sacar defectos, le envían malos pensamientos, no se identifican con él o ella, y sobre todo, le juzgan. Así nos va.
Yo intento vivir siempre con amor y es tan grande lo que siento por todo el mundo, que a veces voy por la calle y miro a desconocidos y siento que los amo, a veces incluso se me ha saltado alguna lágrima con esta emoción. Veo lo que son, lo que les distingue, lo único que es cada uno, la vida que estará llevando, y le admiro y le amo. Hace ya mucho que dejé de juzgar a las personas empezando por mi misma, trabajando el perdón a mi misma porque no hay nadie más a quien perdonar, y comenzando a aceptar y a amar todo tal cual es porque todo es maravilloso. Desde que vivo con esta sensación de amor y gratitud, hace años que nadie se dirige a mi de malas maneras, me siento muy afortunada porque todas las personas que me rodean me tratan con mucho cariño, me siento arropada y querida, pero sobre todo desde que yo siento eso por mi misma.
Constantemente vivimos hacia fuera y hacia los demás, nos pasamos la vida juzgando a otros y somos incapaces de estar solos con nosotros mismos, mirándonos a un espejo, viéndonos y amándonos tal como somos, amándonos hasta llorar de la emoción. Mira lo que has pasado, lo que has vivido, mira quién eres, lo bonito que es lo que cada persona tiene dentro.
Una de las cosas que más me gusta de mi trabajo es el conocer a personas que aman tanto a sus gatos que cuando sus gatos les hablan su corazón se abre como una flor en primavera y se emocionan. Porque a sus gatos no les juzgan y lo que salga de ellos les llega directo al corazón. Es una de las maravillas que hacen los animales con nosotros.
Pero yo siempre insisto en que sería más bonito si nosotros intentáramos ser como los animales, vivir sin juicios y amando al Ser tal como es, y no sólo al humano sino a todo lo que lo compone. Lo que hay dentro del humano también, y lo que le rodea. Todos somos iguales, según en qué circunstancias nos conozcamos podemos caernos mejor o peor, pero somos iguales, y estamos todos en el mismo camino, viviendo las mismas experiencias.
A mi me llaman y me escriben personas maravillosas contándome que han maltratado a sus gatos, que los han castigado o que los quieren abandonar por cualquier circunstancia. Si yo juzgara y reventara mi ira contra ellos los gatos no recibirían ninguna ayuda para su situación, y la persona tampoco. La persona necesita comprensión, no juicio, necesita contarme lo que le ocurre, lo que necesita, y luego el gato me cuenta la realidad. Y desde ahí veo a la persona con más claridad e intento hacer llegar el mensaje del gato y ayudarle en lo que necesiten ambos. No juzgo, no me enfado, no odio, siento amor y cariño, siento ganas de comprender y de dar.
Me duele en el alma cuando veo personas que arremeten contra otras, o simplemente alguien mirando mal a otra persona, no siento rabia, siento dolor de corazón, porque siento esa falta de amor. Ya en otros posts comenté la gran falta de amor que hay en el mundo de la protección animal. Para mi ese mundo es como mi segunda casa, he vivido media vida en él y me horroriza en lo que hemos convertido la ayuda a los animales. Se supone que las personas que se llaman amantes de los animales son personas con gran corazón pero me encuentro que en protección animal se mueve una de las energías más densas, oscuras y dolorosas que he conocido jamás. Y me duele más aún que eso es lo que está afectando más a los animales. Veo cómo las personas acaban en un extremo donde se autodenominan animalistas o proteccionistas y siento una intolerancia bestial hacia las personas, viviendo en una sensación de dolor, frustración, pena, sufrimiento por los animales, y odio, ira, rencor hacia las personas. Pero no he conocido ni un sólo animal en mi vida que sienta ni odio, ni ira ni rencor por nadie, ellos son puro Amor. Y estamos yendo con un supuesto amor por los animales y rechazando y deseando la muerte o castigo horrible a los que son como nosotros, personas maravillosas. Emitimos juicios sin conocer, deseamos cosas horribles sin conocer las circunstancias de nadie, y me duele en el alma, y se me saltan las lágrimas cuando lo escribo, me duele en el alma la falta de amor que existe entre los humanos. La falta de compasión, de perdón, de tolerancia, todas esas cualidades que los animales tienen y nos dan cada día, todas esas no las queremos usar con nosotros mismos ni con los demás.
En mis cursos intento hacer llegar este mensaje y agradezco cuando llega a las personas, haré lo que pueda para que se ayude a los animales pero se ame a las personas también, porque somos todos extraordinarios, todos. Yo también me enfado a veces pero enseguida me observo y veo cuál ha sido el origen dentro de mi, siempre están en uno mismo, nadie nos hace nada. A mi de pequeña siempre me han dicho que tengo mucho carácter, incluso que he sido una niña mala. Nunca lo he sido, y tengo mucho carácter por cosas que ya entendí. No soy una "happyflower" predicando amor y paz. Te puedo comer vivo si quiero. Pero lo que siento es Amor.
Gracias.
miércoles, 5 de marzo de 2014
¿Sabes callar y escuchar?
Desde que estoy trabajando con los gatos, una de las cosas que más veo es la ausencia total de comunicación entre humanos y gatos. Y no sólo eso, sino que nuestra comunicación con ellos es errónea en gran parte provocando respuestas negativas, y por otro lado, que no sabemos leer el lenguaje de los gatos, ni entenderlos ni sentirlos. He conocido a personas que sí lo hacen de forma natural, pero la gran mayoría no, por eso están los animales como están. No me refiero a hablarle al gato, que creo que son nuestros mayores confidentes (la de cosas que les contamos en la intimidad, más lo que ven!), sino otro tipo de comunicación mucho más básica y desinteresada.
Por ciertas características que llevo innatas más otros aprendizajes que voy haciendo a lo largo de mi vida y mi trabajo, he llegado a un punto en el que he visto la importancia de comunicar (escuchar, dejar hablar, entender, callar, preguntar, no juzgar) y he decidido centrarme en ello, la comunicación entre gatos y personas. Porque aquí es donde empieza todo a fallar y donde al final son los gatos los mayores perjudicados, seres tan valiosos que apenas entendemos y por inocente ignorancia no son comprendidos ni amados como merecen.
Hemos de entender que los animales tienen una vida individual que ellos saben vivir, que tienen derecho de elegir lo que quieren y lo que no, derecho a vivirla. Pero es imposible que entendamos nada de esto si ya de por sí, ni siquiera entendemos su lenguaje corporal ni los mensajes que nos hacen llegar día tras día durante la convivencia. Nos vamos siempre al rollo espiritual para ver "qué me quiere decir mi gato sobre mi", ¡cuando ni siquiera estamos teniendo en cuenta que nos está pidiendo otro tipo de comida o que no le gusta que hayas metido a otro gato!
Mi trabajo se ha asentado en trabajar la relación del gato y su persona, en hacer que se entiendan en todos los niveles, a veces más espiritual, a veces más terrenal, pero es arreglar esa relación y como consecuencia, una vida feliz juntos, una apertura de corazón tan grande que damos un gran paso en nuestro camino de crecimiento.
En este trabajo he ido viendo que cosas tan básicas como entender el lenguaje corporal de los gatos no se está haciendo, y tras eso veo cómo tampoco se les entiende de ninguna manera. Qué les queda a ellos para poder comunicarse con nosotros? Los "supuestos" problemas de comportamiento, que hacen que movamos el culo! Que si mi gato se mea en mi cama, o me muerde... Si estuviéramos más abiertos a estar en el presente, escuchar, ver, sentir, los gatos no llegarían tan lejos, pero es que no saben ya cómo comunicar con nosotros.
Gracias a mi compañera Mª Victoria Simona que cada vez hace llegar a más personas la maravillosa Comunicación Animal Entrespecies que practico desde hace tantos años y que te cambia la vida. Aprendemos que podemos "escuchar" a los animales, a la Naturaleza, que ellos pueden decirnos telepáticamente lo que necesitan y lo que quieren o no. Es algo muy bonito que siempre voy recomendando a todo el mundo y para mi es vital.
Estoy muy contenta de poder anunciar un nuevo curso que he hecho con todo mi corazón, que me parece muy interesante y será divertido porque vamos a jugar y practicar mucho, que se llama Comunicación Felina. En este curso quiero enseñar el lenguaje corporal del gato, el lenguaje vocal, la comunicación química, cómo se mueve, qué necesita de nosotros, por qué comunica con nosotros, cómo lo hace, qué es la comunicación energética, cómo traducir los problemas de comportamiento en mensajes, cómo sentir a tu gato, y las enfermedades qué significan, todo lo que engloba la Comunicación entre nuestros gatos y nosotros, lo tendremos en un fin de semana completito. Creo que es un gran curso que hace mucha falta para que sepamos entender a nuestros gatos, poder relacionarnos con ellos a nivel físico, emocional, espiritual, de forma totalmente práctica. Quiero que las personas salgan de mi curso pudiendo entender a cualquier gato que se cruce en su camino. Conociendo su lenguaje y sabiendo cómo interactuar con él, respetándolo y aceptando que en la relación y la comunicación hay dos receptores y dos emisores. Siempre en positivo como todo lo que hago, siempre con cariño y alegría. Será un gran complemento a los encuentros "Entendiendo a los gatos" que hago una vez al mes en Barcelona, donde resolvemos dudas que tenemos sobre los gatos en general, haciendo las consultas allí en vivo y en directo.
Voy a seguir trabajando en ello, en la comunicación entre gatos y humanos, para que por fin nos entendamos y mejore la convivencia de ambos, creciendo y caminando juntos en el presente.
Por ciertas características que llevo innatas más otros aprendizajes que voy haciendo a lo largo de mi vida y mi trabajo, he llegado a un punto en el que he visto la importancia de comunicar (escuchar, dejar hablar, entender, callar, preguntar, no juzgar) y he decidido centrarme en ello, la comunicación entre gatos y personas. Porque aquí es donde empieza todo a fallar y donde al final son los gatos los mayores perjudicados, seres tan valiosos que apenas entendemos y por inocente ignorancia no son comprendidos ni amados como merecen.
Hemos de entender que los animales tienen una vida individual que ellos saben vivir, que tienen derecho de elegir lo que quieren y lo que no, derecho a vivirla. Pero es imposible que entendamos nada de esto si ya de por sí, ni siquiera entendemos su lenguaje corporal ni los mensajes que nos hacen llegar día tras día durante la convivencia. Nos vamos siempre al rollo espiritual para ver "qué me quiere decir mi gato sobre mi", ¡cuando ni siquiera estamos teniendo en cuenta que nos está pidiendo otro tipo de comida o que no le gusta que hayas metido a otro gato!
Mi trabajo se ha asentado en trabajar la relación del gato y su persona, en hacer que se entiendan en todos los niveles, a veces más espiritual, a veces más terrenal, pero es arreglar esa relación y como consecuencia, una vida feliz juntos, una apertura de corazón tan grande que damos un gran paso en nuestro camino de crecimiento.
En este trabajo he ido viendo que cosas tan básicas como entender el lenguaje corporal de los gatos no se está haciendo, y tras eso veo cómo tampoco se les entiende de ninguna manera. Qué les queda a ellos para poder comunicarse con nosotros? Los "supuestos" problemas de comportamiento, que hacen que movamos el culo! Que si mi gato se mea en mi cama, o me muerde... Si estuviéramos más abiertos a estar en el presente, escuchar, ver, sentir, los gatos no llegarían tan lejos, pero es que no saben ya cómo comunicar con nosotros.
Gracias a mi compañera Mª Victoria Simona que cada vez hace llegar a más personas la maravillosa Comunicación Animal Entrespecies que practico desde hace tantos años y que te cambia la vida. Aprendemos que podemos "escuchar" a los animales, a la Naturaleza, que ellos pueden decirnos telepáticamente lo que necesitan y lo que quieren o no. Es algo muy bonito que siempre voy recomendando a todo el mundo y para mi es vital.
Estoy muy contenta de poder anunciar un nuevo curso que he hecho con todo mi corazón, que me parece muy interesante y será divertido porque vamos a jugar y practicar mucho, que se llama Comunicación Felina. En este curso quiero enseñar el lenguaje corporal del gato, el lenguaje vocal, la comunicación química, cómo se mueve, qué necesita de nosotros, por qué comunica con nosotros, cómo lo hace, qué es la comunicación energética, cómo traducir los problemas de comportamiento en mensajes, cómo sentir a tu gato, y las enfermedades qué significan, todo lo que engloba la Comunicación entre nuestros gatos y nosotros, lo tendremos en un fin de semana completito. Creo que es un gran curso que hace mucha falta para que sepamos entender a nuestros gatos, poder relacionarnos con ellos a nivel físico, emocional, espiritual, de forma totalmente práctica. Quiero que las personas salgan de mi curso pudiendo entender a cualquier gato que se cruce en su camino. Conociendo su lenguaje y sabiendo cómo interactuar con él, respetándolo y aceptando que en la relación y la comunicación hay dos receptores y dos emisores. Siempre en positivo como todo lo que hago, siempre con cariño y alegría. Será un gran complemento a los encuentros "Entendiendo a los gatos" que hago una vez al mes en Barcelona, donde resolvemos dudas que tenemos sobre los gatos en general, haciendo las consultas allí en vivo y en directo.
Voy a seguir trabajando en ello, en la comunicación entre gatos y humanos, para que por fin nos entendamos y mejore la convivencia de ambos, creciendo y caminando juntos en el presente.
martes, 25 de febrero de 2014
Quiero que trabajemos juntos
Dicen que para ser valiente hay que tener miedo, y yo de eso tengo mucho, por eso decidí ser muy valiente. Hace una semana tuve, digamos, una conversación con mis ángeles y guías, y desde ese mismo día se abrió algo en mi que ha dejado lugar a una profunda pena. He entendido ciertas cosas que no me quería creer pero son, y he confirmado, como siempre, que siempre hay que seguir las propias intuiciones. Por otro lado, me reencontré con la chavalita que se llamaba Laura Trillo, antes de que la frase "de Terapia Felina" viniera detrás y eclipsara mi persona. La identidad de uno es muy importante, así como sus raíces, y ya hace tiempo sabía que me había ocultado de alguna manera bajo mi profesión, y antes fue bajo la asociación animal en la que era voluntaria. Siempre he querido volver a sentir a esa Laura Trillo y no la encontraba, hasta que mis ángeles me la han devuelto.
Eso ha traído un montón de sensaciones que me tienen en un estado de desconcierto, porque también revivo quizás esa pena que tenía que salir hacia fuera, porque quizás ahora sí puedo integrarla en mi corazón. Si bien nunca me ha faltado de nada si que considero que he tenido una vida muy difícil con las personas. Siempre he tenido problemas para encontrar amigos de verdad y cuando creía haberlos encontrado, por cualquier cosa han desaparecido, sin más. Y lo sigo reviviendo una y otra vez, la gente que se mueve a mi alrededor, hace eso, se mueve a mi alrededor y ya está.
(A veces escribo cosas que me salen del alma y me escribe gente preguntándome que si estoy bien, que qué me pasa. Tranquilos, estoy muy feliz, pero me apetece escribir lo que me sale, agradezco la preocupación pero no es necesaria.)
Al empezar a caer máscaras estoy viendo y sintiendo lo que hay detrás, y lejos de racionalizarlo porque no lo entiendo, no sé a dónde llegaré, es cosa mía. He visto la cantidad de personas que me siguen, que siguen mi trabajo, que me escriben a diario, que me rodean, me piden, algunos exigen, esperan de mi algo, y he llegado a un punto en que debo decir que estoy algo decepcionada, y no se si es eso lo que me duele de mi trabajo. En el fondo, pese a todo mi alrededor, estoy sola, y seguiré sola en lo que hago, no sólo lo he visto, lo he aceptado. Estoy en un camino elegido por mi, ayudando a los gatos y a las personas a entenderse porque me importa a mi que eso ocurra, pero miro hacia dentro y veo ese vacío con el que amanezco cada mañana. Que si no fuera por la sonrisa de mi bebé, no olvidaría. Puede ser mi propia inseguridad que ya se que está ahí, pero eso me hace ser cauta en lo que hago, es necesaria y la quiero conmigo. Puede ser la pena que me produce el estar sola en esto y no poder contar con nadie, tener que sacar mi trabajo adelante y si no lo hago no llego a ninguna parte, ni siquiera a fin de mes, y que esto sea un trabajo y no disfrute de ello tanto como quisiera por cómo me siento. Veo cómo las personas utilizan lo que escribo, lo comparten cuando les conviene, menos cuando lo pido. Veo cómo el mundo, pese a intentar vivir en el corazón y hacer las cosas con cariño, no me responde igual. No quiero ni pretendo ser desagradecida pues al final todos los que me rodean me aportan cosas grandísimas, que cada persona es un mundo maravilloso que estoy feliz de conocer y compartir y que me están ayudando a crecer. No hablo de nadie. Sé que la mayoría hablan bien de mi trabajo y en el resultado se ve. Pero a nivel general, he visto que no puedo contar con nadie, y que cada uno se mueve desde donde le conviene. Mucho corazón y mucho amor pero seguimos viviendo en solitario, en el ego, en el te ayudo si me va bien y si no miro a otro lado. He visto y sentido el desprecio de quienes no me entienden, y en los que pretenden que trabaje gratis para su conveniencia, que no valoran ni mi tiempo, mis conocimientos ni mi vida. Estoy muy triste porque hay días en que no puedo tirar del carro y nadie lo hace por mi. Sé que mi trabajo ayuda a muchísimos gatos a estar bien, pero me encantaría que llegara mucho más lejos porque hay tantos gatos maltratados, abandonados, eutanasiados... que tan sólo con algún artículo de los publicados, o una consulta por teléfono, se solucionarían a tiempo. Pero no veo a casi nadie tomándose esto como una cruzada contra el abandono, sino más bien, hoy me conviene, mañana no. Al final me estoy quejando tanto que se me van a echar encima, pero es que no me importa porque esta pena me apetece sacarla, y si lo siento así es porque es real, ni reprocho nada a nadie (ya me veo los comentarios, "oye, que yo sí que te ayudo!" y cosas así, eso es que nadie ha entendido nada de lo escrito). De hecho no busco respuesta alguna cuando escribo, y menos en este blog, que es para mi, para expresarme sin necesidad de agradar a nadie, para desahogarme y vaciar mi mochila, no necesito comentarios ni para bien ni para mal.
Cada día analizo mentalmente qué es lo que me hace sentir mal de mi trabajo, e intento encontrar la fórmula para estar bien con ello. Y creo que una parte importante es la implicación de los demás con lo que hago. Quizás piensan que al compartir mis cursos o mis artículos me están beneficiando a mi y por eso no lo hacen, ahí entran las competiciones y las envidias que no entiendo. Quien me conoce un poco sabe que no me muevo desde la necesidad de ser reconocida, ni conocida, ni amada. Lo único que me mueve en lo que hago es ayudar a los gatos, aunque suene poco humilde, es así. Cada historia comprendida y gato feliz, es el motorcito que me hace seguir. Cuando eso deje de pasar, lo dejaré, cuando no funcione y cuando vea que ya no se necesita. Porque si fuera por mi, estaría en otro sitio, pasaría desapercibida, haría cosas para mi y nadie más. Me cuesta muchísimo estar aquí cada día, respondiendo a todos, estando para todos, escribiendo, contestando, hablando. Así es que, si realmente alguien ama a los gatos y quiere verlos mejor, me gustaría que se implicara más en hacer llegar lo que hago bien lejos, porque sé que ayuda y consigue ese objetivo. Cada curso realizado salen personas contentas mejorando la vida de sus gatos y los de la protectora de animales o clínica veterinaria, cada artículo compartido llega a gente que lo necesita, cada vez que das el Manual para adoptantes de gatos llega a alguien que lo necesita, a sus gatos.
Con eso, quizás estaría aquí con más alegría y ganas, viendo que todos trabajamos juntos, y no yo sola, inventando cada día cómo llegar a más gente para que puedan entender a los gatos y dejen de maltratarlos. Me encantaría ver amor e implicación con los gatos, de verdad, en que estén bien, antes de ser abandonados, antes de ser maltratados, antes de todo eso, se puede hacer. Pero sola no puedo.
Gracias a los que me leen, espero que no haya ningún comentario, prefiero una acción desinteresada por amor a los gatos.
Eso ha traído un montón de sensaciones que me tienen en un estado de desconcierto, porque también revivo quizás esa pena que tenía que salir hacia fuera, porque quizás ahora sí puedo integrarla en mi corazón. Si bien nunca me ha faltado de nada si que considero que he tenido una vida muy difícil con las personas. Siempre he tenido problemas para encontrar amigos de verdad y cuando creía haberlos encontrado, por cualquier cosa han desaparecido, sin más. Y lo sigo reviviendo una y otra vez, la gente que se mueve a mi alrededor, hace eso, se mueve a mi alrededor y ya está.
(A veces escribo cosas que me salen del alma y me escribe gente preguntándome que si estoy bien, que qué me pasa. Tranquilos, estoy muy feliz, pero me apetece escribir lo que me sale, agradezco la preocupación pero no es necesaria.)
Al empezar a caer máscaras estoy viendo y sintiendo lo que hay detrás, y lejos de racionalizarlo porque no lo entiendo, no sé a dónde llegaré, es cosa mía. He visto la cantidad de personas que me siguen, que siguen mi trabajo, que me escriben a diario, que me rodean, me piden, algunos exigen, esperan de mi algo, y he llegado a un punto en que debo decir que estoy algo decepcionada, y no se si es eso lo que me duele de mi trabajo. En el fondo, pese a todo mi alrededor, estoy sola, y seguiré sola en lo que hago, no sólo lo he visto, lo he aceptado. Estoy en un camino elegido por mi, ayudando a los gatos y a las personas a entenderse porque me importa a mi que eso ocurra, pero miro hacia dentro y veo ese vacío con el que amanezco cada mañana. Que si no fuera por la sonrisa de mi bebé, no olvidaría. Puede ser mi propia inseguridad que ya se que está ahí, pero eso me hace ser cauta en lo que hago, es necesaria y la quiero conmigo. Puede ser la pena que me produce el estar sola en esto y no poder contar con nadie, tener que sacar mi trabajo adelante y si no lo hago no llego a ninguna parte, ni siquiera a fin de mes, y que esto sea un trabajo y no disfrute de ello tanto como quisiera por cómo me siento. Veo cómo las personas utilizan lo que escribo, lo comparten cuando les conviene, menos cuando lo pido. Veo cómo el mundo, pese a intentar vivir en el corazón y hacer las cosas con cariño, no me responde igual. No quiero ni pretendo ser desagradecida pues al final todos los que me rodean me aportan cosas grandísimas, que cada persona es un mundo maravilloso que estoy feliz de conocer y compartir y que me están ayudando a crecer. No hablo de nadie. Sé que la mayoría hablan bien de mi trabajo y en el resultado se ve. Pero a nivel general, he visto que no puedo contar con nadie, y que cada uno se mueve desde donde le conviene. Mucho corazón y mucho amor pero seguimos viviendo en solitario, en el ego, en el te ayudo si me va bien y si no miro a otro lado. He visto y sentido el desprecio de quienes no me entienden, y en los que pretenden que trabaje gratis para su conveniencia, que no valoran ni mi tiempo, mis conocimientos ni mi vida. Estoy muy triste porque hay días en que no puedo tirar del carro y nadie lo hace por mi. Sé que mi trabajo ayuda a muchísimos gatos a estar bien, pero me encantaría que llegara mucho más lejos porque hay tantos gatos maltratados, abandonados, eutanasiados... que tan sólo con algún artículo de los publicados, o una consulta por teléfono, se solucionarían a tiempo. Pero no veo a casi nadie tomándose esto como una cruzada contra el abandono, sino más bien, hoy me conviene, mañana no. Al final me estoy quejando tanto que se me van a echar encima, pero es que no me importa porque esta pena me apetece sacarla, y si lo siento así es porque es real, ni reprocho nada a nadie (ya me veo los comentarios, "oye, que yo sí que te ayudo!" y cosas así, eso es que nadie ha entendido nada de lo escrito). De hecho no busco respuesta alguna cuando escribo, y menos en este blog, que es para mi, para expresarme sin necesidad de agradar a nadie, para desahogarme y vaciar mi mochila, no necesito comentarios ni para bien ni para mal.
Cada día analizo mentalmente qué es lo que me hace sentir mal de mi trabajo, e intento encontrar la fórmula para estar bien con ello. Y creo que una parte importante es la implicación de los demás con lo que hago. Quizás piensan que al compartir mis cursos o mis artículos me están beneficiando a mi y por eso no lo hacen, ahí entran las competiciones y las envidias que no entiendo. Quien me conoce un poco sabe que no me muevo desde la necesidad de ser reconocida, ni conocida, ni amada. Lo único que me mueve en lo que hago es ayudar a los gatos, aunque suene poco humilde, es así. Cada historia comprendida y gato feliz, es el motorcito que me hace seguir. Cuando eso deje de pasar, lo dejaré, cuando no funcione y cuando vea que ya no se necesita. Porque si fuera por mi, estaría en otro sitio, pasaría desapercibida, haría cosas para mi y nadie más. Me cuesta muchísimo estar aquí cada día, respondiendo a todos, estando para todos, escribiendo, contestando, hablando. Así es que, si realmente alguien ama a los gatos y quiere verlos mejor, me gustaría que se implicara más en hacer llegar lo que hago bien lejos, porque sé que ayuda y consigue ese objetivo. Cada curso realizado salen personas contentas mejorando la vida de sus gatos y los de la protectora de animales o clínica veterinaria, cada artículo compartido llega a gente que lo necesita, cada vez que das el Manual para adoptantes de gatos llega a alguien que lo necesita, a sus gatos.
Con eso, quizás estaría aquí con más alegría y ganas, viendo que todos trabajamos juntos, y no yo sola, inventando cada día cómo llegar a más gente para que puedan entender a los gatos y dejen de maltratarlos. Me encantaría ver amor e implicación con los gatos, de verdad, en que estén bien, antes de ser abandonados, antes de ser maltratados, antes de todo eso, se puede hacer. Pero sola no puedo.
Gracias a los que me leen, espero que no haya ningún comentario, prefiero una acción desinteresada por amor a los gatos.
miércoles, 12 de febrero de 2014
¿Vives o te desvives?
Hace tiempo que vengo sintiendo que hay algo diferente en mi, estoy trabajando más, pero de otra manera, con otras sensaciones distintas. Me costó mucho aceptar que no todos los casos que me llegan son para resolver y que el supuesto problema de comportamiento desaparezca para conformidad del cliente, así mi Ego también se ve realizado. De lo contrario, me machaco tanto que me apetece cambiar de profesión pensando que no valgo para esto. Algo que me hace tener los pies en la Tierra. Pero la mayoría de personas que contactan conmigo no están en el mismo punto. Muchos gatos sólo quieren que se les escuche y ya está, que se sepa lo que están haciendo, poniendo un poquito de consciencia en su persona, porque realmente la solución está en nosotros, no tanto en el gato. Pero nosotros siempre queremos soluciones inmediatas sin importar el por qué de las cosas. Queremos sanar enfermedades sin saber por qué las tenemos, quitarnos dolores sin saber qué hemos hecho para que nuestro cuerpo hable. Con los gatos pasa igual, podemos anularlos con ansiolíticos, corregir su conducta hacia algo más cómodo para nosotros, pero nos estamos perdiendo toda la información por el camino. Queremos ser felices pero ignoramos todas las señales del Universo que nos guían hacia esa felicidad. Porque la queremos aquí y ahora, pero nunca estamos ni vivimos en el aquí y ahora. ¡Qué absurdo!. Siempre estamos anclados en el pasado, o pensando en el futuro, y la vida se nos pasa, instantes en los que merece la pena darte cuenta de que estás vivo y respirando, que tu corazón late y la vida te rodea. Eso es felicidad, y nos la estamos perdiendo, siempre pensando y pensando. Pre-ocupaciones, cosas que no vamos a resolver en el momento, siempre ocupando nuestra cabeza. Yo siempre intento fijarme en cómo viven y cómo son los animales, y pretendo imitarles. Veo a los gatos tomando el Sol, y simplemente están haciendo eso, tomar la luz y la energía del Sol, disfrutando el momento, transmutando y sanando. No están pensando ni en la lista de la compra, ni en lo que le pasó ayer, ni en cómo va a pagar el alquiler de este mes. Ellos están vivos y viven, éso es lo único que hacen, en el instante. Ni están recordando ni están proyectando, simplemente están. Eso es lo que me gustaría conseguir porque creo que es el estado más maravilloso del Ser. Cuando lo consigo, ¡es increíble! Imagino que muchos ya lo habréis experimentado también, pero sólo lo conseguimos a ratos. ¿Conseguiremos vivir así? Simplemente siendo, estando, sin preocupaciones, creando nuestra propia realidad en el momento con pensamientos positivos, en estado de gratitud total. Suena bien. No hace falta entrar en meditación profunda para conseguir ese estado, simplemente para y observa si estás respirando, si estás vivo y ¡oh! Bienvenido al presente.
Pues mi trabajo va encaminado a intentar hacer sentir este tipo de cosas a las personas que me llegan con todo tipo de problemas con sus gatos, hacerles entender que nada es tan importante, que todo son mensajes para nosotros y que todo tiene trabajo y solución poco a poco. Que a veces no estamos haciendo bien las cosas y nos estamos perdiendo toda esa valiosa información sobre nosotros mismos para poder estar bien. Cuando alguien me contacta con un problema (¡siempre con la palabra "problema"!), antes me sentía muy responsable y hasta culpable si no conseguía ayudar al gato a estar bien. Después de muchas decepciones (es lo malo de tener espectativas) conmigo misma y autoflagelamiento, me di cuenta de que estoy haciendo lo que tengo que hacer. No tengo ni quiero la responsabilidad de todos los problemas que la gente tenga con los gatos. Mi única responsabilidad, creo, es ponerte en contacto con tu gato y ayudaros a entenderos, ayudar a que los gatos estén bien, por tanto la persona también, aunque a veces la persona se tiene que implicar en un trabajo personal de años para que el gato "mejore su comportamiento", cosa que no depende de mi. Yo no tengo el control de la vida de tu gato, porque he aprendido que son ellos los que saben dónde están y lo que están haciendo, y a veces me lo quieren decir, otras veces no, por tanto yo sólo tengo que ayudar en momentos concretos. Me cargaba demasiado con la responsabilidad de asegurarme de que el cliente queda contento con lo que le digo, que ve resultados y que el gato "se arregla". Pero he decidido que no quiero eso, que pese a poder equivocarme muchas veces y no saber interpretar bien un mensaje, o pese a hacerlo bien y que la persona no quede conforme porque el gato no "se arregla" inmediatamente, lo que tengo que hacer es lo que estoy haciendo ahora. Yo también estoy aprendiendo, y mis errores sirven para mucho, en vez de para hundirme y querer dedicarme a otra cosa, ahora veo la enseñanza del animal y si realmente he dado bien el mensaje o no. Hay mensajes que me da miedo decir porque o bien no los he entendido bien y tampoco sé expresarlo en condiciones (y lo digo con total humildad siempre), o es una información que condicionaría demasiado a la persona. Mis guías me dicen que debo confiar así que en ello estoy (porque tengo un dolor en parte de mi cuerpo que más me vale hacerle caso o si no sigue ahí). Me equivoque o no, siempre hago mi trabajo con muchísimo respeto y amor, desde mi corazón. Si me equivoco, entiendo que debo aprender algo yo. Hay que ser muy respetuoso con los animales, las personas y esta forma de trabajo, hay días en que no puedo trabajar, pues tengo que descansar y ya está, hay días que estoy bien y lo noto en las comunicaciones. Tengo que aprender a identificar cuándo no puedo y a saber decir que hoy no, no puedo. A veces hasta lloro del estrés que tengo, de nuevo sin estar en el presente, porque se me está pasando la vida demasiado rápido. Con un bebé y un trabajo como este, en el que personas tiran de mi las 24 horas del día, que no respetan ni las noches ni las horas de comer, e intentando tener algo de vida personal, al final... mando todo al carajo, me quedo con mi familia, y me pongo a tomar el Sol en alguna parte, respirando, sintiendo la vida y siendo feliz, agradecida, porque dentro de todo este alboroto, la felicidad está ahí, en cuanto pares y te des cuenta de que estás vivo, ¡es lo más maravilloso que tenemos! ¡Disfruta de la vida y aprende de tu alrededor, estate en el presente y respira, vive! Nada es tan importante. Pasito a pasito.
Hoy recomiendo leer al maravilloso Eckhart Tolle, "El poder del Ahora" y otros tantos libros maravillosos que tiene. ¡Gracias!
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