Este año 2015 me está regalando muchas cosas y acaba de empezar. Para mi, 2014 ha sido muy duro físicamente, aunque ya llevo muchos años quejándome de tener cuerpo, porque duele, limita y molesta, entre otras cosas, y luchando, como hacemos todos cada día, conmigo misma, mis debilidades y autoreproches.
He llegado a la cima de una montaña y ahora siento que puedo bajar más tranquila. Algo ha cambiado que me vibra el corazón durante todo el día, como la sensación de estar enamorado profundamente, que sientes que el pecho te arde, ilusión y ese amor. Pero esta sensación no va por nada ni por nadie en concreto, eso es lo genial... que estoy así todo el día. Será amor por la vida... que es lo último que he conseguido entender.
Lo escribo porque creo que servirá a más de uno/a, ya que para mi ha sido un camino de 35 años (más lo que viene). Y lo escribo con lágrimas en los ojos porque me emociono al compartirlo y creo que a alguien le puede ir bien, aunque todos y cada uno de vosotros tiene su propio camino y subirá tantas montañas como sean necesarias, compartir ayuda y une, es una forma de dar.
Creo que nos pasa a todos, y más ahora, que no entendemos de qué va todo esto, que nos da miedo la enfermedad, o mismamente la estamos sufriendo como si fuera un castigo, y nos sentimos condenados a morir tarde o temprano, sin saber siquiera qué significa eso. Como que nos han soltado aquí sin decirnos nada y no sabemos ni para dónde tirar, sólo que tenemos que luchar para sobrevivir de la mejor manera posible y ya está. Ésa ha sido mi sensación, estar perdida, pese a sentir compañía y a mis guías conmigo, como que no me he enterado de nada, aunque en realidad si lo he hecho, pero el proceso es tan lento que no te das cuenta y piensas que sigues perdido.
Todo tiene su momento y la información te llega cuando eres capaz de integrarla en su sitio y bien. Si supiéramos todo no podríamos hacer lo que hemos venido a hacer. Te voy a contar algo de lo que no me siento orgullosa pero es lo que es, y estoy segura de que lo vas a entender.
En toda mi vida me he sentido frustrada y he llegado a no querer vivir. Si la vida es esta, cuerpo y limites, dolor, crueldad, sufrimiento, yo no he querido estar. He intentado escaparme todo lo posible, y pese a ello he ido haciendo mi tarea.Gracias a mi tarea con los gatos y sus personas, he ido trabajando estos limites y sufrimientos que uno sólo se crea. Esa sensación de no querer estar me ha perseguido toda la vida, por miedo principalmente, y esa actitud, junto con la de víctima, y los autoreproches, la sensación de culpa por todo que vamos heredando unos de otros, me ha mantenido con dolor o enferma casi siempre. No sabía lo que es vivir sin dolor. Si no es una cosa es otra, o enfermedad. Piensas que te atacan otros, pero cualquier cosa que te esté pasando no viene de nadie más que de ti mismo. El mayor atacante eres tú, no hace falta nadie más.
2014 me ha traído muchísima sabiduría y herramientas que, desde que las uso, mi mundo ha cambiado. Hay dos cosas que son lo más importante para mi, una es el perdón, y la otra la gratitud. Con eso, he llegado a la cima de mi montaña y he visto lo bonito que es este mundo y el ser humano. El perdón es difícil, hasta que veas lo responsable que eres de todo lo que te rodea. Hasta que entiendas que en este mundo caduco nada es real y por tanto nada importa tanto como para sufrir por ello. Es temporal, es una enseñanza, no está aquí en realidad, tu alma está intacta, por tanto se me está haciendo más fácil perdonar. Se puede perdonar en el momento y de repente la situación cambia. O puedes trabajar el perdón con algo más profundo hacia alguien. Y el perdón hacia ti mismo es un trabajo para toda la vida.
La gratitud es lo primero que doy antes de recibir nada. No hay que esperar a recibir para dar las gracias. Es justamente al revés. El secreto de la abundancia no reside en el "no tengo", sino en el "gracias por lo que tengo". Entonces, valorando lo que tienes, tendrás más de eso. Es realmente poderoso y así lo he venido practicando. Ha cambiado todo. Doy gracias hasta por el euro que sale de mi cartera para pagar el pan, por comer cada día, por llegar a casa con la compra hecha y ver la nevera con comida. Por ver a mi hija sonreir. Por cada persona que me escribe, por cada gato y persona con los que trabajo. Doy gracias a todo lo que me llega y así me está llegando más. Ya no me quejo de lo que no me llega, de que un curso se tenga que posponer, de que alguien me deba dinero, no pongo energía en eso, en la escasez. Justo al revés... Si no, no salimos de esa espiral. Si te crees que hay crisis y que no hay dinero ni trabajo, estás en esa espiral. Sal de ahí dando la gracias y perdonando. Si a esto le sumas la confianza ciega en tu Alma, tus guías o ángeles, a la Fe, ya es una maravilla.
Y para acabar el año, enferma y muy removida, hice mi tercer trabajo de sanación de antepasados y ancestros. Me emocioné al final, cuando vi a cada uno de mis ancestros despedirse de mi, dar las gracias, y salir de allí con alas que brillaban. Tras unos días, recibí mi primer regalo del año. Bueno, ha sido más de uno, pero te cuento el que lo ha cambiado todo. Pese a ser obvio, para mi no lo ha sido.
Un día me desperté porque alguien me hablaba. Decía que Dios nunca se olvida de dar, sólo que a veces cambia la forma de hacerlo. Empecé a meditar a diario, y al pedir ayuda, el mensaje más importante que me llegó fue que debo querer estar. Para este año he pedido salud, lo que me lleva faltando media vida, la abundancia ya sé cómo llega, la felicidad la tengo, el Amor lo tengo, pero mi cuerpo me seguía molestando tanto que no quería estar en él. La solución ha sido querer estar en él. Así de fácil. Me han enseñado que estoy aquí porque tengo que estar, que necesito estar presente y querer estarlo. Toda la evasión, autoreproche, miedo, duele mucho, en el cuerpo. La espalda, el cuello, los hombros, la cabeza, el estómago, todo. Todo se disipó en el momento en que decidí estar y confiar plenamente en mi presencia. He rellenado mi espacio con ella, me he fortalecido y en pocas horas aprendí a ser feliz con mi cuerpo y estando aquí.
Nos pasamos la vida leyendo a gurús, yendo a cursos, haciendo terapias, pero... lo más importante, tu presencia, tu corazón, tú... está aquí? Quieres estar? estás cumpliendo la tarea de tu alma?
Llevo 15 días sin dolor alguno y enamorada, energetizada y vibrando. Si siento algún dolor, le digo que le amo y perdono lo que lo generó, lo libero, relleno ese posible hueco, y desaparece. Y si mañana enfermo, ya no lo veré como un ataque, seguiré sintiendo mi cuerpo plenamente y aprendiendo de él, transmutando, como hacen los gatos. Seguiré meditando cada día y estando presente, amando. Gracias.
jueves, 15 de enero de 2015
viernes, 26 de diciembre de 2014
¿Desde dónde Eres?
Muchas personas me preguntan cómo pueden hacer para ser Terapeuta Felina como yo, que qué deben estudiar. O que quieren hacer mis cursos para dedicarse a ello de forma profesional. Para mi es muy complicado explicar todo lo que he tenido que hacer y sigo haciendo para poder dedicarme a esto, es mi vida entera.
El trabajo principal y más duro es trabajar y limpiar mi corazón, para poder estar en él, y moverme desde él, expresarme desde él, un corazón "limpito" como dice mi amiga María Simona. Para tener el corazón limpito llevo muchos años de duro trabajo personal, y aprendiendo de cada gato y persona con el que me cruzo.
Veo hoy día muchas personas terapeutas o comunicadores de animales o que se dedican a los animales que no pueden estar más lejos de su corazón, y me cuesta mucho no decir nada, no es asunto mío, creo, y desgraciadamente me he dado cuenta de que he sido muy vulnerable, pese a intuir con tiempo no actuar y protegerme. Si bien todos somos humanos y todos tenemos problemas y dramas, lo principal para mi es trabajar desde el corazón, y es algo de lo que he hecho charlas y escritos y aún así es poco, algo que hablo siempre en mis cursos, y por ahora no he visto a casi ningún terapeuta animal que se mueva y trabaje de forma limpia y desde el amor incondicional, no veo más que Ego y competencia por todas partes. A mi me cuesta estar en mi corazón, también tengo Ego, y lo conozco bien porque llevo años mirándole a los ojos, sé cuáles son mis puntos débiles y sé las cosas que tengo que trabajar conmigo misma. Pero me quejo de que hay otros profesionales que ni siquiera han mirado dentro de su corazón ni una sola vez y que hablan del Amor y ni siquiera lo han sentido ni una sola vez. Yo sé lo que muevo y lo veo en mis cursos y cuando estoy con las personas, y no sólo yo sino las personas que vienen también lo ven y lo sienten, y eso es a base de trabajo conmigo misma. La energía que muevo es más blanca que negra, es limpia y pacífica, es amorosa, eso es lo que me expresa y eso es una buena guía. ¿Y, sabes qué? no siempre ha sido así. Pero ahora sí lo es.
Confío en que las personas que caminan al lado de los animales van a ser sanados y van a llegar a su corazón gracias a ellos, por eso no me meto demasiado, porque sé que eso lo harán los animales y sus guías. Donde si voy a trabajar es con las personas que se dedican a la protección animal, eso es otra historia de la que ya he hablado algo y en lo que tengo un precioso proyecto en marcha.
Esto es una respuesta a las personas que me dicen que quieren dedicarse a algo parecido a lo que yo hago. No se trata sólo de aprender sobre gatos, se trata de ver quién eres, de qué estás hecho y cuánto odio, miedo, envidia y rabia tienes, que lo veas, lo reconozcas y lo trabajes, lo tuyo y lo de tus antepasados y ancestros. No se puede hablar del corazón si estás odiando, no puedes. No se puede hablar de amor si tienes miedo e incertidumbre, eso no es Amor. Puedes aprender sobre conducta animal y comunicarte con los animales todo lo que quieras pero eso no es nada, si sólo vas con eso, te va a sobrepasar y te vas a frustrar.
Ahora acabo de realizar mi tercera sanación de ancestros y antepasados, y esta vez me han ayudado a sanar otras cosas nada bonitas que personas con tan sólo un pensamiento de odio o de envidia me han causado, aparte de lo que ya traigo conmigo. No os hacéis a la idea de la fuerza y el poder que tenemos con nuestros pensamientos, podemos hacer daño a cualquiera, daño muy grave. Lo peor es que todo se vuelve contra ti por duplicado. El mundo no se está moviendo desde el amor todavía, lo estamos intentando, estamos aprendiendo, y por eso estamos viendo todo el daño que estamos causando a los demás. Es momento de poner más luz, de perdonar, de hablar en positivo y de ver a todo ser humano como si fueras tú mismo, y perdonar, perdonar y perdonar, lo más difícil de todo.
Si queremos que el mundo cambie no lo vamos a conseguir desde la política, el dinero, ni religiones. O lo cambias tú dentro de tu corazón o seguirá igual. O haces actos de amor cada día o todo seguirá igual. O sientes amor por el de al lado y le perdonas o todo seguirá igual. Te quejas de injusticias? de crueldad? qué hay dentro de ti?
Estoy viendo cosas muy negativas y feas que vienen de personas terapeutas o comunicadoras de animales, cuidado con la energía que mueves, desde dónde la estás moviendo? con qué intención? cómo está tu corazón?
Quieres ser Terapeuta Felino o Comunicador Animal? entonces, desde dónde Eres? Qué mueves? Quién Eres? Eres Amor Incondicional o al menos lo intentas?
Espero que este nuevo año sirva para sanar todas estas cosas y que todos encontremos un poco más de Luz para que seamos la Luz que hemos venido a Ser. Pido protección y salud para todos, buenos pensamientos y mucho perdón, abundancia y alegría. Gracias.
El trabajo principal y más duro es trabajar y limpiar mi corazón, para poder estar en él, y moverme desde él, expresarme desde él, un corazón "limpito" como dice mi amiga María Simona. Para tener el corazón limpito llevo muchos años de duro trabajo personal, y aprendiendo de cada gato y persona con el que me cruzo.
Veo hoy día muchas personas terapeutas o comunicadores de animales o que se dedican a los animales que no pueden estar más lejos de su corazón, y me cuesta mucho no decir nada, no es asunto mío, creo, y desgraciadamente me he dado cuenta de que he sido muy vulnerable, pese a intuir con tiempo no actuar y protegerme. Si bien todos somos humanos y todos tenemos problemas y dramas, lo principal para mi es trabajar desde el corazón, y es algo de lo que he hecho charlas y escritos y aún así es poco, algo que hablo siempre en mis cursos, y por ahora no he visto a casi ningún terapeuta animal que se mueva y trabaje de forma limpia y desde el amor incondicional, no veo más que Ego y competencia por todas partes. A mi me cuesta estar en mi corazón, también tengo Ego, y lo conozco bien porque llevo años mirándole a los ojos, sé cuáles son mis puntos débiles y sé las cosas que tengo que trabajar conmigo misma. Pero me quejo de que hay otros profesionales que ni siquiera han mirado dentro de su corazón ni una sola vez y que hablan del Amor y ni siquiera lo han sentido ni una sola vez. Yo sé lo que muevo y lo veo en mis cursos y cuando estoy con las personas, y no sólo yo sino las personas que vienen también lo ven y lo sienten, y eso es a base de trabajo conmigo misma. La energía que muevo es más blanca que negra, es limpia y pacífica, es amorosa, eso es lo que me expresa y eso es una buena guía. ¿Y, sabes qué? no siempre ha sido así. Pero ahora sí lo es.
Confío en que las personas que caminan al lado de los animales van a ser sanados y van a llegar a su corazón gracias a ellos, por eso no me meto demasiado, porque sé que eso lo harán los animales y sus guías. Donde si voy a trabajar es con las personas que se dedican a la protección animal, eso es otra historia de la que ya he hablado algo y en lo que tengo un precioso proyecto en marcha.
Esto es una respuesta a las personas que me dicen que quieren dedicarse a algo parecido a lo que yo hago. No se trata sólo de aprender sobre gatos, se trata de ver quién eres, de qué estás hecho y cuánto odio, miedo, envidia y rabia tienes, que lo veas, lo reconozcas y lo trabajes, lo tuyo y lo de tus antepasados y ancestros. No se puede hablar del corazón si estás odiando, no puedes. No se puede hablar de amor si tienes miedo e incertidumbre, eso no es Amor. Puedes aprender sobre conducta animal y comunicarte con los animales todo lo que quieras pero eso no es nada, si sólo vas con eso, te va a sobrepasar y te vas a frustrar.
Ahora acabo de realizar mi tercera sanación de ancestros y antepasados, y esta vez me han ayudado a sanar otras cosas nada bonitas que personas con tan sólo un pensamiento de odio o de envidia me han causado, aparte de lo que ya traigo conmigo. No os hacéis a la idea de la fuerza y el poder que tenemos con nuestros pensamientos, podemos hacer daño a cualquiera, daño muy grave. Lo peor es que todo se vuelve contra ti por duplicado. El mundo no se está moviendo desde el amor todavía, lo estamos intentando, estamos aprendiendo, y por eso estamos viendo todo el daño que estamos causando a los demás. Es momento de poner más luz, de perdonar, de hablar en positivo y de ver a todo ser humano como si fueras tú mismo, y perdonar, perdonar y perdonar, lo más difícil de todo.
Si queremos que el mundo cambie no lo vamos a conseguir desde la política, el dinero, ni religiones. O lo cambias tú dentro de tu corazón o seguirá igual. O haces actos de amor cada día o todo seguirá igual. O sientes amor por el de al lado y le perdonas o todo seguirá igual. Te quejas de injusticias? de crueldad? qué hay dentro de ti?
Estoy viendo cosas muy negativas y feas que vienen de personas terapeutas o comunicadoras de animales, cuidado con la energía que mueves, desde dónde la estás moviendo? con qué intención? cómo está tu corazón?
Quieres ser Terapeuta Felino o Comunicador Animal? entonces, desde dónde Eres? Qué mueves? Quién Eres? Eres Amor Incondicional o al menos lo intentas?
Espero que este nuevo año sirva para sanar todas estas cosas y que todos encontremos un poco más de Luz para que seamos la Luz que hemos venido a Ser. Pido protección y salud para todos, buenos pensamientos y mucho perdón, abundancia y alegría. Gracias.
sábado, 4 de octubre de 2014
Gracias
Es complicado sentir por un lado que lo que hago me resulta muy difícil (por lo visto repito mucho la frase "me cuesta mucho estar aquí"), y por otro lado estoy tan contenta y satisfecha con lo que hago, al presenciar cada día verdaderos milagros y magia por parte de los gatos y las personas. Cada curso presencial que hago conozco a personas increíbles que reafirman cada vez más mi creencia de que cada ser humano es maravilloso, porque en el fondo somos todos el mismo. Cada vez me cuesta menos verlo, me encanta ver a través de las personas y reconocer ese corazón que sólo pide amor, es igual al mío.
El curso de Comunicación Felina me está resultando precioso y mágico, cada vez me gusta más hacerlo y lo disfruto más. Las personas salen distintas, felices, con el corazón abierto, con ganas de cambiar cosas y de estar bien, y sobre todo con ganas de llegar a casa y abrazar a sus gatos, porque siempre nos dan lecciones y nos ayudan, nos hacen pasar unos ratos muy emocionantes en este curso. Reímos y lloramos a la vez, hacemos terapia de grupo con nuestros gatos, y aprendemos mucho sobre ellos.
Estos dos últimos años he "sufrido" una transformación, de esas dolorosas que parece que nunca terminan. Una sanación profunda, un crecimiento y amplitud como nunca antes hice. He superado mis propias barreras, las más difíciles, y he llegado a un claro en el que me siento a gusto siendo yo misma. Te das cuenta de que hagas lo que hagas serás tú mismo, sin que lo que hagas te absorba y anule el resto de tu Ser. He ganado esa batalla y ahora Soy, haga lo que haga. Mi trabajo me expresa plenamente, sin máscaras, eso es lo que soy, hago las cosas como las siento, digo lo que siento, lo que percibo sin juzgarlo, y he comprobado que eso es lo que necesitaba. La inseguridad en uno mismo es terrible, tú mismo te anulas en silencio y privas al exterior de todo lo que tienes, que siempre es grandioso porque sale del corazón. Gracias a estas barreras que uno mismo se impone puedes llegar a conocerte en profundidad y sacar tu verdadero yo, sin miedos. Después de tantos años de lucha me considero una valiente, porque he convertido mi profesión en algo único, al servicio de los demás, que ayuda y con la que crezco, pero sobre todo, me ha costado muchísimo disfrutar con ella. Estoy tirando muros que otros construyeron, y si bien creo que nadie tiene una Verdad única, yo voy con la mía por delante, siempre he presumido de ser una persona con sus propios valores y sigo inmune al veneno de los demás. Yo creo que eso es lo que me hace crecer, porque gracias a expresarme a través de mi trabajo me estoy conociendo a través de los demás, a través de sus gatos, de sus historias. He aceptado que aprendo lo que enseño, que mi camino está con los gatos pero no porque sea la que más sabe de ellos, que eso lo da la experiencia y el trabajo, sino porque me toca aprender de ellos en mi experiencia de vida. Mientras sea así, serán mis compañeros de trabajo y maestros, y las personas mis espejos.
Y hablando de ellos, la experiencia me ha regalado el poder disfrutar de guiños que los gatos me hacen. Gracias a confiar plenamente en su labor junto a su humano, he podido disfrutar de lo que hago. Antes me cargaba con todas las responsabilidades, pero entendí que cada gato tiene su tarea, no es la mía. Conectar a las personas con sus gatos ya de por sí es un gran trabajo, precioso y gratificante. El resto es tarea de ellos, abrir el corazón y guiar por ese camino a su persona. Sólo los animales saben hacerlo.
Mis compañeros de trabajo, los gatos, me dicen cuándo el mensaje ha sido comprendido y transmitido, tienen sus maneras peculiares que ahora veo rápido y me sacan una sonrisa, ahora siento complicidad en cada caso que trabajo. Problemas que se desvanecen durante la comunicación con el gato y su persona, cambios de actitud mostrando cariño y agradecimiento. He aceptado la magia en mi vida y la veo cada día, la agradezco y me encanta. Los gatos me demuestran que hay mucho más, y que el único camino está en mi corazón. Ese pellizco de amor que siento por cada persona que conozco en mis cursos, por cada persona con la que hablo por teléfono cada día, por todo lo que son, lo que me dan, lo que me enseñan, por verme en cada una de ellas, porque me enamoro de cada persona con la que me cruzo. He aprendido el perdón y a verme en los demás, a ver más allá de un ser humano, sin juicios, a no creerme nada de lo que mi cabeza me cuenta, sólo mi corazón. En mis cursos siempre se crea un ambiente increíble de cariño y armonía, y siempre les digo que extiendan eso al resto del mundo, a cualquier persona con la que se crucen por la calle, somos los mismos, no hay diferencia.
Gracias a aceptarme tal como soy, a aceptar mi trabajo, mi tarea, mi encarnación en esta experiencia, todo está creciendo, todo está yendo bien, a más y a más. No hay nada como tener miedo y no creerse quien uno es para que se abra un abismo en tu camino y te quedes estancado. Cuando realmente es más fácil aceptarte, creértelo y seguir adelante con total confianza, porque el resultado es maravilloso aunque te cueste imaginarlo. De repente todo va bien, tienes abundancia en todos los sentidos, cuando aprendes a verla y a agradecerla. He aprendido que todo lo que te acerque al amor y a la unión, a dar a los demás, a sentir gratitud, es el camino del corazón y siempre, siempre, te crea una sensación que reconoces y te llena pues es la que buscas en cada momento de tu vida. En caso contrario, todo lo que tu cabeza diga contra ti, te machaque y te aleje del amor y de los demás, es tu querido Ego, tu miedo, tu sombra, al que cada vez deberíamos hacer menos caso. Los animales siempre te van a hablar al corazón y desde el amor incondicional, así que si queremos entenderles y crecer con ellos, más nos vale ir trabajando ese corazón que hemos tenido olvidado tanto tiempo, empezando con la paciencia, el perdón a los demás, que en realidad es a ti mismo. Algunas veces cuesta mucho y nos llevará la vida en ello, pero para eso la tenemos.
Gracias <3
El curso de Comunicación Felina me está resultando precioso y mágico, cada vez me gusta más hacerlo y lo disfruto más. Las personas salen distintas, felices, con el corazón abierto, con ganas de cambiar cosas y de estar bien, y sobre todo con ganas de llegar a casa y abrazar a sus gatos, porque siempre nos dan lecciones y nos ayudan, nos hacen pasar unos ratos muy emocionantes en este curso. Reímos y lloramos a la vez, hacemos terapia de grupo con nuestros gatos, y aprendemos mucho sobre ellos.
Estos dos últimos años he "sufrido" una transformación, de esas dolorosas que parece que nunca terminan. Una sanación profunda, un crecimiento y amplitud como nunca antes hice. He superado mis propias barreras, las más difíciles, y he llegado a un claro en el que me siento a gusto siendo yo misma. Te das cuenta de que hagas lo que hagas serás tú mismo, sin que lo que hagas te absorba y anule el resto de tu Ser. He ganado esa batalla y ahora Soy, haga lo que haga. Mi trabajo me expresa plenamente, sin máscaras, eso es lo que soy, hago las cosas como las siento, digo lo que siento, lo que percibo sin juzgarlo, y he comprobado que eso es lo que necesitaba. La inseguridad en uno mismo es terrible, tú mismo te anulas en silencio y privas al exterior de todo lo que tienes, que siempre es grandioso porque sale del corazón. Gracias a estas barreras que uno mismo se impone puedes llegar a conocerte en profundidad y sacar tu verdadero yo, sin miedos. Después de tantos años de lucha me considero una valiente, porque he convertido mi profesión en algo único, al servicio de los demás, que ayuda y con la que crezco, pero sobre todo, me ha costado muchísimo disfrutar con ella. Estoy tirando muros que otros construyeron, y si bien creo que nadie tiene una Verdad única, yo voy con la mía por delante, siempre he presumido de ser una persona con sus propios valores y sigo inmune al veneno de los demás. Yo creo que eso es lo que me hace crecer, porque gracias a expresarme a través de mi trabajo me estoy conociendo a través de los demás, a través de sus gatos, de sus historias. He aceptado que aprendo lo que enseño, que mi camino está con los gatos pero no porque sea la que más sabe de ellos, que eso lo da la experiencia y el trabajo, sino porque me toca aprender de ellos en mi experiencia de vida. Mientras sea así, serán mis compañeros de trabajo y maestros, y las personas mis espejos.
Y hablando de ellos, la experiencia me ha regalado el poder disfrutar de guiños que los gatos me hacen. Gracias a confiar plenamente en su labor junto a su humano, he podido disfrutar de lo que hago. Antes me cargaba con todas las responsabilidades, pero entendí que cada gato tiene su tarea, no es la mía. Conectar a las personas con sus gatos ya de por sí es un gran trabajo, precioso y gratificante. El resto es tarea de ellos, abrir el corazón y guiar por ese camino a su persona. Sólo los animales saben hacerlo.
Mis compañeros de trabajo, los gatos, me dicen cuándo el mensaje ha sido comprendido y transmitido, tienen sus maneras peculiares que ahora veo rápido y me sacan una sonrisa, ahora siento complicidad en cada caso que trabajo. Problemas que se desvanecen durante la comunicación con el gato y su persona, cambios de actitud mostrando cariño y agradecimiento. He aceptado la magia en mi vida y la veo cada día, la agradezco y me encanta. Los gatos me demuestran que hay mucho más, y que el único camino está en mi corazón. Ese pellizco de amor que siento por cada persona que conozco en mis cursos, por cada persona con la que hablo por teléfono cada día, por todo lo que son, lo que me dan, lo que me enseñan, por verme en cada una de ellas, porque me enamoro de cada persona con la que me cruzo. He aprendido el perdón y a verme en los demás, a ver más allá de un ser humano, sin juicios, a no creerme nada de lo que mi cabeza me cuenta, sólo mi corazón. En mis cursos siempre se crea un ambiente increíble de cariño y armonía, y siempre les digo que extiendan eso al resto del mundo, a cualquier persona con la que se crucen por la calle, somos los mismos, no hay diferencia.
Gracias a aceptarme tal como soy, a aceptar mi trabajo, mi tarea, mi encarnación en esta experiencia, todo está creciendo, todo está yendo bien, a más y a más. No hay nada como tener miedo y no creerse quien uno es para que se abra un abismo en tu camino y te quedes estancado. Cuando realmente es más fácil aceptarte, creértelo y seguir adelante con total confianza, porque el resultado es maravilloso aunque te cueste imaginarlo. De repente todo va bien, tienes abundancia en todos los sentidos, cuando aprendes a verla y a agradecerla. He aprendido que todo lo que te acerque al amor y a la unión, a dar a los demás, a sentir gratitud, es el camino del corazón y siempre, siempre, te crea una sensación que reconoces y te llena pues es la que buscas en cada momento de tu vida. En caso contrario, todo lo que tu cabeza diga contra ti, te machaque y te aleje del amor y de los demás, es tu querido Ego, tu miedo, tu sombra, al que cada vez deberíamos hacer menos caso. Los animales siempre te van a hablar al corazón y desde el amor incondicional, así que si queremos entenderles y crecer con ellos, más nos vale ir trabajando ese corazón que hemos tenido olvidado tanto tiempo, empezando con la paciencia, el perdón a los demás, que en realidad es a ti mismo. Algunas veces cuesta mucho y nos llevará la vida en ello, pero para eso la tenemos.
Gracias <3
martes, 10 de junio de 2014
Creciendo
A raíz de un curso que acabo de terminar, donde una vez más profundizo en mi Ser y trabajo mi Corazón y mi Presencia, llega información nueva a asimilar. También viendo a mis maravillosos compañeros y compañeras, mis espejos, me hace sentir que pese a que cada uno esté pasando lo suyo a su manera, no estoy sola. Hablamos de realidades tales como que la perfección no existe en los estereotipos, no hay gente buena, no hay gente mala, somos perfectos tal como somos. Todos mentimos, todos tenemos malos pensamientos, a todos se nos lleva la rabia en algún momento, todos tenemos miedo, todos vibramos bajo a veces. Unos más conscientes, otros menos, pero somos todos iguales.
Por eso me duele que se trate mal a las personas, porque yo siento que detrás de ese Ego que todos tenemos hay un Ser maravilloso. Yo veo a ese Ser, y me encanta. Por eso me gustan las personas y ya no las veo como se suelen ver, como "gente". Veo seres increíbles, con sus vidas, sus experiencias, su camino, y que se crucen en mi vida me hace sentir gratitud. Me encanta conocer personas, y gracias a mi trabajo las conozco cada día, y sus gatos me cuentan cosas sobre ellas, cosas íntimas a veces. Y me parece precioso, porque no juzgo nada, si no que veo a una persona creciendo siempre. Y se crece hacia el amor y la apertura del corazón. Por tanto, es bonito.
Tengo mis demonios, mis trolls, mis esfinges, que saltan cuando intento poner un poco de luz, o cuando me despisto. Últimamente he visto muchos, porque he pegado un "estirón". He llenado de luz mi espacio y al iluminar zonas sombrías, han aparecido estos trolls. Dan miedo, a veces hacen daño, pero sólo porque yo me he dejado. Y siempre enseñan, que no bajes la guardia, que ocupes tu espacio, y que lo que necesitan es amor, nada más.
Cualquier persona recluída en el odio, el rencor y el victimismo, necesita amor y falta de juicio. Pero somos demasiado duros, vivimos en el mundo de la consecuencia y el castigo, de la manipulación y el querer todo para uno mismo. Luego vamos de salvadores de los demás, de humildes personas, y si alguien nos dice lo contrario, nos lo queremos comer. Eso no es amor, más bien ahí se necesita amor.
Hoy cumplo 35 años y, haciendo un repaso a mi vida, diferencio unas cuantas fases, unas oscuras, otras duras, pero siempre con algún compañero felino indicándome el camino y protegiéndome. Llegar a donde he llegado y hacia donde voy, es fruto de mucho trabajo, mucho esfuerzo, muchas caídas y recuperaciones, pero muchas. A día de hoy sigo dudando a veces, pero tengo a unos ángeles muy pacientes que me siguen animando y no dejan que me caiga. El peso de la responsabilidad y la valentía que debo tener para hacer lo que hago hacen que quiera escapar del planeta de vez en cuando. Pero en este momento, a mitad de mi vida y en plena madurez, miro atrás y veo cómo todo ha ido encajando para estar donde estoy, y todos los valores que hoy tengo. Siempre he sido única en mis opiniones, nunca me he dejado arrastrar, siempre me he mantenido neutra y eso ha hecho que pueda caminar sola y construir mi propio mundo desde mi corazón, y también eso se ha ganado la confianza de miles de personas. Aún no sé exactamente a dónde me lleva pero cada día es una sorpresa y un aprendizaje más, con las personas y sus gatos.
La maternidad también me está aportando muchísimo, entendiendo la vida, los milagros, el poder del amor, el dar sin esperar nada a cambio porque das con el corazón. Tal y como aprendemos en Reiki, te propongo, "Sólo por hoy". Sólo por hoy, no juzgues al otro. Sólo por hoy, da algo a los demás sin esperar nada. Sólo por hoy, mira y trata a las personas con cariño. Sólo por hoy, cambia tu rabia por gratitud. Sólo por hoy, mírate al espejo y reconócete, abrázate y ámate así. Sólo por hoy, sé feliz y sonríe. Sólo por hoy, disfruta el presente tal como es.
Hoy en especial agradezco desde lo más profundo de mi Alma, a mis ángeles, mis guías, mis compañeros de vida, a todos los animales, seres que me han guiado y acompañado, plantas, árboles, Tierra, y a todos los humanos que forman parte de mi realidad, a todos sin excepción: Gracias. Sigo caminando un día más.
Por eso me duele que se trate mal a las personas, porque yo siento que detrás de ese Ego que todos tenemos hay un Ser maravilloso. Yo veo a ese Ser, y me encanta. Por eso me gustan las personas y ya no las veo como se suelen ver, como "gente". Veo seres increíbles, con sus vidas, sus experiencias, su camino, y que se crucen en mi vida me hace sentir gratitud. Me encanta conocer personas, y gracias a mi trabajo las conozco cada día, y sus gatos me cuentan cosas sobre ellas, cosas íntimas a veces. Y me parece precioso, porque no juzgo nada, si no que veo a una persona creciendo siempre. Y se crece hacia el amor y la apertura del corazón. Por tanto, es bonito.
Tengo mis demonios, mis trolls, mis esfinges, que saltan cuando intento poner un poco de luz, o cuando me despisto. Últimamente he visto muchos, porque he pegado un "estirón". He llenado de luz mi espacio y al iluminar zonas sombrías, han aparecido estos trolls. Dan miedo, a veces hacen daño, pero sólo porque yo me he dejado. Y siempre enseñan, que no bajes la guardia, que ocupes tu espacio, y que lo que necesitan es amor, nada más.
Cualquier persona recluída en el odio, el rencor y el victimismo, necesita amor y falta de juicio. Pero somos demasiado duros, vivimos en el mundo de la consecuencia y el castigo, de la manipulación y el querer todo para uno mismo. Luego vamos de salvadores de los demás, de humildes personas, y si alguien nos dice lo contrario, nos lo queremos comer. Eso no es amor, más bien ahí se necesita amor.
Hoy cumplo 35 años y, haciendo un repaso a mi vida, diferencio unas cuantas fases, unas oscuras, otras duras, pero siempre con algún compañero felino indicándome el camino y protegiéndome. Llegar a donde he llegado y hacia donde voy, es fruto de mucho trabajo, mucho esfuerzo, muchas caídas y recuperaciones, pero muchas. A día de hoy sigo dudando a veces, pero tengo a unos ángeles muy pacientes que me siguen animando y no dejan que me caiga. El peso de la responsabilidad y la valentía que debo tener para hacer lo que hago hacen que quiera escapar del planeta de vez en cuando. Pero en este momento, a mitad de mi vida y en plena madurez, miro atrás y veo cómo todo ha ido encajando para estar donde estoy, y todos los valores que hoy tengo. Siempre he sido única en mis opiniones, nunca me he dejado arrastrar, siempre me he mantenido neutra y eso ha hecho que pueda caminar sola y construir mi propio mundo desde mi corazón, y también eso se ha ganado la confianza de miles de personas. Aún no sé exactamente a dónde me lleva pero cada día es una sorpresa y un aprendizaje más, con las personas y sus gatos.
La maternidad también me está aportando muchísimo, entendiendo la vida, los milagros, el poder del amor, el dar sin esperar nada a cambio porque das con el corazón. Tal y como aprendemos en Reiki, te propongo, "Sólo por hoy". Sólo por hoy, no juzgues al otro. Sólo por hoy, da algo a los demás sin esperar nada. Sólo por hoy, mira y trata a las personas con cariño. Sólo por hoy, cambia tu rabia por gratitud. Sólo por hoy, mírate al espejo y reconócete, abrázate y ámate así. Sólo por hoy, sé feliz y sonríe. Sólo por hoy, disfruta el presente tal como es.
Hoy en especial agradezco desde lo más profundo de mi Alma, a mis ángeles, mis guías, mis compañeros de vida, a todos los animales, seres que me han guiado y acompañado, plantas, árboles, Tierra, y a todos los humanos que forman parte de mi realidad, a todos sin excepción: Gracias. Sigo caminando un día más.
jueves, 17 de abril de 2014
Mi profesión es...
Hablar sobre mi profesión me cuesta mucho. Cuando alguien me pregunta a qué me dedico es como si me preguntaran algo muy personal, porque sé que al contestarles que soy Terapeuta de Gatos, voy a tener que contarles en qué consiste y cómo lo hago, entrando en temas donde ya hay personas que alucinan un poco para bien y otras para mal, y ninguna de ellas lo entiende a la primera. Una profesión habitual no es. Y desde luego ni yo misma me podía imaginar en su día que iba a acabar haciendo lo que hago. Mi idea era ayudar a los gatos, pero a este nivel en el que estoy comunicando con ellos y trabajando con sus personas, nunca lo habría sabido. Y siento que esto va a más, yo también voy aprendiendo y creciendo como todo el mundo. Atrás dejo algunos casos sin "resolver", que en su día me dejaban con frustración, pero hoy sé que no tengo que resolver nada, siempre he hecho esto pero lo que he aprendido es a manejarlo y a encajar yo los resultados, que siempre son buenos. Porque son los gatos los que "mandan". Y cuando algo no se tiene que resolver es porque el comportamiento no ha sido entendido, por tanto el mensaje menos todavía. No se trata de resolver problemas, es mucho más, es todo lo que engloba al gato, su persona, su familia, su casa, su vida, su energía, su cuerpo, otros planos...
A veces las personas no integran el mensaje que les doy, así que el gato sigue igual. Y está bien así, porque ya es tarea del gato seguir, y siempre que hace falta me vuelven a llamar para, de nuevo, decir algo, desbloquear algo. El trabajo real es del gato con su persona, yo sólo hago de enlace en momentos puntuales. Me ha costado media vida entender esto. He tenido que acudir a mis ángeles con mil dudas para entender esto y aceptarlo. El Ego siempre quiere resolver los problemas y ayudar a los demás de forma 100% eficaz, valorando el resultado como la anulación total del comportamiento no deseado y la satisfacción de la persona que te llama. ¡Qué grave error!
Estamos acostumbrados a los profesionales que los llamas y te resuelven un problema. Como los médicos que te reparan una parte del cuerpo, no te dicen por qué está mal, sólo la reparan. Aunque falle por otro sitio después porque lo que origina la enfermedad o dolor sigue sin trabajarse. O educadores que anulan un comportamiento porque supuestamente "está mal".
Bueno con mi profesión me pasa que hay personas que contactan conmigo empezando con "tengo un problema", escribiéndome unos dos kilómetros de correo, y acabando con un "bueno a ver si me das algún consejo", no saben realmente el trabajo que implica todo lo que rodea lo que me cuentan y lo imposible que es para mi dar "un consejo". En mi web hay muchos consejos en muchos formatos. Necesito preguntar a los gatos lo que necesitan y cómo están, no se trata de dar consejos, eso ya está cubierto por otro lado. Tampoco se trata de resolver problemas sin que te afecte.
A veces hablo con personas que quieren que contacte con sus gatos para preguntar algunas cosas concretas, pero cuando contacto con los gatos me cuentan siempre sobre su persona, sobre sus bloqueos, cómo están, cómo les puedo ayudar. Y claro, la persona que esperaba una comunicación donde poder decirle cosas que ni siquiera podría contrastar, se ve implicada emocional y personalmente en la consulta. Mi forma de trabajar es diferente, son los gatos lo que me dicen lo que tengo que decir, son ellos los que me ayudan a entender lo que ocurre y lo que tengo que comunicar a la persona es lo que es. Y a veces no es lo que esperaban. Pero... los gatos mandan. Sobre todo, porque siempre es por nuestro mayor bien. Incluso comportamientos que parecen "castigos" para nosotros, siempre son para nuestro bien. Tienen formas peculiares para enseñarnos nuestros bloqueos y cosas que nos impiden estar bien, pero es que como no escuchamos ni ponemos atención, nos tienen que morder, orinarse en la cama... en fin, tienen que hacer algo para que te pongas en marcha, porque algo está pasando. A veces me quedo con la sensación de saber que no les he dicho lo que querían que les dijeran, pero con la tranquilidad de que he dicho lo que los gatos querían que dijera. Ganar seguridad en algo así es muy complicado y ha costado mucho tiempo, pero viendo los resultados es que es así.
Cada profesional además, es único en lo que hace. Mi manera es esta, lo que hago es ese enlace entre persona y gato, para ayudar al gato a seguir trabajando con su persona, para ayudar a la persona a entenderse con su gato y ser más feliz, vivir más plenamente esta experiencia de la vida, aprender, evolucionar. Ayudo en momentos puntuales, no sano ni hago milagros, no creo en eso. Creo que cada uno es responsable de lo suyo y sólo poniendo un poco de consciencia ya se desbloquean muchas cosas y los gatos cambian, al no necesitar expresar más de lo mismo, porque ya está desbloqueado.
Hay consultas en las que sé que me van a escribir a la media hora diciéndome que el gato está distinto, más cariñoso. Incluso mientras hablamos los gatos suelen aparecer y confirmar mis palabras. He tenido que aprender a no dar lo que la gente espera de mi, sino a no juzgar lo que recibo y darlo tal cual, siempre desde mi corazón y con cariño, el mensaje de los gatos.
Es una profesión difícil de explicar, creo que es la peor pregunta que alguien puede hacerme, ¿a qué te dedicas? ¡es un mundo resumirlo! Me siento afortunada, pese a todas las inseguridades y errores que cometa, todo forma parte de mi camino y mi experiencia, por eso confío en que todo está bien, pongo mucha atención, respeto y amor en lo que hago, mucha gratitud por poder hacerlo. Es complicado trabajar con personas pero yo sé cómo los animales abren el corazón de uno, confío en ellos y me dejo llevar.
A veces las personas no integran el mensaje que les doy, así que el gato sigue igual. Y está bien así, porque ya es tarea del gato seguir, y siempre que hace falta me vuelven a llamar para, de nuevo, decir algo, desbloquear algo. El trabajo real es del gato con su persona, yo sólo hago de enlace en momentos puntuales. Me ha costado media vida entender esto. He tenido que acudir a mis ángeles con mil dudas para entender esto y aceptarlo. El Ego siempre quiere resolver los problemas y ayudar a los demás de forma 100% eficaz, valorando el resultado como la anulación total del comportamiento no deseado y la satisfacción de la persona que te llama. ¡Qué grave error!
Estamos acostumbrados a los profesionales que los llamas y te resuelven un problema. Como los médicos que te reparan una parte del cuerpo, no te dicen por qué está mal, sólo la reparan. Aunque falle por otro sitio después porque lo que origina la enfermedad o dolor sigue sin trabajarse. O educadores que anulan un comportamiento porque supuestamente "está mal".
Bueno con mi profesión me pasa que hay personas que contactan conmigo empezando con "tengo un problema", escribiéndome unos dos kilómetros de correo, y acabando con un "bueno a ver si me das algún consejo", no saben realmente el trabajo que implica todo lo que rodea lo que me cuentan y lo imposible que es para mi dar "un consejo". En mi web hay muchos consejos en muchos formatos. Necesito preguntar a los gatos lo que necesitan y cómo están, no se trata de dar consejos, eso ya está cubierto por otro lado. Tampoco se trata de resolver problemas sin que te afecte.
A veces hablo con personas que quieren que contacte con sus gatos para preguntar algunas cosas concretas, pero cuando contacto con los gatos me cuentan siempre sobre su persona, sobre sus bloqueos, cómo están, cómo les puedo ayudar. Y claro, la persona que esperaba una comunicación donde poder decirle cosas que ni siquiera podría contrastar, se ve implicada emocional y personalmente en la consulta. Mi forma de trabajar es diferente, son los gatos lo que me dicen lo que tengo que decir, son ellos los que me ayudan a entender lo que ocurre y lo que tengo que comunicar a la persona es lo que es. Y a veces no es lo que esperaban. Pero... los gatos mandan. Sobre todo, porque siempre es por nuestro mayor bien. Incluso comportamientos que parecen "castigos" para nosotros, siempre son para nuestro bien. Tienen formas peculiares para enseñarnos nuestros bloqueos y cosas que nos impiden estar bien, pero es que como no escuchamos ni ponemos atención, nos tienen que morder, orinarse en la cama... en fin, tienen que hacer algo para que te pongas en marcha, porque algo está pasando. A veces me quedo con la sensación de saber que no les he dicho lo que querían que les dijeran, pero con la tranquilidad de que he dicho lo que los gatos querían que dijera. Ganar seguridad en algo así es muy complicado y ha costado mucho tiempo, pero viendo los resultados es que es así.
Cada profesional además, es único en lo que hace. Mi manera es esta, lo que hago es ese enlace entre persona y gato, para ayudar al gato a seguir trabajando con su persona, para ayudar a la persona a entenderse con su gato y ser más feliz, vivir más plenamente esta experiencia de la vida, aprender, evolucionar. Ayudo en momentos puntuales, no sano ni hago milagros, no creo en eso. Creo que cada uno es responsable de lo suyo y sólo poniendo un poco de consciencia ya se desbloquean muchas cosas y los gatos cambian, al no necesitar expresar más de lo mismo, porque ya está desbloqueado.
Hay consultas en las que sé que me van a escribir a la media hora diciéndome que el gato está distinto, más cariñoso. Incluso mientras hablamos los gatos suelen aparecer y confirmar mis palabras. He tenido que aprender a no dar lo que la gente espera de mi, sino a no juzgar lo que recibo y darlo tal cual, siempre desde mi corazón y con cariño, el mensaje de los gatos.
Es una profesión difícil de explicar, creo que es la peor pregunta que alguien puede hacerme, ¿a qué te dedicas? ¡es un mundo resumirlo! Me siento afortunada, pese a todas las inseguridades y errores que cometa, todo forma parte de mi camino y mi experiencia, por eso confío en que todo está bien, pongo mucha atención, respeto y amor en lo que hago, mucha gratitud por poder hacerlo. Es complicado trabajar con personas pero yo sé cómo los animales abren el corazón de uno, confío en ellos y me dejo llevar.
martes, 18 de marzo de 2014
Júzgame o ámate
Estoy aprendiendo mucho en estos últimos meses, sobre mi y sobre la vida. No me gusta filosofar y lo hago mucho, pero es una forma de desahogarme y de expresar cosas que siento y vivo. Siento que estoy creciendo y madurando, dejando atrás tantas inseguridades que me acompañaron durante muchos años. Siento que soy yo misma más que nunca, y siento amor por la humana que soy. Amo mis defectos y amo todo aquello que me ha hecho dudar, todos los dolores que me han hecho parar, amo todo lo que compone mi forma y mi personalidad. Porque conozco a esta humana desde el principio, he vivido con ella toda la vida y la admiro. Pienso que si todos llegáramos a sentir esto y nos liberáramos de juicios hacia fuera el mundo sería más amor, que falta hace.
Últimamente me llama mucho la atención que la mayoría de personas se siente siempre identificada con otra persona que habla de forma negativa, o está de bajón, que sufre, que vive en pena constante. Es como que les gusta revolcarse en mierda y si es juntos, mejor. Pero cuando alguien tiene éxito, es feliz, lo miran mal, empiezan a sacar defectos, le envían malos pensamientos, no se identifican con él o ella, y sobre todo, le juzgan. Así nos va.
Yo intento vivir siempre con amor y es tan grande lo que siento por todo el mundo, que a veces voy por la calle y miro a desconocidos y siento que los amo, a veces incluso se me ha saltado alguna lágrima con esta emoción. Veo lo que son, lo que les distingue, lo único que es cada uno, la vida que estará llevando, y le admiro y le amo. Hace ya mucho que dejé de juzgar a las personas empezando por mi misma, trabajando el perdón a mi misma porque no hay nadie más a quien perdonar, y comenzando a aceptar y a amar todo tal cual es porque todo es maravilloso. Desde que vivo con esta sensación de amor y gratitud, hace años que nadie se dirige a mi de malas maneras, me siento muy afortunada porque todas las personas que me rodean me tratan con mucho cariño, me siento arropada y querida, pero sobre todo desde que yo siento eso por mi misma.
Constantemente vivimos hacia fuera y hacia los demás, nos pasamos la vida juzgando a otros y somos incapaces de estar solos con nosotros mismos, mirándonos a un espejo, viéndonos y amándonos tal como somos, amándonos hasta llorar de la emoción. Mira lo que has pasado, lo que has vivido, mira quién eres, lo bonito que es lo que cada persona tiene dentro.
Una de las cosas que más me gusta de mi trabajo es el conocer a personas que aman tanto a sus gatos que cuando sus gatos les hablan su corazón se abre como una flor en primavera y se emocionan. Porque a sus gatos no les juzgan y lo que salga de ellos les llega directo al corazón. Es una de las maravillas que hacen los animales con nosotros.
Pero yo siempre insisto en que sería más bonito si nosotros intentáramos ser como los animales, vivir sin juicios y amando al Ser tal como es, y no sólo al humano sino a todo lo que lo compone. Lo que hay dentro del humano también, y lo que le rodea. Todos somos iguales, según en qué circunstancias nos conozcamos podemos caernos mejor o peor, pero somos iguales, y estamos todos en el mismo camino, viviendo las mismas experiencias.
A mi me llaman y me escriben personas maravillosas contándome que han maltratado a sus gatos, que los han castigado o que los quieren abandonar por cualquier circunstancia. Si yo juzgara y reventara mi ira contra ellos los gatos no recibirían ninguna ayuda para su situación, y la persona tampoco. La persona necesita comprensión, no juicio, necesita contarme lo que le ocurre, lo que necesita, y luego el gato me cuenta la realidad. Y desde ahí veo a la persona con más claridad e intento hacer llegar el mensaje del gato y ayudarle en lo que necesiten ambos. No juzgo, no me enfado, no odio, siento amor y cariño, siento ganas de comprender y de dar.
Me duele en el alma cuando veo personas que arremeten contra otras, o simplemente alguien mirando mal a otra persona, no siento rabia, siento dolor de corazón, porque siento esa falta de amor. Ya en otros posts comenté la gran falta de amor que hay en el mundo de la protección animal. Para mi ese mundo es como mi segunda casa, he vivido media vida en él y me horroriza en lo que hemos convertido la ayuda a los animales. Se supone que las personas que se llaman amantes de los animales son personas con gran corazón pero me encuentro que en protección animal se mueve una de las energías más densas, oscuras y dolorosas que he conocido jamás. Y me duele más aún que eso es lo que está afectando más a los animales. Veo cómo las personas acaban en un extremo donde se autodenominan animalistas o proteccionistas y siento una intolerancia bestial hacia las personas, viviendo en una sensación de dolor, frustración, pena, sufrimiento por los animales, y odio, ira, rencor hacia las personas. Pero no he conocido ni un sólo animal en mi vida que sienta ni odio, ni ira ni rencor por nadie, ellos son puro Amor. Y estamos yendo con un supuesto amor por los animales y rechazando y deseando la muerte o castigo horrible a los que son como nosotros, personas maravillosas. Emitimos juicios sin conocer, deseamos cosas horribles sin conocer las circunstancias de nadie, y me duele en el alma, y se me saltan las lágrimas cuando lo escribo, me duele en el alma la falta de amor que existe entre los humanos. La falta de compasión, de perdón, de tolerancia, todas esas cualidades que los animales tienen y nos dan cada día, todas esas no las queremos usar con nosotros mismos ni con los demás.
En mis cursos intento hacer llegar este mensaje y agradezco cuando llega a las personas, haré lo que pueda para que se ayude a los animales pero se ame a las personas también, porque somos todos extraordinarios, todos. Yo también me enfado a veces pero enseguida me observo y veo cuál ha sido el origen dentro de mi, siempre están en uno mismo, nadie nos hace nada. A mi de pequeña siempre me han dicho que tengo mucho carácter, incluso que he sido una niña mala. Nunca lo he sido, y tengo mucho carácter por cosas que ya entendí. No soy una "happyflower" predicando amor y paz. Te puedo comer vivo si quiero. Pero lo que siento es Amor.
Gracias.
Últimamente me llama mucho la atención que la mayoría de personas se siente siempre identificada con otra persona que habla de forma negativa, o está de bajón, que sufre, que vive en pena constante. Es como que les gusta revolcarse en mierda y si es juntos, mejor. Pero cuando alguien tiene éxito, es feliz, lo miran mal, empiezan a sacar defectos, le envían malos pensamientos, no se identifican con él o ella, y sobre todo, le juzgan. Así nos va.
Yo intento vivir siempre con amor y es tan grande lo que siento por todo el mundo, que a veces voy por la calle y miro a desconocidos y siento que los amo, a veces incluso se me ha saltado alguna lágrima con esta emoción. Veo lo que son, lo que les distingue, lo único que es cada uno, la vida que estará llevando, y le admiro y le amo. Hace ya mucho que dejé de juzgar a las personas empezando por mi misma, trabajando el perdón a mi misma porque no hay nadie más a quien perdonar, y comenzando a aceptar y a amar todo tal cual es porque todo es maravilloso. Desde que vivo con esta sensación de amor y gratitud, hace años que nadie se dirige a mi de malas maneras, me siento muy afortunada porque todas las personas que me rodean me tratan con mucho cariño, me siento arropada y querida, pero sobre todo desde que yo siento eso por mi misma.
Constantemente vivimos hacia fuera y hacia los demás, nos pasamos la vida juzgando a otros y somos incapaces de estar solos con nosotros mismos, mirándonos a un espejo, viéndonos y amándonos tal como somos, amándonos hasta llorar de la emoción. Mira lo que has pasado, lo que has vivido, mira quién eres, lo bonito que es lo que cada persona tiene dentro.
Una de las cosas que más me gusta de mi trabajo es el conocer a personas que aman tanto a sus gatos que cuando sus gatos les hablan su corazón se abre como una flor en primavera y se emocionan. Porque a sus gatos no les juzgan y lo que salga de ellos les llega directo al corazón. Es una de las maravillas que hacen los animales con nosotros.
Pero yo siempre insisto en que sería más bonito si nosotros intentáramos ser como los animales, vivir sin juicios y amando al Ser tal como es, y no sólo al humano sino a todo lo que lo compone. Lo que hay dentro del humano también, y lo que le rodea. Todos somos iguales, según en qué circunstancias nos conozcamos podemos caernos mejor o peor, pero somos iguales, y estamos todos en el mismo camino, viviendo las mismas experiencias.
A mi me llaman y me escriben personas maravillosas contándome que han maltratado a sus gatos, que los han castigado o que los quieren abandonar por cualquier circunstancia. Si yo juzgara y reventara mi ira contra ellos los gatos no recibirían ninguna ayuda para su situación, y la persona tampoco. La persona necesita comprensión, no juicio, necesita contarme lo que le ocurre, lo que necesita, y luego el gato me cuenta la realidad. Y desde ahí veo a la persona con más claridad e intento hacer llegar el mensaje del gato y ayudarle en lo que necesiten ambos. No juzgo, no me enfado, no odio, siento amor y cariño, siento ganas de comprender y de dar.
Me duele en el alma cuando veo personas que arremeten contra otras, o simplemente alguien mirando mal a otra persona, no siento rabia, siento dolor de corazón, porque siento esa falta de amor. Ya en otros posts comenté la gran falta de amor que hay en el mundo de la protección animal. Para mi ese mundo es como mi segunda casa, he vivido media vida en él y me horroriza en lo que hemos convertido la ayuda a los animales. Se supone que las personas que se llaman amantes de los animales son personas con gran corazón pero me encuentro que en protección animal se mueve una de las energías más densas, oscuras y dolorosas que he conocido jamás. Y me duele más aún que eso es lo que está afectando más a los animales. Veo cómo las personas acaban en un extremo donde se autodenominan animalistas o proteccionistas y siento una intolerancia bestial hacia las personas, viviendo en una sensación de dolor, frustración, pena, sufrimiento por los animales, y odio, ira, rencor hacia las personas. Pero no he conocido ni un sólo animal en mi vida que sienta ni odio, ni ira ni rencor por nadie, ellos son puro Amor. Y estamos yendo con un supuesto amor por los animales y rechazando y deseando la muerte o castigo horrible a los que son como nosotros, personas maravillosas. Emitimos juicios sin conocer, deseamos cosas horribles sin conocer las circunstancias de nadie, y me duele en el alma, y se me saltan las lágrimas cuando lo escribo, me duele en el alma la falta de amor que existe entre los humanos. La falta de compasión, de perdón, de tolerancia, todas esas cualidades que los animales tienen y nos dan cada día, todas esas no las queremos usar con nosotros mismos ni con los demás.
En mis cursos intento hacer llegar este mensaje y agradezco cuando llega a las personas, haré lo que pueda para que se ayude a los animales pero se ame a las personas también, porque somos todos extraordinarios, todos. Yo también me enfado a veces pero enseguida me observo y veo cuál ha sido el origen dentro de mi, siempre están en uno mismo, nadie nos hace nada. A mi de pequeña siempre me han dicho que tengo mucho carácter, incluso que he sido una niña mala. Nunca lo he sido, y tengo mucho carácter por cosas que ya entendí. No soy una "happyflower" predicando amor y paz. Te puedo comer vivo si quiero. Pero lo que siento es Amor.
Gracias.
miércoles, 5 de marzo de 2014
¿Sabes callar y escuchar?
Desde que estoy trabajando con los gatos, una de las cosas que más veo es la ausencia total de comunicación entre humanos y gatos. Y no sólo eso, sino que nuestra comunicación con ellos es errónea en gran parte provocando respuestas negativas, y por otro lado, que no sabemos leer el lenguaje de los gatos, ni entenderlos ni sentirlos. He conocido a personas que sí lo hacen de forma natural, pero la gran mayoría no, por eso están los animales como están. No me refiero a hablarle al gato, que creo que son nuestros mayores confidentes (la de cosas que les contamos en la intimidad, más lo que ven!), sino otro tipo de comunicación mucho más básica y desinteresada.
Por ciertas características que llevo innatas más otros aprendizajes que voy haciendo a lo largo de mi vida y mi trabajo, he llegado a un punto en el que he visto la importancia de comunicar (escuchar, dejar hablar, entender, callar, preguntar, no juzgar) y he decidido centrarme en ello, la comunicación entre gatos y personas. Porque aquí es donde empieza todo a fallar y donde al final son los gatos los mayores perjudicados, seres tan valiosos que apenas entendemos y por inocente ignorancia no son comprendidos ni amados como merecen.
Hemos de entender que los animales tienen una vida individual que ellos saben vivir, que tienen derecho de elegir lo que quieren y lo que no, derecho a vivirla. Pero es imposible que entendamos nada de esto si ya de por sí, ni siquiera entendemos su lenguaje corporal ni los mensajes que nos hacen llegar día tras día durante la convivencia. Nos vamos siempre al rollo espiritual para ver "qué me quiere decir mi gato sobre mi", ¡cuando ni siquiera estamos teniendo en cuenta que nos está pidiendo otro tipo de comida o que no le gusta que hayas metido a otro gato!
Mi trabajo se ha asentado en trabajar la relación del gato y su persona, en hacer que se entiendan en todos los niveles, a veces más espiritual, a veces más terrenal, pero es arreglar esa relación y como consecuencia, una vida feliz juntos, una apertura de corazón tan grande que damos un gran paso en nuestro camino de crecimiento.
En este trabajo he ido viendo que cosas tan básicas como entender el lenguaje corporal de los gatos no se está haciendo, y tras eso veo cómo tampoco se les entiende de ninguna manera. Qué les queda a ellos para poder comunicarse con nosotros? Los "supuestos" problemas de comportamiento, que hacen que movamos el culo! Que si mi gato se mea en mi cama, o me muerde... Si estuviéramos más abiertos a estar en el presente, escuchar, ver, sentir, los gatos no llegarían tan lejos, pero es que no saben ya cómo comunicar con nosotros.
Gracias a mi compañera Mª Victoria Simona que cada vez hace llegar a más personas la maravillosa Comunicación Animal Entrespecies que practico desde hace tantos años y que te cambia la vida. Aprendemos que podemos "escuchar" a los animales, a la Naturaleza, que ellos pueden decirnos telepáticamente lo que necesitan y lo que quieren o no. Es algo muy bonito que siempre voy recomendando a todo el mundo y para mi es vital.
Estoy muy contenta de poder anunciar un nuevo curso que he hecho con todo mi corazón, que me parece muy interesante y será divertido porque vamos a jugar y practicar mucho, que se llama Comunicación Felina. En este curso quiero enseñar el lenguaje corporal del gato, el lenguaje vocal, la comunicación química, cómo se mueve, qué necesita de nosotros, por qué comunica con nosotros, cómo lo hace, qué es la comunicación energética, cómo traducir los problemas de comportamiento en mensajes, cómo sentir a tu gato, y las enfermedades qué significan, todo lo que engloba la Comunicación entre nuestros gatos y nosotros, lo tendremos en un fin de semana completito. Creo que es un gran curso que hace mucha falta para que sepamos entender a nuestros gatos, poder relacionarnos con ellos a nivel físico, emocional, espiritual, de forma totalmente práctica. Quiero que las personas salgan de mi curso pudiendo entender a cualquier gato que se cruce en su camino. Conociendo su lenguaje y sabiendo cómo interactuar con él, respetándolo y aceptando que en la relación y la comunicación hay dos receptores y dos emisores. Siempre en positivo como todo lo que hago, siempre con cariño y alegría. Será un gran complemento a los encuentros "Entendiendo a los gatos" que hago una vez al mes en Barcelona, donde resolvemos dudas que tenemos sobre los gatos en general, haciendo las consultas allí en vivo y en directo.
Voy a seguir trabajando en ello, en la comunicación entre gatos y humanos, para que por fin nos entendamos y mejore la convivencia de ambos, creciendo y caminando juntos en el presente.
Por ciertas características que llevo innatas más otros aprendizajes que voy haciendo a lo largo de mi vida y mi trabajo, he llegado a un punto en el que he visto la importancia de comunicar (escuchar, dejar hablar, entender, callar, preguntar, no juzgar) y he decidido centrarme en ello, la comunicación entre gatos y personas. Porque aquí es donde empieza todo a fallar y donde al final son los gatos los mayores perjudicados, seres tan valiosos que apenas entendemos y por inocente ignorancia no son comprendidos ni amados como merecen.
Hemos de entender que los animales tienen una vida individual que ellos saben vivir, que tienen derecho de elegir lo que quieren y lo que no, derecho a vivirla. Pero es imposible que entendamos nada de esto si ya de por sí, ni siquiera entendemos su lenguaje corporal ni los mensajes que nos hacen llegar día tras día durante la convivencia. Nos vamos siempre al rollo espiritual para ver "qué me quiere decir mi gato sobre mi", ¡cuando ni siquiera estamos teniendo en cuenta que nos está pidiendo otro tipo de comida o que no le gusta que hayas metido a otro gato!
Mi trabajo se ha asentado en trabajar la relación del gato y su persona, en hacer que se entiendan en todos los niveles, a veces más espiritual, a veces más terrenal, pero es arreglar esa relación y como consecuencia, una vida feliz juntos, una apertura de corazón tan grande que damos un gran paso en nuestro camino de crecimiento.
En este trabajo he ido viendo que cosas tan básicas como entender el lenguaje corporal de los gatos no se está haciendo, y tras eso veo cómo tampoco se les entiende de ninguna manera. Qué les queda a ellos para poder comunicarse con nosotros? Los "supuestos" problemas de comportamiento, que hacen que movamos el culo! Que si mi gato se mea en mi cama, o me muerde... Si estuviéramos más abiertos a estar en el presente, escuchar, ver, sentir, los gatos no llegarían tan lejos, pero es que no saben ya cómo comunicar con nosotros.
Gracias a mi compañera Mª Victoria Simona que cada vez hace llegar a más personas la maravillosa Comunicación Animal Entrespecies que practico desde hace tantos años y que te cambia la vida. Aprendemos que podemos "escuchar" a los animales, a la Naturaleza, que ellos pueden decirnos telepáticamente lo que necesitan y lo que quieren o no. Es algo muy bonito que siempre voy recomendando a todo el mundo y para mi es vital.
Estoy muy contenta de poder anunciar un nuevo curso que he hecho con todo mi corazón, que me parece muy interesante y será divertido porque vamos a jugar y practicar mucho, que se llama Comunicación Felina. En este curso quiero enseñar el lenguaje corporal del gato, el lenguaje vocal, la comunicación química, cómo se mueve, qué necesita de nosotros, por qué comunica con nosotros, cómo lo hace, qué es la comunicación energética, cómo traducir los problemas de comportamiento en mensajes, cómo sentir a tu gato, y las enfermedades qué significan, todo lo que engloba la Comunicación entre nuestros gatos y nosotros, lo tendremos en un fin de semana completito. Creo que es un gran curso que hace mucha falta para que sepamos entender a nuestros gatos, poder relacionarnos con ellos a nivel físico, emocional, espiritual, de forma totalmente práctica. Quiero que las personas salgan de mi curso pudiendo entender a cualquier gato que se cruce en su camino. Conociendo su lenguaje y sabiendo cómo interactuar con él, respetándolo y aceptando que en la relación y la comunicación hay dos receptores y dos emisores. Siempre en positivo como todo lo que hago, siempre con cariño y alegría. Será un gran complemento a los encuentros "Entendiendo a los gatos" que hago una vez al mes en Barcelona, donde resolvemos dudas que tenemos sobre los gatos en general, haciendo las consultas allí en vivo y en directo.
Voy a seguir trabajando en ello, en la comunicación entre gatos y humanos, para que por fin nos entendamos y mejore la convivencia de ambos, creciendo y caminando juntos en el presente.
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